El consumo de vino se desplaza hacia Asia, Norteamérica y destinos de Europa del Este

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Ginés Mena. Efeagro.

El experto vitivinícola Rafael del Rey habla sobre los nuevos polos de consumo de vino. Asia, Norteamérica o Europa del Este están entre estos mercados

consumo de vino

El director general del Observatorio español del Mercado del Vino (OeMv), Rafael del Rey. / Archivo

El director general del Observatorio español del Mercado del Vino (OeMv), Rafael del Rey, ha destacado que el consumo mundial se está desplazando progresivamente hacia nuevos países de Asia —con China en cabeza—, Norteamérica y, de forma creciente, a destinos de Europa del Este.

En una entrevista con Efeagro, Del Rey ha valorado que esta realidad exige a países productores como España “un gran esfuerzo de exportación, viajes, movimientos y logística”, así como también de “conocimiento de otras realidades y mercados y de nuevas formas de aproximación al vino”. En este contexto, ha valorado que las bodegas españoles están respondiendo bien a ese reto en su apuesta decidida por la mayor internacionalización.

El director general ha reconocido que las medidas de divulgación del producto en esos destinos pueden ser importantes, pero deben atenderse otras muchas cuestiones: “la red comercial y de distribución es esencial y el conocimiento de los mercados también. No basta sólo con la promoción”.

Según los datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo mundial creció en 2017 por tercer año consecutivo (en este caso un 0,7%), y alcanzó los 243,3 millones de hectolitros, de los cuales 32,6 millones se consumieron en Estados Unidos, país que encabeza esta lista, seguido de Francia (27), Italia (22,6), Alemania (20,2) y China (17,9). Ese incremento que se constata a nivel global desde 2014 ha invertido la tendencia generada tras la crisis económica de 2008.

Respecto al auge del vino en Asia, del Rey ha subrayado que China —que tiene el segundo viñedo mundial, con el 12% del total, solo superada por España, con el 13%— se ha consolidado como quinto mayor importador del mundo y ocupa esta misma posición, asimismo, entre los mejores clientes internacionales para los vinos españoles. En cuanto a las expectativas de consumo de vino en este país asiático para los próximos años, “lo razonable es que siga creciendo” pero no a un ritmo tan frenético como hasta ahora.

De igual modo, se refiere Del Rey a la evolución de las ventas de España, el primer exportador mundial en volumen y el tercero en valor durante 2017, y el crecimiento experimentado en los ingresos. Según los datos de la OIV, las ventas exteriores bajaron en volumen (de 24,4 millones de hectolitros en 2016 a 22,1 en 2017) pero aumentaron en valor (de 2.649 a 2.814 millones de euros).

El director general de la OeMv ha recordado que esta evolución —menos vino exportado pero más caro— del año pasado “nos viene dado por la situación de las cosechas”, muy bajas por las adversidades climáticas tanto en nuestro país como en casi toda Europa.

Rafael del Rey ha añadido que, ahora que la vendimia del Hemisferio Sur entra en su recta final, “la sensación es que hay una relativa escasez” de vino, con cosechas más cortas y disminución de los inventarios.

Pero al margen de las vendimias y de su coyuntura de cada año, Del Rey ha señalado que desde el 2009 se constata una tendencia de recuperación del valor en el comercio mundial del vino, con volúmenes relativamente estables.

“Es una tendencia que tenemos que aprovechar” —ha argumentado— para “reposicionar” al vino español en una franja de mayor valor añadido, consciente del diferencial que todavía separa al producto de las referencias francesas o italianas, por ejemplo.

Para conseguirlo, considera clave que las bodegas apuestan por una buena red de distribución internacional, adecuado conocimiento de los mercados y de sus distintas realidades y adapten las calidades a cada cliente exterior, sin olvidar la promoción. “Es la línea en la que estamos”, ya que las bodegas están incidiendo en esa vía, y “eso es una buena noticia” para el sector vitivinícola nacional, concluye.