El rajado provoca pérdidas en la citricultura valenciana

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Las naranjas y las mandarinas tardías, como la Ortanique, son los productos más castigados por este problema.

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El rajado es un fenómeno que resquebraja la piel de los cítricos hasta casi partirlos por la mitad, de tal manera que la cosecha afectada queda absolutamente inservible para su comercialización. En la presente temporada se ha extendido a lo largo y ancho de la citricultura valenciana con una virulencia y amplitud sin precedentes. Las naranjas son, con diferencia, el producto más castigado, si bien el problema está afectando igualmente a mandarinas tardías como la Ortanique. Según señala AVA-Asaja, las pérdidas provocadas por el rajado, junto a la incidencia de otras fisiopatías como la ‘clareta’ (aparición de bultos en la piel), los calibres menudos y la caída de cosecha, ya superan los 100 millones de euros sólo en la Comunidad Valenciana.

Las iniciativas y acciones emprendidas por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ante la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro) han fructificado finalmente en la decisión adoptada por el citado organismo de incluir el grave problema del rajado de los frutos, que está arruinando la actual campaña citrícola, en la cobertura del seguro agrario. Los daños ocasionados por esta fisiopatía sólo están cubiertos para aquellos agricultores que hayan contratado los módulos 1, 2 o 3.

En este sentido, las primeras peritaciones dispararon las alarmas en el sector, puesto que los daños derivados del rajado no estaban siendo considerados como siniestros por adversidades climáticas y, por tanto, no podían ser objeto de indemnización. El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, trasladó el problema al ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, el pasado tres de febrero. Por su parte, el departamento de seguros agrarios de esta organización agraria venía realizando una serie de gestiones que han propiciado que Agroseguro acceda a cubrir el rajado al reconocer que se trata, efectivamente, de un problema ocasionado por las adversidades climáticas y que, en consecuencia, debe contar con la correspondiente cobertura aseguradora.

El presidente de AVA-Asaja señala que “si los agricultores hemos regado, abonado y realizado los tratamientos como siempre, y el rajado se ha extendido este año, es evidente que las causas de este desastre son de origen climático y hay que buscarlas en las altas temperaturas, la falta de lluvias y el viento seco”. Aguado valora en términos muy positivos “la sensibilidad que tanto Agroseguro como el propio Ministerio de Agricultura han demostrado en este tema a la hora de incluir el rajado en la cobertura de los seguros”.

Investigación
Por su parte, La Unió de Llauradors ha solicitado a la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana que investigue las causas por las que una parte importante de la producción de naranjas, y una parte también de las mandarinas de la variedad Ortanique, sufre esta campaña un inusual problema de rajado que las hace inservibles comercialmente para el mercado en fresco.

Tras los resultados de la investigación que solicita La Unió, cabría que se incluyera este problema, que siempre ha existido pero que este año se ha manifestado de una forma desmesurada, dentro de las coberturas actuales de la línea del seguro de cítricos. En este sentido la organización agraria señala que Agroseguro trasladó la semana pasada al sector que va a cubrir de forma excepcional a los asegurados (módulo 3) ese riesgo durante esta campaña, siempre y cuando los daños sean generalizados e importantes.

Hace unas semanas aparecieron de forma aislada algunas parcelas de cítricos con síntomas de rajado, pero progresivamente se han extendido y en algunas comarcas como el Camp de Túria o l’Horta resultan muy relevantes. Normalmente el rajado aparecía con un verano seco y tras las lluvias del otoño, lo que provocaba que el fruto se rajara en su proceso de maduración. Pero este año no ha habido apenas lluvia y al parecer el riego ha tenido el mismo efecto en la fruta que si hubiera llovido.

La Unió de Llauradors también considera que se debería incluir la ‘clareta’, un arrugamiento de la piel, dentro del seguro de cítricos, pues en estos momentos no se cubre porque se contempla como un síntoma genético varietal y no como producto de una adversidad climatológica.

La campaña de naranjas está resultando muy atípica por el rajado, la clareta y una caída de la fruta por la poca fuerza del pedúnculo, cuyas causas también se desconocen. De todas formas todavía hay una parte de la cosecha de naranjas en buen estado que debería tener, a juicio de La Unió, un precio adecuado y no verse arrastrada por la psicosis generada que afecta mucho más a unas zonas citrícolas que a otras.

Información publicada en la edición impresa de Valencia Fruits del 11 de febrero.
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