Los países terceros triunfan en Bruselas

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CIRILO ARNANDIS

Cirilo

Artículo de Opinión de Cirilo Arnandis, presidente de la Sectorial de Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-alimentàries.

La UE relaja los controles de las importaciones destinados a impedir la penetración de la enfermedad de la Mancha negra de los cítricos en Europa, cuando precisamente está aumentando el número de casos detectados.

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Mancha

El pasado miércoles, 13 de abril, el Ministerio de Agricultura nos remitía una nota en la que se nos informaba de la propuesta de la Comisión Europea sobre medidas de emergencia respecto “Phyllosticta citricarpa” en frutos originarios de determinados terceros países, que suavizan las ahora existentes, al objeto de hacer las alegaciones oportunas. Hasta aquí, en principio nada sorprendente, pues ya sabemos que el lobby de presión de los países citrícolas del hemisferio sur es bastante activo y no es la primera vez que Bruselas les escucha planteando cuestiones de este tipo. Lo sorprendente era la información posterior, pues la Comisión pretendía someterla a votación en la reunión de los días 14 y 15 de abril, sin que haya dado tiempo a los Estados miembros a debatirla internamente y sin que haya sido discutida previamente en un Comité Permanente.

Pongámonos en situación. “Phyllosticta citricarpa” es un hongo causante de la enfermedad conocida como “Citrus black spot”, “CBS” o “Mancha negra de los cítricos”.

Esta patología forma parte de ese conjunto de enfermedades causadas por plagas de cuarentena, caso de la leprosis, clorosis variegada, cancrosis, o greening, de las cuales estamos libres en estos momentos en Europa, y que caso de detectarse, tiene como único tratamiento posible el arranque de los árboles afectados.

Es decir, dada la gravedad que supondría el hecho de producirse un problema de estas características en nuestra citricultura, cabe pensar que hay que ser exigente en toda una serie de medidas conducentes a evitar que llegue tanto el vector como la enfermedad.

Este tema viene preocupando de sobremanera al sector a la vista del número de detecciones de envíos infectados procedentes de países terceros del hemisferio sur, como por la actitud, laxa y favorecedora de los intereses de Estados no miembros de la Unión Europea, que está evidenciando Bruselas. Así, en el año 2015 se detectaron 15 casos de “CBS” procedentes de Sudáfrica, 17 de Argentina, 13 de Brasil y 70 procedentes de Uruguay. A la vista de los resultados, desde el sector citrícola español hemos trabajado para conseguir, cuanto menos, que se cumpliera la normativa vigente, en especial el cierre de importaciones a la quinta detección, evidentemente sin resultados.

La Comisión Europea, no contenta con hacer caso omiso a sus propios textos legales, esta es la hora que nos sorprende con un nuevo texto con mayores ventajas y menores exigencias para estos países que ponen en riesgo el futuro de nuestra citricultura. A la vista de esta actitud y de la gravedad de los hechos, cabe preguntarse en primer lugar, si la Comisión Europea prevarica a la vista de lo acontecido durante 2015, en el que pese a las cifras, Bruselas no adoptó ninguna decisión.

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Recordar que existe un informe de la EFSA, Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que confirma el riesgo de contagio de las plantaciones citrícolas europeas a través de la importación de fruta contaminada, ya que la fruta puede ser vector transmisor. Entonces, y a la vista del texto promovido por Bruselas, ¿por qué ese afán desmedido de facilitar la entrada de cítricos procedentes de esos destinos, aunque exista riesgo de infección? Finalmente hay que preguntarse por qué el ocultismo y la sorpresa, evitando la posibilidad de reacción del sector.

Antes de contestar a estas preguntas, vayamos al contenido sustancial de la propuesta comunitaria. En primer lugar, es preocupante el texto futuro en la medida en que este proyecto introduce la excepción del producto destinado a industria, cuestión ésta contra la que nos habíamos pronunciado los Estados miembros productores, complaciendo así a los países con intereses en la industria. Se pretende que los envíos de estos países con destino el zumo, entren en Europa a través de un circuito diferenciado del fresco, y por supuesto, menos exigente desde el punto de vista de los controles fitosanitarios. Lo que nadie nos garantiza es que, aunque no sea legal, exista trasiego real y transferencia efectiva hacia el fresco, cuya fruta se cotiza mejor.

Además, se elimina la mención al cierre de las importaciones llegado el caso de una quinta interceptación, que si bien estaba contemplada en los considerandos, aparecía en el texto legal. A partir de ahora ni cinco ni cinco mil envíos contaminados pueden suponer el cierre automático e inmediato de las fronteras al origen infractor. Es evidente, o no tanto a la vista de como las gastan los señores de Bruselas, que llegado el caso de un número elevado de interceptaciones, la Comisión actuaría, pero ya sabemos que su fuerte no es la celeridad. Así pues, mientras voy y vengo, apruebo y discuto, negocio y acuerdo, se pasa la campaña, y un año más salvado, y hasta la próxima.

Finalmente indicar que, pese a confirmarse que en 2015 Uruguay tuvo 70 interceptaciones, se le concede una moratoria hasta el año 2017 en relación a la exigencia en la declaración en el certificado fitosanitario, que se hayan realizado inspecciones oficiales de fincas durante el ciclo productivo para verificar que no se han detectado síntomas.

No voy a ser yo quien imparta justicia ni sentencie, pero si por prevaricación se entiende aquel delito consistente en que una autoridad dicte a sabiendas una resolución injusta, cabrá concluir que para que la Comisión no prevarique, las decisiones adoptadas en el sentido de no tomar medidas tras la quinta detección o la de promover medidas que premian un determinado nivel de incumplimiento, son justas. Opinen ustedes mismos.

El afán de proteger a los países del hemisferio sur bien puede conceptualizarse en el intento de favorecer las demandas de la  industria del zumo realizadas en este sentido por Gran Bretaña. Ya sabemos que el “Brexit” es una amenaza que está ahí.

El motivo por el que Bruselas ha recurrido al ocultismo es evidente y no es otro que minimizar la capacidad de reacción de los sectores y países perjudicados. Algo intolerable y propio de repúblicas bananeras, se mire como se mire. Esta vez se han pasado ya hasta en las formas.

Finalmente el viernes, 15 de abril, pese al voto en contra de España, Bruselas perpetró el desaguisado aprobando el nuevo contexto en relación con las importaciones de cítricos. Se trata de un claro y gravísimo retroceso en la protección fitosanitaria de las plantaciones de cítricos comunitarias, concluyendo que la propuesta de la Comisión es absolutamente inaceptable, tanto en el fondo como en la forma. Así no se hace Europa.

Información publicada en la edición impresa de Valencia Fruits del 19 de abril.
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