El cigarrillo electrónico introduce “tierras raras” en el organismo

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EFEAGRO.

Según un estudio en el que participa la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el uso del cigarrillo electrónico supone una fuente de introducción de elementos inorgánicos en el organismo 

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Viñeta para ValenciaFruits de Luis Furió sobre el tabaco.

El uso del cigarrillo electrónico supone una fuente externa de introducción de elementos inorgánicos, particularmente “tierras raras”, en el organismo, según una investigación en la que han participado varios organismos, informa la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

En ella se ha indagado en la presencia de metales tóxicos y elementos de los denominados “tierras raras” en el organismo de personas no fumadoras, fumadores convencionales y usuarios de cigarrillos electrónicos.

En el estudio han participado investigadores de la Unidad de Toxicología del Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias (Iuibs) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc), junto con investigadores de la Universidad de Brasov y Facultad de Medicina y Farmacia ‘Carol Davila’ de Rumanía, indica la Ulpgc en un comunicado.

Un total de 150 personas participaron en la investigación y fueron clasificados en tres grupos: fumadores, usuarios de cigarrillos electrónicos y personas no fumadoras.

A todas se les tomó una muestra de sangre para determinar la carga de contaminantes inorgánicos en su organismo, además de participar en una encuesta sobre las características de sus hábitos y otros datos de tipo demográfico.

En total, se detectaron 42 elementos inorgánicos en el organismo de los participantes en el estudio, incluyendo oligoelementos, elementos considerados tóxicos por la ATSDR (CDC, Atlanta, USA) y otros elementos menos frecuentes que pertenecen al grupo de las “tierras raras”.

La aparición de estos elementos “raros”, considerados como metales de transición escasos en la naturaleza y que se utilizan en la fabricación de dispositivos electrónicos, se debe a la mala gestión de la basura electrónica.

Los fumadores convencionales presentaban mayores concentraciones en su sangre de cobre, molibdeno, zinc, antimonio y estroncio; mientras que los usuarios de cigarrillos electrónicos presentaban mayores concentraciones de selenio, plata y vanadio.

Además, la frecuencia de detección de elementos “raros“, así como el número de ellos, fue mayor entre los usuarios de cigarrillo electrónico.

En conjunto, los resultados sugieren que no sólo el cigarrillo es una fuente de contaminación de elementos inorgánicos -algo que ya era conocido para elementos como el cadmio, entre otros-, sino que también el uso del cigarrillo electrónico supone una fuente externa de introducción de elementos inorgánicos, particularmente “tierras raras”, en nuestro organismo.

El papel del cigarro como fuente de incorporación al organismo de metales pesados es conocido ampliamente, señala la nota.

Sin embargo, se desconoce qué elementos y en qué cantidad pueden provenir del uso del cigarrillo electrónico.

Más allá de los elementos inorgánicos clásicos -plomo, mercurio o cadmio-, el desconocimiento acerca de los elementos llamados “tierras raras”, es total, según el estudio.

Por su parte, la coordinadora internacional de la Organización de Médicos en Apoyo del Vapeo, Carmen Escrig, ha apuntado a Efeagro en relación a este estudio “que esas cantidades son tan bajas que solo pueden considerarse trazas”.

Según Escrig, “podemos encontrar trazas de metales y de tierras raras en casi cualquier producto de consumo, pero dichas cantidades, al igual que ocurre con los cigarrillos electrónicos, no llegan a una dosis mínima efectiva como para suponer una preocupación”.