Mejoran las perspectivas de los regantes, que afrontan el año con restricciones

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EFEAGRO.

Las últimas lluvias y nevadas han beneficiado al campo, pero los regantes son conscientes de que sufrirán restricciones a lo largo del que será el tercer año de sequía

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Las últimas lluvias y nevadas han beneficiado al campo. / Óscar Orzanco

Las últimas lluvias y nevadas han beneficiado al campo, y el deshielo seguirá aportando agua a los embalses, con lo que 2018 comienza con mejores perspectivas para los regantes, que son conscientes, no obstante, de que sufrirán restricciones a lo largo del que será el tercer año de sequía.

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), Andrés del Campo, ha reconocido que las perspectivas han mejorado frente a las de hace apenas un mes, pero, a pesar de ello, la realidad es que en zonas concretas se verán “tierras vacías”, sin cultivar, debido a la falta de agua.

En declaraciones a Efeagro, ha valorado el incremento del agua embalsada en la segunda semana del año y que el porcentaje destinado a usos consuntivos (agroganadería, industria y abastecimiento) se haya elevado hasta el 35% (13.367 hectómetros cúbicos frente a una capacidad total de 38.687 hectómetros cúbicos), en la segunda semana del año.

La comparativa anual para ese mismo periodo, arroja un descenso de un 30%, pues entonces había 19.000 hectómetros cúbicos de agua y se estaba al 50% de la capacidad de los embalses españoles para este tipo de usos; y cae casi un 42% frente a la media de los últimos cinco años.

La situación por cuencas presenta mucha variación y en alguna de ellas, como la del Ebro, “la situación —salvo casos puntuales— ha mejorado sustancialmente”, ha añadido Andrés del Campo. De hecho, terminaba la segunda semana de enero con una reserva de casi 2.000 hectómetros cúbicos, cuando el año anterior estaba en poco más (2.190 hectómetros cúbicos).

Otras como la del Duero, también ha captado más agua, que continuará entrando debido al deshielo. Como ejemplo de la mejora, Del Campo ha citado el embalse de Barrio de Luna (León), que estaba seco y ahora se encuentra en torno al 20%; aunque esta cuenca dispone de 749 hectómetros cúbicos y la misma semana de 2016 tenía 1.173 hectómetros cúbicos.

Pero la sequía continúa, ha insistido, tras recordar que los agricultores han optado por sembrar muchos más cultivos de secano (cereal de invierno) que necesitan menos agua. Y el presidente de Fenacore teme que, en primavera, cuando le toque el turno a los de verano, algunos como el maíz se caigan de la planificación agrícola porque necesitan muchos riegos.

La cuenca del Guadiana “estaba bien y ahora está mejor”, mientras que el estado de la del Guadalquivir no es nada halagüeño, porque este es el quinto año de sequía.

A pesar de que los cuatro años anteriores casi se ha podido regar con normalidad por las reservas de agua de los embalses, este año se plantea ya con restricciones, ha explicado Del Campo.

Las dotaciones serán del entorno de 1.000 metros cúbicos por hectárea frente a una media de 6.000, lo que supone contar con casi un 80% menos de agua. En los últimos días del pasado año la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir solicitó al Gobierno la aprobación de un Real Decreto de Sequía para esta demarcación.

En el Levante la situación sigue prácticamente igual, ya que ni ha llovido ni nevado. Ha mejorado “ligeramente” en la cabecera del Tajo, pero es crítica y “persisten los problemas para un trasvase Tajo-Segura”, que han demandado un “riego de socorro” de unos 60 hectómetros cúbicos.

Los regantes de estas zonas “están acudiendo con desesperación” a otras fuentes alternativas como pozos, aguas regeneradas y desaladas, con unos precios más elevados. Del Campo ha hecho hincapié en que los agricultores les “cueste lo que cueste” recurren a estas fuentes para “salvar no solo las producciones, sino también las plantaciones”, además de para “mantener los mercados que, si se pierden, son difíciles de recuperar”.