La EFSA confirma el riesgo de contagio por Mancha Negra de las plantaciones citrícolas europeas

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Un informe de la Autoridad Europea de Sanidad avala la petición del sector citrícola de cerrar la frontera a Sudáfrica.

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Un informe de la Autoridad Europea de Sanidad (EFSA) confirma taxativamente el riesgo de contagio de las plantaciones citrícolas europeas a través de la importación de fruta contaminada desde Sudáfrica, habiéndose comprobado que la fruta puede ser vector transmisor de la plaga. El dictamen avala la petición del sector citrícola de cerrar la frontera a Sudáfrica por la “Mancha Negra”.

El informe de la EFSA, publicado el 21 de febrero, analiza el riesgo fitosanitario para las plantaciones europeas de cítricos por contagio de Guirnardia Citricarpa (“Mancha Negra”) debido a las importaciones a la Unión Europea desde Sudáfrica. Sus conclusiones son taxativas, rotundas, objetivas y desinteresadas. La Agencia Europea para la Seguridad de los Alimentos afirma que existe un riesgo de contagio de las plantaciones citrícolas europeas a través de la importación de fruta contaminada desde Sudáfrica, habiéndose comprobado que la fruta puede ser vector de la plaga. Y hasta la fecha, las medidas paliativas introducidas por las autoridades sudafricanas son ineficaces. Es decir, la EFSA reitera las conclusiones y las alertas que ya había hecho saltar anteriormente el sector citrícola.

Hay que recordar que los representantes de la citricultura, se mostraron muy críticos con la gestión de este riesgo por la administración comunitaria a lo largo de la precedente campaña, cuando la Comisión Europea, a pesar de mantener una posición inicialmente firme y rigurosa con las importaciones de Sudáfrica, dio posterior e inexplicablemente marcha atrás, adoptando una actitud permisiva y condescendiente con la administración de ese país y llegó a dictar el cierre parcial de la frontera en diciembre, sólo cuando las exportaciones ya habían finalizado.

Estos mismos representantes del sector citrícola han pedido que “la experiencia bochornosa de 2013 que ahora se demuestra fue totalmente irresponsable, sirva, por lo menos, para aprender la lección: para ser conscientes de que estamos tratando con un gobierno que o no quiere o no puede controlar la sanidad de sus plantaciones ni de sus envíos de fruta a Europa con unas mínimas garantías”. Consideran que el número de interceptaciones a lo largo de la campaña 2013 y anteriores, la total falta de colaboración por Sudáfrica y la ausencia de eficacia y puntualidad de las medidas anunciadas, hubieran sido motivos más que suficientes para que las instituciones comunitarias hubieran prohibido indefinidamente cualquier importación citrícola de ese país hace meses. A juicio del sector, esa petición, después de la publicación del informe de la EFSA es ya ineludible y apuntan un único camino: “que la Comisión incorpore en el marco normativo las recomendaciones contenidas en las conclusiones de la EFSA. Es decir, que se cierre la frontera comunitaria a las importaciones de cítricos desde Sudáfrica de inmediato y en tanto en cuanto las instituciones comunitarias no verifiquen por sí mismas y en origen —y no a través de la “palabra” de la administración de ese país— la mejoría de la situación fitosanitaria de ese territorio”.

Han añadido que “ni el sector, ni las administraciones pueden ya tolerar ninguna estrategia más deliberadamente dilatoria, ni que los análisis objetivos y las advertencias de los científicos europeos vuelvan a ser eclipsados por presiones comerciales, políticas o diplomáticas” y han advertido que “la Comisión está prevenida, por lo que sería una irresponsabilidad imperdonable minusvalorar o ignorar este riesgo”.

Un riesgo que provocaría, según el sector, si se produce el contagio en Europa, el arranque de hasta 500.000 hectáreas de plantaciones citrícolas europeas —dado que no se dispone de ningún tratamiento eficaz— y que obligaría a las administraciones a sufragar unas indemnizaciones colosales. Un riesgo que amenaza a un sector que juega un papel social, medioambiental y económico fundamental en regiones especialmente azotadas por el desempleo y la crisis económica; a la garantía de abastecimiento de los consumidores europeos y a las posibilidades de exportación hacia otros mercados que sí se muestran inflexibles ante la mínima posibilidad de contaminación, como Estados Unidos.

El sector citrícola resalta que está en juego, finalmente, la credibilidad de la Comisión Europea y la eficacia de la política fitosanitaria comunitaria.

Información publicada en la edición impresa de Valencia Fruits del 25 de febrero.
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