Un sector citrícola fuerte ante los retos del siglo XXI

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Elena Cebrián Calvo. Consellera de Agricultura de la Generalitat Valenciana

Elena Cebrián: “Hoy, como ayer, la producción citrícola continúa imprimiendo un acusado carácter simbólico a la Comunitat Valenciana, avalado por datos que refuerzan esta asociación”

producción citrícola

La consellera, Elena Cebrián, en una reciente visita a pie de campo en compañía de responsables de Anecoop. / GVA

Hoy, como ayer, la producción citrícola continúa imprimiendo un acusado carácter simbólico a nuestra tierra, avalado por datos que refuerzan esta asociación. La Comunitat Valenciana es la principal zona productora de agrios de España, ya que supone más de la mitad de la producción nacional, seguida, a bastante distancia, de Andalucía, Murcia y Cataluña. Representa, además, cerca del 3% de la producción mundial de cítricos y supone una destacada contribución al hecho de que España es el primer país exportador de cítricos en fresco del mundo, según los datos de la FAO.

El cultivo de cítricos ocupa, actualmente, en la Comunitat Valenciana unas 160.000 hectáreas. En las últimas campañas la producción media se ha situado en torno a 3.550.000 toneladas. En la campaña pasada fueron unas 3.943.213 toneladas y de esta se esperan 3.143.984. Para 2017, el valor de la producción se ha estimado en 1.336,8 millones de euros, lo que supone la mitad del valor de toda la producción vegetal de la comunidad autónoma. El cultivo se vio afectado por las intensas lluvias registradas a finales de 2016 y principios de 2017, que repercutieron también sobre la producción de la actual campaña, al igual que otros fenómenos meteorológicos, como la sequía, las elevadas temperaturas y algunos puntuales como heladas, vientos o pedriscos.

Contamos con una amplia gama de variedades que cubren el calendario adecuadamente, lo que permite ofrecer calidad en el producto y regularidad en el servicio a clientes. A la producción, calidad y diversidad hay que añadir la innovación con nuevas variedades más adaptadas a las necesidades comerciales actuales bien por carecer de semillas, bien por su mayor resistencia al cambio climático, así como al bufat y pixat. Y disponemos del apoyo de un importante Servicio de Sanidad Vegetal que garantiza nuestras producciones en todos sus destinos.

“El sector citrícola es el que mayor valor aporta a la producción vegetal de la Comunitat”

Miramos hacia el exterior, tenemos una gran vocación exportadora. En la campaña citrícola actual, las exportaciones de cítricos españolas mantienen un buen ritmo tanto por el volumen comercializado como por precios obtenidos, a pesar de la caída en el aforo. Así lo indican los últimos datos de Datacomex relativos a noviembre de 2017, desde enero hasta esa fecha. Es de destacar la gran calidad de la fruta, variedades y calibres adecuados a la demanda europea.

El principal destino de los cítricos valencianos es Europa, Alemania (25,8%), Francia (20,7%), Reino Unido (9,8%), Países Bajos (6,7%) e Italia (6,6%), si bien, en un mundo globalizado, hay que tener presentes otros mercados que cada año adquieren mayor relevancia para nuestras producciones, como el asiático o Canadá. Desde la Generalitat Valenciana apoyamos a las firmas exportadoras para aumentar su presencia en los certámenes internacionales europeos ampliando su ámbito de actuación al mercado asiático. A pesar de haber acusado el cierre del mercado ruso, el sector ha sido capaz de reajustarse, dado su dinamismo y la calidad de la producción.

“Nos enfrentamos al reto de superar la debilidad del pequeño tamaño de las explotaciones”

Tenemos muy presente que la producción ecológica es una forma de producción compatible con la convencional. Pero es necesario fomentarla porque aún está a niveles muy bajos en términos de producción y superficie citrícola calificada como ecológica. Esta última no alcanza el uno por cien del total, mientras que la media española se acerca al tres por ciento y Andalucía sobrepasa el seis por ciento. Hay que sumarse a la corriente de producción y de mercado que representa la oferta ecológica, porque el consumidor está cada vez más concienciado, sobre todo en países destino como Alemania, y la demanda de estos productos es creciente. De hecho, se constata que ya hay más demanda que oferta. Las grandes cadenas de distribución europeas son más exigentes que la propia UE en el uso de productos fitosanitarios. Nuestro plan de  producción ecológica incluye un apartado de capital importancia como es la divulgación, es decir, la concienciación del consumidor. Hay que trasladar a este mayor información de cómo se produce, introducirse en los circuitos de la educación para el consumo. Y vamos a ayudar a que el agricultor entre en el sistema, considerando, además, que se trata de una línea, una forma de producción que despierta el interés de los productores jóvenes y puede contribuir a incorporarlos al sector.

Nuestro principal problema en el cultivo tradicional de cítricos radica en la debilidad estructural: el pequeño  tamaño de la explotación citrícola. Nos enfrentamos al reto de encontrar fórmulas para superar esta debilidad y aprovechar las ventajas que también implican la estructura existente. El proyecto de Ley de Estructuras Agrarias que se está tramitando en Les Corts Valencianes constituye una herramienta de primer orden para encarar ese desafío. Hay que buscar experiencias de gestión en común, facilitar el mercado de la tierra sin renunciar necesariamente a la propiedad con fórmulas como son los bancos de tierras que se están llevando a cabo en municipios, ofrecer soluciones para el relevo generacional que no implique desprenderse de las tierras y potenciar el impulso cooperativo, entre otras medidas necesarias para superar esa debilidad estructural.

Elena Cebrián

Elena Cebrián en una visita a un almacén citrícola en Cox (Alicante) donde se interesó por los procesos postcosecha. / GVA

Situación de los mercados

Aunque es pronto para hablar de balances del año, las menores previsiones de cosecha hicieron que la campaña de comercialización se adelantara registrándose ya transacciones en campo en el mes de julio para las variedades tempranas; también se han producido desplazamientos en las restantes variedades. De hecho, los mercados se han mostrado animados pese a una ausencia inicial de frío que no incentivaba el consumo europeo.

El precio de esta primera parte de la campaña de la naranja en la Comunitat Valenciana ha mejorado notablemente las cotizaciones de la precedente, incluso de la de hace dos años, cuando también hubo una caída significativa de producción. La excepción han sido los limones, ya que en las campañas 2015/16 y 2016/17 alcanzaron precios muy altos. No obstante, los actuales sí han superado a los de la campaña  2014/2015.

“Los precios de la primera parte de la campaña han mejorado notablemente”

En negativo, las buenas cotizaciones podrían estar detrás del aumento de los robos en el campo, que se han disparado en todas las comarcas productoras, por lo que estamos tomando medidas frente a este problema.

Lo cierto es que España y la Comunitat Valenciana consolidan su posición en cuanto a producción y comercio en fresco, pese a la reducción de superficie experimentada en los últimos años. Se puede afirmar, por tanto, que la citricultura valenciana se ha consolidado en los mercados en los últimos años, dada su producción de calidad y saber hacer. Se está abriendo a nuevos escenarios, enfrentándose al cierre del mercado ruso, además, como ya he señalado, de innovar con nuevas variedades  y apostar por la calidad.

La globalización conlleva también un potencial riesgo fitosanitario por la importación de fruta procedente de países donde la presencia de ciertas plagas puede suponer un peligro para la citricultura valenciana. Se trata de un riesgo nada desdeñable (como la mancha negra en Sudáfrica). Habrá que vigilar y exigir mayor contundencia en los controles fronterizos y concienciar sobre la responsabilidad de los importadores.

“La citricultura valenciana se ha consolidado por su calidad y saber hacer”

Recientemente, el sector productor de cítricos ha acordado relanzar Intercitrus, una interprofesional que desde la Generalitat nos hemos comprometido a afianzar. Se trata de un hecho relevante, ya que en el actual escenario de la citricultura es preciso trabajar unidos a lo largo de toda la cadena de valor y afrontar los retos que tiene el sector. Hay que sentar las bases de una organización fuerte y duradera, que establezca los mecanismos para sistematizar las variables económicas que garanticen una mínima viabilidad del sistema.

Asimismo, la apertura de las negociaciones de la nueva Política Agrícola Común, más allá del 2020, nos posibilita situarnos en posición de recuperar, junto con el resto de regiones productoras mediterráneas, el terreno perdido en favor de la agricultura continental. No podemos resignarnos a ser la última región española con menos ayudas europeas por beneficiario, y una de las últimas de Europa. Hemos trasladado ya la importancia y singularidad de la agricultura mediterránea y estamos insistiendo para que nuestras reivindicaciones lleguen a Bruselas. Podemos aportar mucho para crear una posición común del Estado español más rica, completa, veraz y efectiva de cara a la UE. Siempre me he mostrado crítica con la PAC actual, ya que no responde a las necesidades del campo valenciano y su complejidad produce desafección. La PAC ha demostrado que los mecanismos que ofrece a los agricultores frente a las crisis de mercado no han funcionado. Las organizaciones de productores no pueden afrontar suficientemente las crisis de producción, de precios o políticas, como ha demostrado el caso del veto ruso.

Es necesario que la nueva PAC se vuelque en un apoyo decidido a las rentas de nuestros agricultores, con mayores dotaciones a la modernización de explotaciones, infraestructuras, calidad de los productos y ayudas específicas para afrontar las consecuencias del cambio climático y el fomento de la agricultura ecológica. Se trata, en definitiva, de fortalecer las estructuras de producción. También, cómo no, de la producción citrícola,  la del sector que mayor valor aporta a la producción vegetal de la Comunitat  Valenciana.