El sistema tarifario de las eléctricas genera un sobrecoste de 9,2 millones en el regadío valenciano

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VALENCIA FRUITS. REDACCIÓN.

AVA-Asaja reclama al Gobierno que introduzca cambios legislativos para que las tarifas que pagan los agricultores se ajusten a su consumo real de electricidad

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) reclama al Ministerio de Industria que introduzca un cambio legislativo que permita a los agricultores pagar la energía eléctrica que usan para el riego de sus explotaciones de manera ajustada a su consumo efectivo.

El actual sistema tarifario que aplican las compañías eléctricas, aseguran, no responde al gasto real de electricidad. Este genera un sobrecoste anual de, al menos, 9,2 millones de euros al regadío valenciano. De acuerdo con las conclusiones de un estudio elaborado por los servicios técnicos de esta organización agraria.

En  2008, la Unión Europea obligó a España a suprimir las tarifas especiales que estaban vigentes para la energía eléctrica empleada en la extracción de agua subterránea con fines agrícolas. Desde entonces, las empresas del sector y los sucesivos gobiernos, fueron configurando un procedimiento de pago. Según afirma esta organización, este se ha revelado negativo para los intereses de los agricultores. Principalmente, porque no está adaptado a las necesidades de las zonas de regadío. Y, en última instancia, obliga a los productores a pagar por una potencia eléctrica que no están consumiendo en realidad.

Este desajuste perjudicaría a los regantes y favorecería a las compañías eléctricas. Principalmente, porque este sistema actual permite a los agricultores —tanto particulares como agrupados— solicitar un único cambio de potencia anual.

La potencia se regula en tres modalidades contractuales distintas: punta, llano y valle. Y varían de precio en función de la intensidad de la misma y la legislación vigente. Los regantes deben calcular con antelación la potencia eléctrica que quieren contratar para todo un año; sin posibilidad de rectificar sus estimaciones. A pesar de que la evolución del clima y las cosechas les empuje a incurrir en sobrecostes.

AVA-Asaja estima que el sobrecoste anual que afronta el regadío valenciano se sitúa en torno a los 9,2 millones euros. Los servicios técnicos de esta entidad agraria subrayan, además, que se trata de una evaluación sumamente conservadora. Puesto que a la hora de establecerla solo se han tenido en cuenta unas 153.000 hectáreas que usan aguas subterráneas. Y, por tanto, energía eléctrica, de una superficie total de regadío en la Comunitat Valenciana próxima a las 300.000 hectáreas.

En gran parte de las 150.000 hectáreas que emplean aguas superficiales, se ven obligados a recurrir también a la electricidad para rebombear el agua de una zona a otra. De manera que si se hubiese incluido esa variable en el informe el sobrecoste, calculado a partir de una media de 60 euros/hectárea, sería mayor.

La propuesta legislativa que AVA-Asaja lanza al Ministerio de Industria, es autorizar a los agricultores a solicitar dos cambios de potencia al año. En lugar de ese único cambio que está permitido en la actualidad. Así, los regantes, siempre a la vista del desarrollo del clima y los cultivos, podrían determinar con mayor precisión sus necesidades y contratar en virtud de ese análisis.

“Lo que pedimos es lógico, justo y razonable”, asegura el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. “La agricultura —explica— está sometida a una casuística muy diversa. Y lo normal sería que se nos proporcionasen las herramientas necesarias en materia energética para poder adaptarnos a las circunstancias que se vayan presentando. No queremos pagar menos, pero tampoco más de lo que necesitamos ni consumimos. Y la autorización de dos cambios de potencia al año nos facilitaría las cosas. Además, contribuiría a aliviar la situación de un sector descapitalizado y en crisis. Confío en que el Gobierno y las eléctricas se muestren sensibles y receptivos ante nuestra demanda”.