El sector agrario se prepara para nuevos positivos en Xylella

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VALENCIA FRUITS. REDACCIÓN.

Una jornada del COIAL analiza las respuestas ante la llegada de la bacteria a la Comunitat Valenciana

Xylella fastidiosa

Los productores huyen de alarmismos pero reclaman coordinación y medios para hacer frente a la amenaza. / COIAL

Los productores valencianos no descartan la aparición de nuevos positivos en Xylella fastidiosa. Por ello, la jornada ‘Xylella en la Comunitat Valenciana. Situación y actuaciones’, celebrada el pasado 20 de julio en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la UPV y organizada por la fundación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante (COIAL), despertó gran expectación. El sector agrario analizó en este foro de los ingenieros agrónomos las posibles respuestas ante el escenario que ha creado el primer positivo en esta devastadora bacteria en la Comunitat Valenciana y su llegada a la península.

En este contexto, la detección de nuevos casos en otros puntos del territorio valenciano se da por más que probable. Es algo que se deduce fácilmente al conocer los datos que aportó Omar Beidas, jefe de Sección de Sanidad Vegetal de la Conselleria de Agricultura de las Islas Baleares. “Tras la aparición del primer positivo en Baleares hemos hecho miles de análisis, y hemos detectado 304 nuevos casos, que además corresponden a diferentes ámbitos: forestal, agrícola en explotación o abandonado, plantas ornamentales, jardines públicos y privados, plantas en rotondas y autopistas…”, detalló Omar Beidas.

Vicente Dalmau, jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, informó de las medidas que se han aplicado tras detectarse el primer positivo. Se han tratado todas las plantas en un radio de 150 metros y se han inmovilizado las existentes en un radio de 10 kilómetros, tal como obliga el protocolo de la Unión Europea. No obstante, Dalmau aclaró que tras un positivo solo se arrancarán las plantas hospedantes y no otras, aunque estén dentro de ese perímetro. “En Guadalest se están arrancado los almendros, vulnerables a la subespecie multiplex, y si hubiera, por ejemplo, olivos en esa parcela, no se arrancarían”, explicó el jefe de Servicio de Sanidad Vegetal. También anunció que su departamento “ya está redactando la orden que recogerá las indemnizaciones por los trabajos de arranque y por el valor de la planta”.

Investigación

“Investigar sobre la bacteria y sus efectos es fundamental para poder minimizar el impacto de la Xylella en el sector agrario”, recalcó Raquel Aguilar, vicedecana del COIAL. “Hay que poner a trabajar a nuestros institutos de investigación y universidades porque sabemos que el conocimiento y la tecnología son las mejores herramientas para combatir este problema: ya ha pasado con la tristeza, el escarabajo de la patata o el picudo. Tenemos ingenieros especialistas de primer orden y exigimos un plan dotado y coordinado entre todas las administraciones afectadas para desarrollar las labores de investigación, información, prevención y ejecución de planes y protocolos. La coordinación y la suficiencia de recursos son cruciales para que la Xylella fastidiosa sea solo un mal recuerdo dentro de unos años”, añadió Raquel Aguilar.

Sobre la tipología de la bacteria, Esther Marco, investigadora del IVIA, explicó que la Xylella tiene la capacidad de mutar y que hasta ahora lo ha hecho en cuatro subespecies: fastidiosa, multiplex, pauca y sandy. También incidió sobre “su facilidad para intercambiar material genético, lo que le permite adaptarse a nuevos huéspedes”. En estos momentos, hay hasta 360 especies en todo el mundo vulnerables a su ataque. La bacteria se aloja en el xilema de la planta, se multiplica y se acumula en los vasos, lo que impide la circulación de la savia y acaba por secar a su huésped. Los síntomas no son específicos, aunque en mu­chos casos provoca necrosis en las hojas y en otros la planta afectada no presenta síntomas. Las enfermedades que provoca, asociadas a las especies a las que ataca, no tienen actualmente cura. En cuanto a su localización, tiene una prevalencia mucho mayor en la costa que en el interior, una regla que se cumple tanto en la Comunitat Valenciana como en el resto de la península.

En cuanto a los vectores (insectos que propagan la bacteria), el catedrático Ferràn García Marí explicó que hay tres familias que tienen capacidad para propagar la bacteria, aunque no conocen aún con seguridad qué especies en concreto lo hacen y cuáles no. Las familias son los cicadomorfos, los cercópidos y los aphrophóridos. El philaeus spumarius pertenece a esta última y según los estudios llevados a cabo en Baleares es el que más capacidad tiene para transmitir la Xylella. En la Comunitat Valenciana ha sido capturado en una de cada 400 trampas instaladas. Transfieren la bacteria a la planta al pinchar con su trompa en busca de alimento. La Xylella no les afecta, y tampoco a su descendencia. Los científicos también saben que dependiendo de cada territorio, los insectos que propagan la bacteria son diferentes, por lo que tienen que estudiar la biología y la sociología de los mismos para conseguir extraer conclusiones útiles para la lucha contra la plaga.

El sector está preocupado

En la mesa redonda compuesta por los representantes de AVA, La Unió, UPA, Fepac y Fecoav se constató la preocupación del sector y se reclamó con contundencia coordinación y medios para hacer frente al problema.
El secretario autonómico de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, Francisco Rodríguez, afirmó en la clausura que en la Comunitat “todos los grupos, ya seamos políticos o técnicos, estamos muy implicados en frenar el avance de la Xylella. Además, tenemos unos investigadores muy capaces, con un gran conocimiento de la situación. Vamos a intentar trabajar con calma y colaborar para tener más y mejores medios para los investigadores, algo fundamental para abordar con posibilidades de éxito la tarea que tenemos por delante”.

Ejercicio de transparencia

La jornada organizada por el COIAL se convirtió en un ejercicio de transparencia y de información sobre un problema que preocupa muchísimo a la práctica totalidad del sector agrario español. Sin ninguna duda la exhaustividad y rigor técnico de las presentaciones y precisión en la respuesta a todas las preguntas planteadas sirvió para delimitar el alcance del problema, quedando claro que puede existir infección sin que se presente sintomatología; que no todas las subespecies afectan a los mismos hospedantes y si lo hacen, lo pueden hacer con intensidades diferentes en función de la variedad de la especie; que en caso de positivo, sólo se eliminan las especies vegetales sensibles a la subespecie de la bacteria; que el número de insectos potenciales vectores es relativamente pequeño y éstos no son abundantes; que existe una clara correlación entre el clima local y la posibilidad de infección, y muchas otras cuestiones que el Colegio de Ingenieros Agrónomos se ha comprometido a recopilar y poner a disposición de los interesados en breve.