Estudian los genes del aguacate asociados a la tolerancia a las podredumbres

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EFEAGRO.

Los centros del Ifapa ubicados en Málaga han colaborado con la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) en el estudio de los genes de aguacate relacionados con la tolerancia a las podredumbres radiculares en el litoral andaluz

subtropicales

Los investigadores analizan la respuesta de plantas de semilla frente a la infección con el hongo Rosellinia necatri.

Los investigadores analizan la respuesta de plantas de semilla frente a la infección con el hongo Rosellinia necatrix, que junto a Phytophthora cinnamomi son los principales patógenos causantes de esas enfermedades, consideradas los principales factores que limitan la producción de esta fruta tropical en el litoral de Andalucía.

Según ha informado la Consejería de Agricultura en un comunicado, también se estudian árboles seleccionados en el campo que pueden ser resistentes al patógeno.

Este trabajo, en el que han colaborado también la Universidad de Málaga y el Instituto de Agricultura Sostenible del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), incluye la caracterización de los mecanismos responsables de la tolerancia al primero de los patógenos.

La resistencia a Rosellinia necatrix parece estar relacionada con la producción de inhibidores de proteasas (enzimas que rompen otras proteínas) y de proteínas relacionadas con la defensa ante estrés salino y osmótico.

Estos resultados contribuyen a acelerar el proceso de selección de material genético en el programa de mejora de portainjertos de aguacate, y, además, tienen relevancia internacional, ya que en los últimos años han comenzado a aparecer focos de infección del hongo R. necatrix en California, Israel, México, Korea y Sudáfrica.

La dificultad para controlar esta afección radica en que los primeros síntomas aparecen cuando el patógeno ya está bien establecido en el suelo y en las raíces, por lo que para lograr un control efectivo de la enfermedad es preciso utilizar medidas preventivas más que curativas.

Según las conclusiones del estudio, los fungicidas no parecen resultar totalmente efectivos en condiciones de campo y, la “solarización” solo erradica el patógeno en el suelo temporalmente, por lo que resulta necesario repetir su aplicación cada dos años.

Por ello, consideran que la lucha contra la podredumbre blanca del aguacate ha de ser abordada mediante control integrado que incluya métodos físicos, métodos químicos y el uso de material vegetal tolerante a la enfermedad.