Renovada la licencia del glifosato hasta 2022

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EFEAGRO. MÓNICA FARO

El glifosato consigue un acuerdo de renovación de la licencia dos semanas antes de expirar la actual con el apoyo de 18 países de la UE

Glifosato

El glifosato es el herbicida más utilizado del mundo.

La Unión Europea logró este lunes, tras varios encuentros sin consenso, un acuerdo para la renovación de la licencia del herbicida glifosato, con el respaldo de 18 países y a apenas dos semanas de que expire su autorización actual, válida hasta el próximo 15 de diciembre.

Los expertos del comité de apelación de la CE emitieron así “una opinión favorable” con mayoría cualificada sobre la propuesta de la CE, informaron fuentes comunitarias.

La falta de acuerdo entre los países el pasado 9 de noviembre obligó a convocar una nueva reunión de este comité, un escalón superior en los procedimientos de decisión al que se recurre cuando no se logra un acuerdo en el comité ordinario, y en un contexto de fuerte oposición ciudadana al uso del herbicida.

Frente a una propuesta inicial para renovar la licencia durante la próxima década y ante una evaluación de la Eurocámara, que pedía la eliminación progresiva de la sustancia de aquí a 2022, la CE rebajó el texto a cinco años, aunque este sigue sin convencer a nueve países miembros, que votaron  en contra, ni a Portugal, que se abstuvo en la votación.

Respecto a la última votación, la mayoría ha sido posible gracias al cambio de posición de Alemania, Polonia, Bulgaria y Rumanía, que se abstuvieron en la última reunión, y han dado hoy luz verde a la propuesta de la CE.

Además, han votado a favor, España, Dinamarca, la República Checa, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania, Hungría, Holanda, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Reino Unido mientras que se mantuvieron en contra Bélgica, Grecia, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta y Austria.

Según la CE, la propuesta votada cuenta con “el más amplio apoyo posible” de los Estados miembros para asegurar un alto nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente en línea con la legislación europea”, añadieron las fuentes.

Para poder adoptar la propuesta, la CE necesitaba una mayoría cualificada que exige el apoyo del 55 % de los países, que representen el 65 % de la población.

Bélgica deploró la posición adoptada por los Estados miembros y anunció que se pondrá en contacto con otros países que han votado en contra de la renovación para buscar alternativas a la sustancia.

La ministra de Medio Ambiente de Luxemburgo, Carole Dieschbourg, pidió por su parte a la UE “una señal clara para eliminar progresivamente el glifosato”.

El glifosato es el herbicida más utilizado del mundo y lo utilizan multinacionales como Monsanto, que lo emplea en uno de sus productos más extendidos, el “RoundUp”, cuya seguridad cuestionan los ciudadanos que han llevado el caso a los tribunales en Estados Unidos.

En Europa, el glifosato ha llegado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), donde el grupo de Los Verdes en el Parlamento Europeo denunció hace unos meses la “falta de transparencia” de los informes de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el herbicida en los que observan un “potencial conflicto de interés”.

Tras conocerse el resultado del voto, el comisario de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, afirmó que muestra “responsabilidad colectiva en la toma de decisiones”.

La asociación que aglutina a la industria de cultivos, ECPA, que se ha posicionado en favor de la sustancia, consideró que una licencia de cinco años es “decepcionante” y una decisión “influida por el miedo y no por los hechos”.

El director de campañas de la organización Avaaz, Luis Morago, impulsora de una recogida de firmas contra el glifosato que suma casi dos millones de apoyos, criticó a Alemania por “ceder a la presión corporativa, ignorando a sus propios ciudadanos y al Parlamento Europeo, para darle a la industria química un regalo de Navidad adelantado”.

“Monsanto pensó con los ojos cerrados que ganaría 15 años de glifosato, pero ha tenido que luchar con uñas y dientes por cinco años con restricciones”, añadió a través de un comunicado.

La directora de políticas alimentarias de Greenpeace, Franziska Achterberg, dijo que la CE y los países que han avalado su propuesta “han decidido ignorar las alertas de científicos independientes, las peticiones del Parlamento Europeo y la petición firmada por más de un millón de ciudadanos”.

Un portavoz de Monsanto dijo a Efe que la seguridad del glifosato “ha sido avalada por las autoridades científicas europeas (ECHA y EFSA), las autoridades de Estados miembros como el BfR Alemán, y por las de países de todo el mundo como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Japón, entre otros”.

Reacciones

La Alianza para una Agricultura Sostenible (ALAS) -que agrupa a agricultores, exportadores y cooperativas- ha manifestado que la renovación de la licencia del herbicida glifosato es “un alivio”, por su importancia para las explotaciones y para la producción de alimentos.

No obstante, las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA han afirmado, en declaraciones a Efeagro, que la renovación del permiso para usar glifosato es insuficiente y “demasiado corta”, de cinco años, en lugar de los 15 que piden los productores.

El sector agrario ha reaccionado así al acuerdo de los países de la Unión Europea (UE) para autorizar la licencia del herbicida, una decisión que la Comisión Europea (CE) adoptará formalmente el 12 de diciembre.

“Los agricultores españoles respiran hoy aliviados”, ha subrayado la ALAS en un comunicado suscrito por las tres organizaciones agrarias, Cooperativas Agro-Alimentarias, la Asociación Española de Agricultura de Conservación y Suelos Vivos y la Federación de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex).

La alianza ha remarcado que esta medida “beneficia a toda la sociedad europea, ya que, de prohibirse el glifosato, peligraría el sistema europeo de producción de alimentos tal y como lo conocemos”.

Además, ha lamentado que el proceso de negociación se haya alargado “artificialmente” por “presiones, rumores y posicionamientos políticos que nada tienen que ver con la agricultura, la ciencia o la salud”.

El director de relaciones internacionales de Asaja, Ignacio López, ha manifestado que, por un lado, los agricultores se alegran de que “se despeje la incertidumbre”, ya que de lo contrario, el permiso hubiera caducado en unos días.

Sin embargo, López ha lamentado que “por un debate artificial politizado y criterios no científicos” la renovación haya sido por un período de cinco años y no de 15, con lo que la sensación es “agridulce”.

Ha criticado que los países no hayan seguido los informes de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (conocida como EFSA, por sus siglas en inglés) o de Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), que concluyen que el glifosato “no es cancerígeno”.

El responsable de organización de COAG, Miguel Padilla, ha señalado que cinco años es un plazo “muy corto”, porque el glifosato es “imprescindible” para plantaciones agrícolas, jardinería y para tratar malas hierbas.

Si después de esos cinco años se encontrara alternativa y un producto sustitutivo, según Padilla, no haría falta renovar la licencia, pero de lo contrario y, de momento, “parece necesario” que se prorrogue.

El secretario de organización de UPA, Ignacio Senovilla, ha remarcado que los agricultores “no están del todo satisfechos”.

“Si su uso supusiera un problema, que la UE lo renueve ni cinco años ni cinco días, pero si no hay base científica (para prohibirlo), la licencia debería ser de 15 años, al igual que en otros herbicidas”, según Senovilla.

En la actualidad, según UPA, el glifosato se emplea en una superficie que oscila entre los ocho y los diez millones de hectáreas en los campos españoles, para frutales, viña y para cultivos de siembra directa.