Valoran el futuro de las aromáticas como actividad en el medio rural

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EFEAGRO.

Castilla-La Mancha evalúa el futuro de las plantas aromáticas como actividad alternativa en los pueblos de la comunidad y consideran que van a tener buen futuro si se logra producciones de calidad y se hacen hueco en el mercado

lavanda

En 2018, se alcanzaron las 1.918 hectáreas de lavandas./ Hans Braxmeier

El viceconsejero de Medio Ambiente, Agapito Portillo, ha abogado este miércoles por lograr producciones de calidad en las plantas aromáticas para abrir hueco en los mercados, porque este cultivo alternativo puede ayudar a fijar población en los pueblos de Castilla-La Mancha.

Portillo, que ha participado en Pastrana (Guadalajara) en un taller dedicado a los cultivos alternativos de las aromáticas y la truficicultura, ha considerado que si bien las trufas pueden considerarse aún un cultivo complementario, “las plantas aromáticas puede suponer ya en sí mismas una buena actividad económica”, ha informado en una nota de prensa la Delegación de la Junta de Comunidades en Guadalajara.

En este sentido, ha augurado que las aromáticas van a tener “un buen futuro”, y ha considerado que “si logramos producciones de calidad y nos hacemos un hueco en los mercados, estos cultivos ocuparán una parte importante de la economía de los productores”, que es lo que busca el Gobierno regional al apostar por los cultivos alternativos que fijen población en los pueblos castellanomanchegos.

A juicio de Portillo, es preciso “buscar nuevos métodos que enganchen a la juventud” y permita a los jóvenes “trabajar en los pueblos y tener un futuro en ellos”.

En la actualidad en Guadalajara se cultivan el 75 por ciento de las aromáticas que se producen en toda Castilla- La Mancha.

Tradicionalmente en esta provincia se cultivaba el espliego, hasta que por falta de rendimiento y bajo precio su aprovechamiento se abandonó en la década de los años sesenta del pasado siglo, mientras que la década de los ochenta se retomó el cultivo de plantaciones de lavanda, aunque unos años más tarde se abandonó.

Hacia 1998 volvieron a resurgir las plantaciones, primero tímidamente y posteriormente con mayor extensión de terreno, lo que inició una expansión que llevó a que en 2008 en la provincia de Guadalajara había 31 cultivadores destinaban 295 hectáreas a lavanda.

En 2014, la superficie había crecido hasta 1.114 hectáreas en Castilla-la Mancha y en 2018 se alcanzaron las 1.918 hectáreas de lavandas (lavandín, lavanda y espliego) en toda la comunidad autónoma, de las que 1.454 están en la provincia de Guadalajara, con unos 70 cultivadores.

El municipio donde hay más superficie cultivada es Brihuega (con 618,34 hectáreas), seguido de Caspueñas (111,30 hectáreas), Algora (102,15 hectáreas), Almadrones (79,60 hectáreas), Mirabueno (66,42 hectáreas), Muduex (59,03 hectáreas), Argecilla (43,93 hectáreas), Cogollor (34,49 hectáreas), Valdegrudas (2,26 hectáreas) y Escamilla (30,64 hectáreas).

Además, las aromáticas se están empezando a cultivar en otros 27 municipios de la provincia de Guadalajara, en la que actualmente funcionan tres destilerías, dos en Brihuega y una en Cogollor.

A su vez, hay cerca de 500 las hectáreas que se dedican a esta producción de trufa en Guadalajara, ha apuntado Portillo, que ha recordado que ambos cultivos tienen ayudas del Gobierno regional.