Los oleicultores se mantienen en alerta por la sequía

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Ginés Mena. Efeagro.

Los agricultores empiezan a temer por la próxima cosecha de aceite de oliva ante los rigores del clima.

aceite

Las altísimas temperaturas y la sequía empiezan a impactar en el olivar.

Los agricultores empiezan a temer por la próxima cosecha de aceite de oliva como consecuencia de los rigores del clima. Las altísimas temperaturas y la sequía empiezan a impactar en las explotaciones de secano, mientras que las escasas reservas hídricas amenazan también a los regadíos.

El secretario general de UPA-Jaén, Cristóbal Cano, ha destacado que “hay mucha preocupación” entre los oleicultores debido a las mínimas reservas de agua presentes en el suelo y, así, se empiezan a desprender aceitunas en áreas de la Campiña de Jaén y en Córdoba.

“Lo mas duro queda por delante”, ha comentado, en alusión a las altísimas temperaturas que están debilitando a los olivos y a la falta de previsión de lluvias. A lo que suma el riesgo de pedriscos —se dan las condiciones “perfectas” estos días—, como los que el jueves dañaban seriamente fincas de algunas aldeas Alcalá la Real (Jaén), que “dan por perdida” su próxima cosecha.

Cano ha especificado que, lo que podría ser una próxima campaña similar a la actual, se verá truncada por la sequía. “A día de hoy se puede decir ya que no vamos a llegar”, y solo si el próximo otoño trae precipitaciones podrán mejorar las expectativas del olivar.

Sobre la comercialización, el secretario general ha valorado los buenos datos de salidas de mayo, unas 124.000 toneladas, gracias a que se consolida el mercado interno —después de un ligero descenso en abril, alega Cano, por los días festivos de Semana Santa—, mientras que “crecen de forma exponencial” las exportaciones.

Con existencias que no alcanzan las 700.000 toneladas, “llegaremos a un enlace de campaña de técnicamente cero”, es decir, con las cantidades justas para aguantar a la llegada de los nuevos aceites.

El secretario general de COAG Jaén, Juan Luis Ávila, ha señalado que la floración y el “cuaje” no ha sido malo, pero más tarde los olivos de secano “están tirando muchísima aceituna” al suelo, al no poder seguir adelante con la formación del fruto por falta de agua.

Mientras tanto, gran parte de los regadíos en este sector son “precarios” —tienen escasas dotaciones— y los acuíferos “se están quedando sin agua”, después de varios años de sequía, a lo que se suma la escasez hídrica en el Guadalquivir y sus ríos secundarios.

“La clave de la próxima producción estará en el otoño. Si no llegan pronto las lluvias y el verano se retrasa, tendremos una cosecha muy mediocre” en España, ha alertado el dirigente agrario.

En cuanto a las ventas, en mayo han repuntado mucho respecto a abril: el consumo interno “ha caído algo, pero no de forma importante” y “las exportaciones siguen creciendo”, lo que muestra que puede venderse aceite por encima de costes de producción. “Tendremos un enlace de campaña justo, justo, justísimo”, agrega el secretario general de COAG-Jaén.

La federación de almazaras Infaoliva ha indicado que la sequía actual “es más acuciante por las altas temperaturas que se registran en estas fechas” y coincide en el tiempo con la formación del fruto. En algunas fincas, “las necesidades hídricas del olivo son mayores por el crecimiento de la aceituna”, por lo que reconoce “cierta preocupación para la próxima campaña”.

Desde la Federación Española de Industriales Fabricantes de Aceite de Oliva (Infaoliva) confían que “el otoño venga cargado de lluvias y que los niveles de precios sigan en la tónica actual, de forma que el aceite sea un producto rentable para quien lo produce y un producto de consumo saludable a precios razonables”. Respecto a la situación de mercado, Infaoliva ha asegurado que “no tiene por qué ser una campaña con tensiones”.

Por su parte, la patronal agraria Asaja también constata el estrés hídrico que está sufriendo el árbol debido a las altas temperaturas y las escasas precipitaciones.

En referencia a la comercialización, Asaja-Jaén considera “muy positivas” las salidas de 124.000 toneladas al mercado durante el mes de mayo, el octavo de la actual campaña de comercialización. “A este ritmo, y teniendo en cuenta que las existencias son de 691.000 toneladas, llegaremos a un final de campaña con apenas 200.000 toneladas, lo que significa stock cero”, ha detallado la organización.

El Sistema de Información de Precios en Origen (POOLred) recoge entre el 10 y el 16 de junio un total de 19 operaciones de compraventa entre almazaras y entidades comercializadoras por 1.025 toneladas, a un precio medio de 3,92 euros por kilo de media. El virgen extra se paga a 3,95 euros/kg; el virgen a 3,85 y el lampante a 3,89 euros por kilo.