Saldremos de ésta, pero lo haremos unidos

Registro suscriptores
Descarga ejemplar top
MANUEL ARRUFAT (*)

Manuel Arrufat: “Necesitábamos soluciones de urgencia, medidas drásticas y rápidas para afrontar nuestra emergencia. Porque en esta odiosa temporada citrícola todo está pasando, tristemente, demasiado rápido”

Representantes Planas

Representantes del sector citrícola y de la Generalitat Valenciana se reúnen con el ministro de Agricultura, Luis Planas./ MAPA

En situaciones tan críticas como la que estamos viviendo esta campaña, cuando uno se sabe víctima, es humano buscar culpables. Y si se identifica un solo enemigo al que poder cargarle las culpas y éste está bien lejos, pues todo resulta más sencillo. 

Necesitábamos —todos— soluciones de urgencia, medidas drásticas y rápidas para afrontar nuestra emergencia. Porque en esta odiosa temporada todo está pasando, tristemente, demasiado rápido. Resulta complicado pararse a pensar en cuál es el diagnóstico más acertado para la cuestión citrícola. Más aún llegar a un consenso entre tantos actores con intereses comunes pero a veces tan distantes. Con tantas voces clamando, solo se proyecta ruido. Pese a ello, era y es justo elevar el tono porque solo así se ha podido centrar el foco en el problema. Todos parecen tener su cuota de razón pero no por más denunciar el agravio y señalar al supuesto culpable uno comienza a estar más cerca de la solución. 

Arrancamos tarde, la fruta maduró dos o tres semanas después que otros años, la recolección se paralizó muchas jornadas a causa de las precipitaciones cuando no se acumularon retrasos por los bloqueos en los pasos fronterizos y en las carreteras de los ‘chalecos amarillos’ galos o los CDR’s catalanes. La campaña de comercialización nunca ha sido escalonada. Hemos avanzado con el pie cambiado. La demanda no terminó de activarse hasta diciembre, cuando llegó por fin el frío. Para entonces, ya andábamos con dificultad, aletargados y quizás aún en estado de ‘shock’. Desde València, ni siquiera reparamos en que esta crisis se ha replicado con idéntica contundencia también en Murcia, en Andalucía, que atenaza más si cabe a la citricultura italiana, e incluso a otras con costes infinitamente más bajos, como la marroquí o la turca. Desconsideramos que se ha producido en un momento de eclosión productiva en casi todos los países mediterráneos, con cosechas récord que han alimentado el exceso de oferta.

Con las cotizaciones hundidas permanentemente, tanto en el campo como a pie de almacén, reparar en cuál debe ser el mejor tratamiento para la enfermedad que sabemos que nos aqueja no es faena sencilla. Se exclamó —porque era necesario— y se pidió socorro con lógica desesperación. Y la respuesta fue, ciertamente, excepcional. Acumulamos semanas de contactos e intensas reuniones con partidos políticos y eurodiputados de todos los colores. Se llamó a todas las puertas: a València primero, a Madrid después y finalmente a Bruselas. Y nos la abrieron sus máximos responsables: el president, Ximo Puig, el ministro de Agricultura, Luis Planas, y el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan. No podemos quejarnos de la atención y supongo que tanta dedicación poco tiene que ver con la próxima convocatoria de elecciones autonómicas y europeas o con la probables nacionales, si es que tal cosa está cerca. Medidas, eso sí, pocas. Presupuesto, no más que el procedente de los ya de por sí saturados programas operativos y así de complicado será siquiera cubrir el cupo de 50.000 toneladas para transformar en zumo que se asignaron de manera excepcional con la intención de descongestionar el mercado en fresco. Cabría reflexionar sobre la eficacia —nula— de las medidas de gestión de crisis. 

Pues bien, el mal que padecemos no es nuevo, lo arrastramos desde hace tiempo y tampoco parece un simple constipado como los que sufrimos en el pasado, con los cuellos de botella tan frecuentes a la hora de comercializar las Clemenules o la Navelina. 

Diagnóstico del Ministro

El primer baño de realidad llegó de la mano del propio ministro. Tenemos problemas estructurales cuyas soluciones no podemos seguir aplazando y esta temporada se ha dado una coyuntura especialmente complicada, que tampoco deberíamos desconsiderar. Ya habrá tiempo, en su caso —vino a decir Planas— de reclamar una cláusula de salvaguardia contra Sudáfrica —el enemigo tantas veces señalado— pero ésa no puede ser la prioridad. No será fácil, costará tiempo, para aplicarla habrá que documentar sobradamente el impacto en precios, en tonelaje y en pérdida de cuota de mercado. Hay pocos antecedentes de medidas como ésta en fruta fresca pero es una alternativa que no se puede descartar y que solo podría, si es el caso, suponer un alivio temporal. 

Sí convendría —ha continuado argumentando el ministro en posteriores comparecencias— incidir en las razones que ayudan a comprender qué efectos distorsionadores provocan tales importaciones de países terceros. Debemos reclamar, ha venido insistiendo el miembro del Ejecutivo, eso que de forma tan manida llamamos reciprocidad. Como ha denunciado parte del sector y el ministro también remarcó, sería oportuno ahondar en las sustancias activas que aquí están prohibidas y que igual sí se usan o ‘se camuflan’ —que será lo más probable— en zonas productoras no comunitarias para tratar la fruta que después se vende en la Unión Europea. Habrá que investigar pero habrá que presentar pruebas contundentes de ello a Bruselas. 

Europa debe aplicar las mismas reglas de juego en materia de sanidad vegetal que otras potencias citrícolas, que son a la sazón grandes mercados con cultura de consumo

La vía fitosanitaria

Convendría —señaló Planas y viene defendiendo también el CGC desde hace años— que Europa aplique las mismas reglas de juego en materia de sanidad vegetal que otras potencias citrícolas, que son a la sazón grandes mercados con cultura de consumo. Mantener el status quo del actual protocolo de Sudáfrica contra la ‘mancha negra’ —ahora que, por fin, funciona— y lograr que Bruselas le exija a sus envíos un tratamiento de frío similar al que a nosotros nos imponen para viajar a EEUU, China, Korea… debería ser otro objetivo capital para así prevenirnos de la Thaumatotibia leucotreta endémica de África o de otras virulentas moscas de la fruta aquí desconocidas que también se repiten en los envíos de otras zonas de ése mismo continente. Tras instalarse en nuestras tierras bacterias como la Xylella, la plaga del ‘cotonet de les Valls’, el ‘trip de la orquídea’… o más recientemente, tras descubrirse en Italia el primer foco en campo de mosca oriental de la fruta creo que nos sobran razones para reclamar que se defienda lo nuestro, no frente a las importaciones, sino frente a los patógenos que puedan traernos. 

Acudimos al poco a Bruselas y, sinceramente, creo que volvimos a desenfocar el asunto. Para empezar, lo hicimos como una región, la valenciana, cuando en la capital belga solo entienden de problemas de Estado, europeos si es posible. Habrá que seguir otra de las pautas dadas por el ministro —también por la Generalitat— que vienen insistiendo en la necesidad de mejorar la interlocución y la articulación del sector a partir de la reactivación de Intercitrus. La interprofesional puede ayudar a canalizar ayudas para las campañas de promoción con las que incentivar el consumo, a aprobar algunas extensiones de norma pero todos sus miembros deberán estar comprometidos e involucrados y tener una perspectiva amplia para así no caer en los mismos errores del pasado. 

Necesitaremos más tiempo, el paciente requiere de más pruebas pero creo que ya hemos pasado lo peor, que pronto saldremos de la UCI y que lo haremos antes de que concluya esta campaña para olvidar. Somos la primera potencia exportadora de cítricos en fresco y lo seguiremos siendo, pero tal liderazgo no sobrevivirá, ni se mantendrá la riqueza y empleo que ello genera, si se hace a costa de la rentabilidad del propio sector, de sus citricultores —los grandes damnificados— y de sus empresarios, que tampoco pasamos precisamente por nuestro mejor momento.

Manuel ArrufatManuel Arrufat, presidente del Comité de Gestión de Cítricos (CGC)