El sector citrícola valenciano se queda sin las ayudas de minimis prometidas

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VALENCIA FRUITS. REDACCIÓN.

AVA-Asaja y La Unió acusan a la Generalitat de incumplir su promesa de apoyar al sector citrícola con unas ayudas de 8 millones

ayudas de minimis

La campaña citrícola 2018/2019 arroja pérdidas millonarias para los productores. / Óscar Orzanco

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) y La Unió de Llauradors lamentan y critican que la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana no haya concedido las ayudas de minimis que prometió, dotadas con 8 millones de euros, como apoyo al sector citrícola por los malos resultados de la pasada campaña.

AVA-Asaja lamenta profundamente que la Conselleria de Agricultura no cumpla la promesa que hizo durante la pasada campaña citrícola de otorgar unas ayudas de minimis dotadas de un presupuesto de 8 millones para aliviar la situación de crisis que viven los citricultores valencianos.

La campaña citrícola 2018/2019 ha sido la peor que se recuerda en décadas con unas pérdidas que ascienden a 305 millones de euros. Ante estas circunstancias, la Generalitat Valenciana se comprometió a publicar unas ayudas de minimis destinadas a los citricultores valencianos que habían sufrido las consecuencias de una campaña desastrosa. La cantidad que se iba a destinar a estas subvenciones era de 8 millones de euros que en principio provenían de fondos propios de la Generalitat. En este sentido, el departamento correspondiente de la Conselleria de Agricultura preparó una orden el pasado mes de mayo en la que establecía los requisitos para acceder a dichas ayudas y el procedimiento a seguir.

Sin embargo, esta organización ha sido conocedora de que al convocarse elecciones, la consellera de Agricultura de la anterior legislatura, Elena Cebrián, se negó a tramitar las ayudas destinadas a las explotaciones citrícolas de la Comunitat Valenciana. A esta circunstancia se suman los recortes recientes que están afectando a las consellerias, especialmente en aquellas partidas que no estaban tramitadas. AVA-Asaja por el momento ha tenido constancia de que en estos momentos no va a haber ayudas de minimis.

Según la organización agraria, este hecho es especialmente grave por dos motivos. En primer lugar, sería la primera vez que la Generalitat Valenciana adquiere un compromiso público para ayudar a un sector en crisis y después se desdice. De ser así, esta decisión afectaría tremendamente a la credibilidad de la propia Generalitat.

Por otra parte, todas las instituciones públicas han admitido la crisis que atraviesa el sector citrícola valenciano. El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, critica que hasta ahora todo hayan sido palabras y ningún hecho para poder paliar esta grave crisis que atraviesa un sector fundamental en la economía valenciana. “Desde AVA-Asaja pedimos a la Generalitat que reinicie el procedimiento de tramitación de estas ayudas y que cumpla el compromiso que adquirió con todo el sector”, reclama Aguado.

“Aunque estas ayudas no dejaban de ser un parche simbólico eran lo menos que podía hacerse desde la Generalitat para demostrar que realmente están al lado del sector citrícola valenciano. Lamentamos que las malas relaciones entre los partidos que forman el Pacto del Botánico lleven a estas situaciones que las tenemos que pagar precisamente los administrados y concretamente un sector en crisis”, concluye Aguado.

Sin noticias de las ayudas

Por su parte, La Unió de Llauradors critica que a las puertas de la campaña citrícola 2019/2020 se desconozcan las ayudas de minimis prometidas por la Conselleria de Agricultura como apoyo al sector citrícola ante los pésimos resultados de la campaña pasada y a las que se preveía destinar una cantidad de alrededor de 8 millones de euros.

La organización agraria teme que estas ayudas no lleguen a publicarse a consecuencia de los recortes previstos por el Govern para 2019 debido a la ausencia de presupuesto en el Gobierno de España.

Cabe recordar que la Conselleria de Agricultura comunicó al sector citrícola valenciano hace unos meses la concesión de ayudas a las personas citricultoras afectadas por la grave crisis de la pasada campaña motivada por múltiples circunstancias, entre las que cabe destacar: retraso inicial de la maduración seguido por una ralentización en las operaciones de compraventa que, unido a la presencia de cítricos de países terceros, provocaron un incremento de la oferta que desencadenó una fuerte bajada en el precio que recibieron las personas citricultoras.

A las puertas de una nueva campaña citrícola, el sector de la Comunitat Valenciana no dispone de información acerca de la situación de la tramitación de la correspondiente Orden de Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, a pesar que el último documento público está fechado el pasado 13 de mayo.

A ello se le suma que los recortes anunciados por el Consell a consecuencia de que no existe un presupuesto estatal por la falta de formación del Gobierno de España prevén que la Conselleria de Agricultura, previsiblemente, sea la segunda afectada con una minoración estimada de 58 millones de euros. Por lo tanto, La Unió muestra su preocupación porque este recorte afecte de lleno a los 8 millones de euros que se tenían previstos asignar a esta ayuda para el sector citrícola valenciano.

En este sentido la organización agraria, por tanto, exige a la Conselleria que traslade al sector citrícola valenciano toda la información actual referente a la ayuda y haga todo lo posible para mantenerla con el fin de que los citricultores puedan comenzar la nueva campaña con un apoyo económico que alivie la situación dramática que padecen muchos de ellos.

No hay que olvidar que la campaña de cítricos 2018/2019 finalizó con un balance muy desalentador para los productores de la Comunitat Valenciana que dejaron de ingresar 279 millones de euros en relación a la anterior. Las ayudas de minimis pretendían la continuidad de las explotaciones citrícolas a través del mantenimiento de su actividad y evitar que numerosas parcelas sean definitivamente abandonadas, con la consecuente disminución de la actividad económica y la pérdida de biodiversidad que eso comporta, además de la pérdida de puestos de trabajo en el sector.