El negocio del roscón no decae con 30 millones de unidades vendidas

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EFEAGRO

Deja un amplio margen de beneficio al fabricante y su fecha de venta se alarga cada vez más

El negocio del roscón de Reyes

La llegada masiva del roscón de Reyes a las cadenas de supermercados también ha contribuido a su éxito comercial. / ARCHIVO

El roscón de Reyes sigue siendo una tradición consolidada en España, donde se calcula que se consumen cerca de 30 millones de unidades, cifras elevadas para un producto que deja un amplio margen de beneficio al fabricante y cuya fecha de venta se alarga cada vez más.

“Puedes ver roscones en el mes de noviembre, ya no es un producto que sólo se vende entre el 20 de diciembre y el 5 de enero. Eso nos ha ayudado a hacer crecer el mercado; hace unos años rondábamos los 18-20 millones de unidades”, ha reconocido en declaraciones a Efeagro el presidente de la patronal de los productores industriales de pan y bollería (Asemac), Felipe Ruano.

Según sus datos, los primeros roscones suelen ser más pequeños y por tanto algo más baratos, pero ayudan a que el consumidor comience a demandar el producto, lo que explica por ejemplo su creciente presencia en cafeterías para desayunos y meriendas en las últimas semanas del año.

Su llegada masiva a las cadenas de supermercados también ha contribuido a su éxito comercial, detectado igualmente por los pasteleros artesanos, según las estimaciones de ambos gremios.

“El roscón deja un margen apetecible; no es como el pan, es un producto con el que se puede ganar más dinero”, ha asegurado Ruano, quien detalla que en los últimos años se observa una mayor preocupación por la calidad de los ingredientes (natas, mantequillas, frutas escarchadas, etcétera).

Otra tendencia, aunque más reciente, es sustituir las tradicionales figuritas de plástico que se colocan como premio o sorpresa en el interior del roscón, por otras de cerámica por motivos de sostenibilidad.

“También vemos algún roscón con harina o leche vegetal, aunque es difícil todavía elaborarlos con el 100% de los ingredientes ecológicos, porque llevan muchos. Además, se intenta que no tengan demasiado azúcar”, ha señalado.

Ruano cree que esta tradicional receta —cuyos orígenes suelen vincularse con la antigua Roma, durante las fiestas saturnales celebradas en diciembre— sigue de moda, y ha remarcado que algunas cadenas de distribución apuestan por elaborarlos en sus propios obradores y darles la categoría de “productos estrella”.

Ejemplo de ello es El Corte Inglés, que prevé sacar de su obrador de Valdemoro (Madrid) en torno a 700.000 unidades este año, muy por encima del cerca de medio millón que fabricaba en 2017.

El negocio del roscón no decae, pese a algunos competidores como el panettone, otro dulce cuyas ventas se concentran en Navidad y cuya presencia es cada vez mayor.

“El panettone es muy importante en Sudamérica, y en España tenemos una población importante de latinoamericanos. Hay que tener en cuenta que es el dulce típico de países como Argentina, Paraguay, Perú o Uruguay”, ha destacado el presidente de la patronal Asemac, quien no obstante no ve posible que acabe desplazando al roscón.

El buen ritmo en las ventas lo constatan también desde el sector artesanal: el gremio de pasteleros madrileños (Asempas) calcula vender en estas fechas más de 2,5 millones de unidades y, según sus datos, con precios que apenas han variado respecto al año anterior y como tendencia unidades más pequeñas —para adaptarse a los diferentes tamaños de familia— y con menos azúcar.

En Barcelona, el Gremio de Pastelería estima en cerca de un millón de unidades esta Navidad, con un precio medio de entre 25 y 30 euros, y con cada vez más roscones elaborados sin gluten o sin lactosa.