BioDiversity Grow, hacia un nuevo modelo de producción sostenible

Anecoop noviembre frutas
Gregal otoño 2021
JULIA LUZ. REDACCIÓN.

Las jornadas BioDiversity Grow se han celebrado en streaming entre el 4 y 5 de noviembre bajo el título “Transición del sector hortofrutícola hacia un modelo productivo basado en la Sostenibilidad”

Carina Mazzuz, directora técnica Quality & Adviser, S.L. ha explicado durante las jornadas los diez principios para la transición a la sostenibilidad en la producción y envasado de frutas y hortalizas. / QUALITY ADVISER

En el marco del programa BioDiversity Grow se han celebrado, el 4 y 5 de noviembre, unas jornadas en streaming sobre la “Transición del sector hortofrutícola hacia un modelo productivo basado en la Sostenibilidad”. Con estas jornadas se pretendía encauzar y guiar a las empresas del sector al cambio imprescindible y necesario hacia un modelo de producción sostenible, además de dar a conocer el trabajo y el programa BioD.

Los cambios en los hábitos de consumo y la imparable tendencia a la protección medioambiental son algunos de los factores involucrados en el proceso hacia una producción sostenible del sector hortofrutícola que, además, ayuda a fomentar la diferenciación de nuestra agricultura frente a nuevos mercados emergentes. BioDiversity Grow ha querido poner sobre la mesa la importancia de un cambio hacia un modelo de producción agrícola sostenible, con menos productos fitosanitarios y la conservación del medio ambiente.

En la primera jornada, Carlos Martínez, director Comercial Quality & Adviser ha presentado a figuras relevantes como Carina Mazzuz, directora Técnica Quality & Adviser, S.L.; Rafael Laborda Cenjor, profesor UPV y director científico del equipo BioD y Andreu Román Fernández, director de campo del equipo BioD, que han expuesto el reto al que se enfrenta el modelo de producción convencional, las causas que propician el cambio y los pilares fundamentales del programa BioD. También, las nuevas herramientas a disposición de los agricultores para propiciar el cambio hacia un modelo más sostenible.

El segundo día, la mesa redonda ha sido moderada por Tere Pilán Lozano, secretaria técnica Colegio Oficial de Ingenieros Agrícolas y graduados de Valencia y Castellón, donde se han debatido las tendencias del consumo y la gran distribución en este nuevo escenario entre agentes relevantes, desde el manipulado de los productos en los almacenes, los envasadores y los comercializadores.

El programa permite a los consumidores participar activamente y comprometerse con su compra en el fomento de la sostenibilidad y la biodiversidad

El imprescindible camino hacia la sostenibilidad

En una sociedad que cada día se preocupa más por el medio ambiente, el menor uso posible de fitosanitarios y plaguicidas en agricultura, y por el desarrollo sostenible en general, entran en juego unos estándares de calidad específicos y una nueva demanda: un producto obtenido con menos pesticidas y cuya producción sea compatible con el desarrollo sostenible.

De este modo, el Programa BioDiversity Grow quiere apostar por un producto con propósito, cultivado de forma natural y que fomenta la biodiversidad para la lucha contra el cambio climático y la salud de las personas al reducir al máximo los pesticidas.

Carina Mazzuz, directora técnica Quality & Adviser, S.L., señalaba en las jornadas los 10 principios para la transición a la sostenibilidad en la producción y envasado de frutas y hortalizas, donde distinguía algunas de las causas que instan a fundamentar ese cambio hacia la sostenibilidad. Por un lado, cada vez existe una contaminación mayor del agua, del suelo y del aire, que desde el ámbito agrícola se puede trabajar para reducir las emisiones y el uso excesivo de fitosanitarios. Por otro lado, la posibilidad de recursos insuficientes en un futuro inmediato, tanto los productivos como los humanos. En nuevo marco legal, cada vez más estricto con el uso de fitosanitarios y el modelo de economía lineal agotado, así como el cambio en los hábitos del consumidor, son otras de las causas que están socavando el modelo de producción de la agricultura convencional y urgen un nuevo modelo de producción más sostenible y respetuoso.

El programa tiene una duración estándar de tres años, en los que se distribuyen los datos previos, evaluaciones, informes y propuestas de manejo

Por ello BioD se alinea con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, que son una herramienta de planificación y seguimiento de la gestión de sostenibilidad que se utilizan de forma común en todos los países, tanto a nivel nacional como internacional. En el Programa BioD se presta especial atención al Objetivo 15: Vida de Ecosistemas Terrestres, el cual busca, según la ONU, “promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica”. Además de este Objetivo, también se aplican los Objetivos 3: Salud y Bienestar, 12: Producción y Consumo Responsables, y 13: Acción por el Clima.

Biodiversidad

Los pesticidas han pasado a formar parte de la rutina de cualquier actividad agrícola. Baratos, sencillos de usar y con un gran resultado a corto plazo, han pasado a ser la base del control de plagas.

No obstante, con un marco legal cada vez más limitado y el surgimiento de alternativas mucho menos agresivas, los plaguicidas de amplio espectro están adquiriendo una mala reputación.

Rafael Laborda Cenjor, profesor UPV y director científico del equipo BioD apela a un cambio en la manera de ver el problema de las plagas y enfermedades, un problema que ha de ser visto y tratado a largo plazo. Diversidad, estabilidad, conectividad y calidad del suelo son los cuatro pilares que deben ir conformando una nueva manera de abordar el problema de las enfermedades vegetales, empezando por la biodiversidad.

El objetivo es formar una infraestructura ecológica que, mediante la biodiversidad, ayude a mejorar la producción de los cultivos. La biodiversidad funcional es la que trata de determinar qué especies y organismos favorecen el alimento y refugio de insectos que sí son relevantes en un cultivo.

BioDiversity Grow como herramienta de acompañamiento y gestión

Andreu Román Fernández, también director de campo del equipo BioD, explica el Programa BioD como un proceso circular, donde continuamente se necesitan datos para evaluar los resultados obtenidos en el campo. El programa tiene una duración estándar de tres años, en los que se distribuyen los datos previos, evaluaciones, informes y propuestas de manejo.

El primer año incluye los datos previos, que son generalmente las superficies y las variedades cultivadas, las plagas clave que afectan los cultivos, así como los tratamientos fitosanitarios y, en general, el plan de fertilización y el análisis del suelo y del agua. A lo largo del segundo año, la interacción con el campo aumenta, pues gracias a los análisis previos se efectúa una evaluación, tanto a nivel de las cubiertas como de la fauna beneficiosa y los bioindicadores. Finalmente, se elaboran unos informes donde se explica el nivel de biodiversidad en la parcela y se comenta las propuestas de manejo: cómo promover la fauna auxiliar, qué coberturas vegetales se adaptan a cada una de las fincas incluso, dentro de las mismas fincas, qué cobertura es más interesante para una zona o para otra. Todo esto acaba con el uso de los fitosanitarios lo más respetuosos posibles y con alternativas a su uso.

El Programa BioDiversity Grow quiere apostar por un producto con propósito, cultivado de forma natural y que fomenta la biodiversidad para la lucha contra el cambio climático

Tendencias del consumo y la gran distribución en este nuevo escenario

Tanto la tendencia por parte del consumidor como por parte de los Estados es hacia un futuro más sostenible, con productos más saludables y políticas más respetuosas con el medio ambiente. Sin embargo, para los agricultores, un cambio en su modelo de producción puede resultar arduo y costoso económicamente. José Luis Peñarocha, de AMC Spain Fresh and Natural Foods, S. L., responde a la encrucijada que viven miles de productores al proponerse cambiar su modelo de producción: “Aunque todos los cambios e inicios siempre cuestan, ser sostenible es una necesidad en la actualidad. Hay que encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad y un mundo cada vez más globalizado. El hecho de iniciar este cambio hacia un modelo de agricultura más sostenible es necesario tanto para la sociedad, que así lo demanda, como para la conservación de la naturaleza, con el fin de reducir la contaminación, mejorar los efectos sobre el cambio climático, la huella de carbono, la huella hídrica…”. Además, recalca el papel de las políticas europeas a materia de sostenibilidad: “Desde la Comisión Europea este es el cambio que se está marcando para el futuro, el Pacto Verde, apuntando hacia una mejor relación entre la naturaleza y los sistemas alimentarios”.

Quico Peiró Cañamás, de Cañamás Cítricos Valencianos, tiene una opinión similar: “No es más costoso en términos monetarios, pero sí implica un cambio de modelo y una tecnificación del campo”. Quico Peiró destaca también los beneficios que aporta este nuevo modelo a los productores: “Los consumidores están apostado cada día más por productos sostenibles, de calidad y de proximidad. La proximidad la da un producto europeo, la calidad la da las características organolépticas de la producción nacional española, y en cuanto a la sostenibilidad, lo dan los métodos de cultivo respetuosos con el medio ambiente”.

Germán Álvarez, responsable de calidad de Iberiana frucht, menciona la tendencia que sigue el consumidor de frutas y hortalizas: “En este momento el consumidor es mucho más consciente de la salud, y demanda un producto más sano y más saludable, por lo que la tendencia va a ser un aumento de lo ecológico y lo sostenible”.

thumbnail of 2916_201110_10-10