La almendra española, cada vez más lejos de repetir los altos precios de 2015

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Angélica Quintana. Efeagro.

La cotización en origen de la almendra española ha descendido incluso por debajo del valor de importación

almendra

Los precios de la almendra siguen una tendencia descendente.

Aragón y zonas de altitud de Granada y Almería viven los últimos coletazos de la cosecha de almendra de 2017, en la que el precio en origen, como ya ocurrió en 2016, ha retrocedido respecto a la campaña precedente. Y ahora incluso por debajo del valor de importación.

¿Volverá a alcanzar la almendra española los niveles de precios en origen de 2015? Los productores se muestran pesimistas y parten de un hecho: hay cada vez más hectáreas dedicadas a su producción y, por tanto, un volumen creciente, tanto nacional como mundial.

Algunos, además, hablan de “movimientos especulativos”, del descenso de los robos, del turrón con almendra de California —de la que España es la primera importadora mundial— o de las recurrentes oscilaciones de la cotización, que ahora están en tendencia bajista.

El secretario de la Lonja de la Almendra de Murcia, Manuel Brescané, confirma que el precio de la variedad Comuna, considerada como la almendra estándar, era de 4,16 euros/kg el 21 de septiembre, un 24,5% por debajo del valor en la misma semana de 2016 (5,51 euros/kg) y un 45,2% inferior al registrado en la campaña 2015 (7,6 euros/kg).

En la Lonja de Reus, la Comuna cotizaba a 3,9 euros/kg el 25 de septiembre, frente a los 5 euros/kg del 26 de septiembre de 2016 o los 6,85 euros/kg del 28 de septiembre de 2015. Si los precios más altos correspondían en esas fechas a 2015, los más bajos se anotaron en 2012 (3,92 euros/kg) y 2011 (2,97 euros/kg).

La Mesa Nacional de Frutos Secos, en la que están las Cooperativas Agro-alimentarias y las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA, y la Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas (Aeofruse), se reunió a finales de septiembre y lo hará en unos días para aportar soluciones ante el retroceso del precio.

También revisarán —previsiblemente a la baja (a 52.000 o 53.000 toneladas de almendra grano)— los datos del último aforo de campaña de junio (56.513 toneladas, un 23,21% más que en 2016), ya que, según José María Alcácera (Asaja) la cosecha andaluza ha sido menor de la prevista.

Alcácera, que califica de “decente” esta cosecha y de “tremendas” las importaciones —entre 160.000 y 170.000 toneladas— desde California, cree que España “debe tener una oferta más ordenada, menos atomizada” para hacer frente a “la demanda, muy organizada”, lo que hace que la formación de precios en origen sea “más compleja”.

Y es que el repunte de cosecha también se ha producido este año en California, líder con el 81% del mercado mundial, con un récord de 1,21 millones de toneladas (+5,1% que en 2016), según los datos de Almond Board difundidos en agosto. Las previsiones pasan, asimismo, por un aumento de su oferta tras sufrir un periodo de sequía y renovar parte de sus frutales.

Según explica el coordinador general de la Asociación Española de Descascaradores de Almendra (Descalmendra), José Luis Balanzá, España es el “hub” o centro del negocio “para añadir valor a la almendra y reexportarla en Europa”, y en él la californiana es la de “mejor rendimiento a la hora de la transformación”.

Balanzá desecha que con la hegemonía de California se pueda “manejar el precio desde España” y considera que aunque la “española tiene más sabor”, el consumidor asiático, y en general el mercado internacional, demanda la americana porque condiciona la compra a la “apreciación visual del producto”.

Para ganar competitividad, recomienda que “la almendra española se estandarice para desplazar a la americana”, que “tiene grados definidos de calidad” y es la que prefiere la industria que elabora crocantis, láminas, palitos, harinas o pastas con ella.

José Luis Balanzá aboga por una interprofesional que impulse la promoción y la labor comercial, ya que “hay confianza en el crecimiento del sector, que no es fruto de una burbuja, sino de la evolución de la demanda”, con crecimientos anuales mundiales del 5%, al ser considerada un superalimento.

El representante de Cooperativas Agro-Alimentarias en la Mesa, Roger Palau, también cree que el precio de la almendra lo marca California y que la actual situación “es puntual”, en un mercado en el que “siempre se producen subidas y bajadas”, y en el que “no se va a volver a los 8 euros por kilo. Ese precio desincentiva el consumo”.

Desde UPA, Francisca Iglesias defiende una interprofesional y más transparencia ante la concentración de la comercialización. Además critica que las firmas de turrón y dulces de Navidad hagan masivamente sus compras en julio y “camuflen la almendra californiana” en sus productos ya que —asegura— puede suponer “un fraude al consumidor”.

El cambio dólar/euro también ha sido otro de los factores que han incidido en el precio de la almendra española y en más entradas desde California, según Bernardo Funes (COAG), quien también se muestra muy crítico con la industria del dulce y calcula que las nuevas plantaciones en España elevarán a 100.000 toneladas el aforo 2020/21.