Sudáfrica nos engaña otra vez

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Cirilo Arnandis.

Cirilo Arnandis

Cirilo Arnandis

Artículo de Opinión de Cirilo Arnandis, presidente de la Sectorial de Frutas y Hortalizas de Cooperatives Agro-alimentàries.

Hasta finales de octubre se habían detectado 22 positivos de Mancha negra en los envíos de cítricos procedentes de Sudáfrica

Por más que lo intento, hay cuestiones que se me escapan a la razón del más elemental y al más común de los sentidos. Quizás por eso se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos, pese a que hay cuestiones, que por evidentes, no necesitan más comentario. Con todo este acertijo no estoy pretendiendo más que advertir al lector de lo insólito que supone, observar lo acaecido en relación con las importaciones citrícolas procedentes de Sudáfrica, y la nula respuesta de quienes teniendo conocimiento de una actitud irrespon­sable, no profesional y carente de ética de todo tipo, tiene como respuesta no hacer nada, por insólito que ello parezca.

Es conocida la continuada e insistente denuncia del sector citrícola español, ya sean productores o comercializadores, en relación con el preocupante nivel de detecciones de plagas de cuarentena de los cítricos procedentes de Sudáfrica. Como si de un juego de trileros se tratara, nuestros colegas del hemisferio sur han desarrollado toda una serie de esfuerzos y estrategias para poder seguir accediendo al mercado comunitario, ello pese a que siguen enviando producto contaminado. Se han camelado a las autoridades comunitarias, tanto políticas como las responsables de la sanidad vegetal, no dudando en descalificar al sector español y vendiendo como decisión legítima el hecho de discriminar los puertos españoles como punto de entrada al territorio de la UE, en beneficio de puertos del norte de Europa, caso de Róterdam.

Desde el sector citrícola español, siempre se ha tenido la percepción que, en las decisiones de Bruselas, pesaba más el comercio importador holandés y británico que el riesgo de infección de nuestras producciones citrícolas a consecuencia de esta actitud. Hemos tenido que ver y oír argumentos como que poco a poco van disminuyendo el número de detecciones, y que ello es consecuencia de que en origen se están tomado el tema en serio y que se están aplicando. Quizás por ello, nunca se llegó a cerrar la importación de cítricos sudafricanos cuando, pese a estar legislado, superaron la quinta detección de una plaga de cuarentena en la misma campaña. Y quizás por lo mismo, Bruselas ha promulgado un reglamento con dos tipos de inspecciones, una para fresco y otra más liviana si el destino es la transformación, pese a la posibilidad y al riesgo real de intercambio de destino.

Pretoria y Bruselas siempre encontraban argumentos para interpretar los datos sobre detecciones, y consecuentemente justificar sus actuaciones y sus políticas. Pero lo ocurrido este año deja poco margen a otra cosa que no sea reconocer un error evidente y un consecuente cambio de política. El hecho es que, hasta final del mes de octubre, se había detectado 22 positivos de CBS (Citrus black spot), también conocido como “Mancha negra de los cítricos” en los envíos de cítricos procedentes de Sudáfrica. Se trata de la principal enfermedad fúngica de los agrios a nivel mundial, de la cual estamos exentos, y que conviene recordar, no existe más tratamiento que el arranque. Esta cifra es más que significativa, no ya por ser elevada, sino porque en la campaña anterior tan solo hubieron cuatro positivos de esta enfermedad.

Mancha negra cítricos

Más allá de los fríos números, ya de por sí alarmantes, conviene aportar algo más de información para que cada uno saque su propias conclusiones. Así, a finales del mes de septiembre, se habían registrado siete interceptaciones de cargas procedentes de Sudáfrica afectadas de “Mancha negra” y otras ocho de “Thaumatotibia leucotreta”, que es esa plaga a la que Bruselas se ha venido resistiendo a exigir el tratamiento en frío, entendiendo como mejor política el dejar en manos del foráneo exportador sudafricano aplicar el tratamiento que entienda más efectivo. Otro punto importante es el hecho que el día 14 de octubre, Holanda informó de once detecciones de golpe de “Mancha negra”, hecho sustancialmente importante si recordamos nuevamente que en todo el año pasado los positivos fueron cuatro.

La respuesta del sector exportador sudafricano, a la vista de datos tan evidentes, no se ha hecho esperar. Y no ha sido otra que informar que cesan, de modo voluntario, los envío de cítricos a la Unión Europea. Sabia y digna decisión, si no fuera porque la campaña, si no ha terminado, ya nada le queda. Así pues, una decisión de cara a la galería una vez que el daño ya está hecho, quedando evidente que nuestros amigos del país africano son incapaces de controlar la sanidad de sus plantaciones, con grave riesgo de contagio en nuestros huertos, consecuencia de su desconocimiento o de su indolencia. Ellos sabrán. Hemos pasado de 4 detecciones en 2016 a 22 en 2017, y eso que se iban a comportar. Por demás, la medida adoptada del cese de envíos no se puede calificar más que de prepotente en complicidad con el amparo que les ofrecen las autoridades de la Unión Europea a la hora de legislar y de actuar.

Y para muestra un botón. La Asociación de productores de Cítricos de aquel país (Citrus Growers Association) ha emitido un comunicado, el pasado día 20 de octubre, por el que suspenden la exportación de cítricos a la Unión Europea de modo inmediato. En la misma nota, sus autores indican que han solicitado a su Departamento de Agricultura que haga efectiva esa decisión, suspendiendo la inspección y la emisión de certificados fitosanitarios para todas las exportaciones de cítricos a la Unión Europea. Todas, excepto la de los cítricos provenientes de áreas libres de “Mancha negra”. Como se puede observar, la actitud sudafricana se comenta por si sola a través de la nota, de la cual se desprende que nos están remitiendo mercancía de zonas infectadas.

Siguiendo con la nota, se dice que el sector, en colaboración con su gobierno, ha trabajado incesantemente durante los últimos seis años para mantener el programa integral de gestión de riesgos de CBS en aquel país. A la vista de las detecciones de este año, veintidós contra las cuatro del año pasado, bien parece que ese programa de gestión de riesgos habrá que revisarlo. Además, también se indica que la decisión se toma como una medida para garantizar el acceso continuo en el futuro al mercado de la UE. Como si a la vista de lo acontecido en los últimos años, no tuvieran el acceso garantizado. Tan solo queda pensar, ya que el pensamiento es libre, que todo este afán de colaboración con nuestros competidores, debe ser a cambio de algo que debe de beneficiar a alguien.

Y mientras nuestro amigos del hemisferio sur adoptan decisiones de tan alto calado, las organizaciones profesionales agrarias están denunciando la presencia masiva de naranja sudafricana coincidiendo con el inicio de la campaña de naranja española. Recordar, que la actual campaña citrícola española comenzó de modo alentador consecuencia del descenso de la previsión de cosecha, del oportuno escalonamiento de las variedades coincidiendo con su plena aptitud comercial y evitando solapes en el tiempo, además del vacío existente, en ese mo­mento, de variedades equivalentes procedentes del hemisferio sur. Justo ahora, cuando hay que comercializar un volumen significativo de la producción española, más efecto debería de tener la decisión adoptada por los productores sudafricanos, lo cual se contradice con la denuncia de las organizaciones agrarias. Nuevamente intentan tomarnos el pelo.

Siempre hemos denunciado la demagogia comunitaria en materia agraria. Mientras se nos exige, a los de aquí, que apostemos por los productos de temporada y por el comercio de proximidad, como uno de los elementos básicos de generación de una agricultura sostenible en beneficio de todos los ciudadanos de la UE, los de allí lejos, auspiciados por las decisiones políticas de Bruselas, cada vez amplían más su calendario de comercialización. Mientras el Tribunal de Justicia de la UE sentencia en relación con el Acuerdo Agrícola entre la UE y Marruecos, en el sentido que no era aplicable al territorio del Sahara Occidental, la alta representante de la UE para la política extranjera y de seguridad, Federica Mognherini, se ha reunido recientemente con el ministro de asuntos exteriores del reino alauita, Nasser Bourita, para enmendar el protocolo del acuerdo agrícola, y seguir así exportando como si la sentencia nunca hubiera existido.

Por más cosas que pasen, Bruselas nunca reacciona, O nunca lo hace en el sentido que beneficie a los productores comunitarios. Visto lo visto, tan solo nos queda esperar a que nos llegue lo que ahora no tenemos, plagas y enfermedades, y a ver como la Comisión es incapaz de asumir responsabilidades. Y si no que se lo pregunten a los afectados por la Xylella fastidiosa, que todavía están esperando una reacción de Bruselas, si no es para cobrar las indemnizaciones, para ofrecer buenas palabras, que eso sí que lo saben hacer muy bien.