Desterradas las malas prácticas comerciales

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Cirilo Arnandis (*)

La Comisión Europea del PE ha aprobado el informe sobre prácticas comerciales desleales

Phil Hogan

El pasado 1 de octubre el comisaro Phil Hogan anunció la aprobación del informe sobre prácticas comerciales desleales. / CE

Por fin parece que se va viendo algo de luz al final del túnel. Esa es la impresión que vamos teniendo los productores tras la noticia del pasado día 1 de octubre, por la que se daba cuenta de la aprobación, por parte de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, del informe sobre prácticas comerciales desleales. Por 38 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones, el documento presentado por Paolo de Castro, vicepresidente de la COMAGRI, está listo para su posterior ratificación por parte del Plenario del Parlamento Europeo.

Este paso, no es más que la posibilidad de toma en consideración, por parte de las principales instituciones comunitarias, de uno de los mayores problemas, por no decir el principal, que aqueja a los productores, y que no es otro que el desequilibrio existente en la cadena comercial, y el consecuente impacto en la renta de los productores. Con este trámite, estamos a pocos pasos de la publicación de una Directiva comunitaria de gran calado, y que es la consecuencia de un arduo trabajo de muchos años en las instituciones europeas, donde el sector cooperativo ha jugado un papel crucial. Hay que poner en valor, que hemos sido capaces de influir de manera decisiva en el empeño de hacer comprender el problema que suponía las prácticas comerciales desleales (algo que no se entendía y ahora hay un amplio consenso) y la necesidad de una regulación europea con unas condiciones mínimas.

Nadie duda de la existencia de un desequilibrio entre los diferentes actores de la cadena de valor, lo que proporciona a la gran distribución una acusada ventaja competitiva en la negociación de las transacciones comerciales. Este es un hecho evidente, pese a lo cual, ni muchísimo menos debe suponer su demonización, pues cada uno elabora sus estrategias dentro del contexto acotado por la norma. Cada actor de la cadena ejerce su papel, y todos somos necesarios. Cada uno, como es lógico y lícito, juega sus cartas, lo cual no es óbice para que recapacitemos en el sentido de poner ciertas líneas rojas que no se pueden traspasar. Con ello se ofrece transparencia al mercado, y da la posibilidad que cada uno, en el plano de la labor que tiene encomendada, obtenga una rentabilidad adecuada de su actividad que le permita seguir ofreciendo un servicio y un producto adecuado.

Y es que el que la sigue la consigue. Así, si hacemos un poco de historia, y tras diez años de debates, se consiguió que la Comisión Europea presentara el pasado 12 de abril una propuesta de Directiva cuyo objetivo era prohibir las prácticas comerciales desleales. Desde 2009 se vienen sucediendo comunicaciones de la Comisión en las que se afirma la existencia de prácticas desleales en las transacciones comerciales. De igual modo, se han venido manifestando de diferente manera el Parlamento Europeo, Consejo, el Comité Económico y Social y el Comité de Regiones. Entretanto, la Comisión se negaba a hacer ninguna propuesta legislativa, tema entendible si consideramos que este tema no recaía en el ámbito comunitario que gestiona temas agrarios, caso de la DGAGRI, sino de la DGGROWTH, competente en temas de mercado interior.

Tras la creación de grupos y foros de alto nivel, donde estados miembros, organizaciones europeas y Comisión debatían y siguen debatiendo sobre aspectos de la cadena alimentaria, se diseñó una primera herramienta. Se trataba de un código voluntario de buenas prácticas, al cual el sector productos no se adhirió por entenderlo ineficaz y contraproducente. No existía un régimen sancionador para los infractores, no se guardaba el anonimato de las quejas, y el organismo evaluador de las denuncias no era un organismo independiente, sino que estaba compuesto por las mismas organizaciones de la distribución e industria. Un nuevo punto de inflexión fue la iniciativa del comisario Hogan en 2016 de crear un “Task Force” de 12 expertos para analizar los retos de la cadena alimentaria y emitir recomendaciones. En noviembre del mismo año este grupo de trabajo emite su informe en el que propone la elaboración de una regulación europea para luchar contra las prácticas comerciales desleales.

Es en este contexto cuando el comisario Hogan retoma el dossier que antes tenía la DGGROWTH y que concluye con la presentación del proyecto normativo que lleva como título “Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a las prácticas comerciales desleales en las relaciones entre empresas en la cadena de suministro alimentario”, documento publicado el pasado día 12 de abril. Todo un éxito, si se compara con el escenario anterior, consistente en código de adscripción voluntaria y en la Directiva 7/2011, de 16 de febrero del mismo año, y por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales. Y mejor todavía, hemos cambiado el paso, pues todavía no está muy lejano el pensamiento de la Comisión diciendo que no había prácticas comerciales desleales, sino que la problemática de los productores se debía a que la distribución tenía muchos compradores a elegir, y que competían entre ellos para ver quien ofrecía mejores condiciones.

La propuesta de Directiva del Comisario Hogan tiene como elementos más relevantes el establecimiento de una lista mínima de prácticas comerciales desleales prohibidas entre compradores y proveedores en la cadena de suministro alimentario; prevé normas mínimas en relación con el control del cumplimiento de esa prohibición; que cada Estado miembro designe una autoridad pública encargada de controlar el cumplimiento de las prohibiciones establecidas a nivel nacional; que exista una coordinación a nivel europeo de estos organismos de control nacionales; la confidencialidad de las denuncias. Esta propuesta es la que ha sido enmendada por la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo en su sesión del día 1 de octubre, posición que con toda probabilidad será ratificada por el Plenario de la institución con sede en Estrasburgo el próximo día 23 de octubre.

En su informe los eurodiputados proponen, entre otras cuestiones, las siguientes: que la Directiva sea de aplicación para todos los operadores, sean PYMES o no; se añaden nuevas prácticas comerciales desleales caso de la venta a pérdidas; clarifica la norma en base a nuevas definiciones caso de, qué es práctica comercial desleal, acuerdo de suministro, además de qué se entiende por dependencia económica, calificando como prohibidas ciertas prácticas que de ello se pudieran derivar; se establece que si un productor lo pide, el comprador está obligado a hacer un contrato por escrito con un contenido mínimo preciso; se amplía el abanico de organizaciones que pueden formalizar denuncias, ello con el objetivo de garantizar la confidencialidad de posibles denunciantes; finalmente, se proponen medidas para reforzar la confidencialidad de esos posibles denunciantes así como la metodología de trabajo de los órganos de control.

Y nos queda la posición del Consejo de Ministros de Agricultura. El debate en el Consejo siempre se ha caracterizado por la posición de los países del norte, caso de Holanda y Dinamarca, contrarios a la existencia de una regulación europea al respecto. El principal punto de discusión es el ámbito de actuación donde 8 países quieren que la Directiva sea solo de aplicación a las PYMEs, y no a la totalidad de empresas. El pasado 3 de octubre el Consejo llegó a una posición común, donde al haber minoría de bloqueo sobre la incumbencia a todo tipo de empresas, su posición fue la de apoyar la propuesta de la Comisión, es decir, que la directiva solo sea de aplicación para las PYMEs. Otro punto importante es que la posición del Consejo no incluye nuevas prácticas desleales a las contempladas en la propuesta de Directiva de la Comisión, por lo cual, los señores ministros de Agricultura de la Unión Europea están a favor de la práctica de la venta a pérdidas.

El próximo día 24 de octubre está previsto que se inicien la sesiones del “Trílogo”, es decir, la mesa de negociación a tres bandas entre Comisión, Consejo y Parlamento. Se espera que todo esté dispuesto para finales de año, de tal modo que la Directiva se podría aprobar, de modo definitivo, antes de las próximas elecciones europeas. Es cierto que desde el sector hubiéramos deseado mayor ambición en la norma, no obstante, el intento habrá que darlo por bueno, pues al fin, hay un amplio consenso en la comprensión de un problema como es el caso de la prácticas comerciales desleales, así como de la necesidad de una regulación mínima a nivel europeo.

(*) Presidente Frutas y Hortalizas Cooperatives Agro-alimentàries.