Una ROCA contra los robos en el campo

Descarga ejemplar top
Registro suscriptores

Artículo de Opinión De Vicente Bordils, presidente del Comité de Gestión de Cítricos (CGC).


 

Es difícil encontrar una medida objetiva con la que evaluar si la seguridad en el ámbito ru­ral es mayor o menor. Robar naranjas, mandarinas o limones, buscar cobre en las instalaciones del goteo, hierro o maquinaria agrícola en las casas de aperos, es bien sencillo. Y cuan­do se da un ‘negocio’ tan simple, a fuerza de repetirlo, se alcan­za un mayor grado de excelencia. Hace ya años, por ejemplo, que no se identifica la fruta robada porque esté mal recolectada, despezonada o manchada… Ellos, ciertamente, también se han especializado. Este año, les avanzo, será especialmente complicado. Los precios han mejorado y por ello los robos de fruta también serán, desafortunadamente, más frecuentes. ¿Qué hacemos contra esa delincuencia cada vez mejor organizada? Pues la respuesta parece clara, debemos especializar a las fuerzas que actúan contra ella. Y eso, para mayor tranquilidad, ya se ha hecho y tiene un nombre: los Equipos contra el Robo en el Campo, los ROCA. En las ciudades, el robo de la cartera, del coche o el asalto al hogar se denuncia siempre (o casi).

Los equipos ROCA actúan contra los robos en el campo. /GUARDIA CIVIL

La victima urbanita sí acude a la comisaría y deja constancia del hecho. Se considera útil, necesario para agilizar las gestiones con el seguro, se confía poco en las diligencias policiales posteriores pero se denuncia casi como si de un deber ciudadano se tratase. ¿Qué seguro existe en el campo contra los robos de cosechas? Ninguno ¿Cuántos hurtos de cosecha no se notifican? Mu­chos, incluso podría decirse que la mayor parte.

En las urbes, por todo ello, la evolución de la cifra de denuncias sí es un reflejo de la situación real de la seguridad en las calles. En el campo, no necesariamente. Pero cuando acabe la presente campaña, insisto, se habrán registrado más. Y en eso, en dar sentido al hecho de denunciar, la acción de los ROCA también está ayudando. De la consideración de este cuerpo especializado habla por sí mismo el desarrollo alcanzado en su corta historia: en noviembre de 2013, cuando el ministro Jorge Fernández Díaz lo promovió, lo hizo con 55 equipos; hoy duplican ese número y se reparten por la práctica totalidad de la geografía española con actividad agropecuaria. Sus resultados, más que en las cifras sobre el conjunto de operaciones desarrolladas, en el volumen de género interceptado o en el número de detenciones o grupos efectivamente desarticulados —en los que también se ha dado un salto cualitativo y cuantitativo— se miden en la confianza que generan.

Los ROCA dominan el te­rreno, los accesos de cada campo, saben moverse y sobre todo conocen quién es quién. Con todo, su eficacia no está reñida ni con la colaboración con otros cuerpos ( rurales, el propio Seprona o Policía Local), ni con la coordinación con la Administración (Trabajo y Hacienda o con las propias oficinas de extensión agraria). Sus mandos son cercanos y tan pronto participan en las Juntas de Seguridad autonómicas o provinciales como dan cuenta de su actuación en consejos agrarios locales o ayuntamientos. Comparten y departen pues con los afectados. No podemos aspirar a reducir a la práctica nada los robos en el campo, solo a complicar ese negocio paralelo. Y dada la complejidad creciente de las tramas criminales organizadas en torno a la recolección, a los circuitos paralelos existentes para la comercialización de esta fruta robada, o para dar salida a ese cobre extraído por la fuerza de las instalaciones para el regadío, era necesario un cuerpo como este.

Necesitábamos, seguimos necesitando un grupo especializado, tan cualificado como los ROCA, capaces de hacer un seguimiento, de dar continuidad y conexión a la investigación sobre la infinidad de pequeños hurtos que alimentan este negocio ilegal. Teniendo ya como referencia el buen hacer de este cuerpo, lo único que conviene ahora cuestionar es si tienen los medios materiales y humanos para mejorar su desempeño. Necesitábamos, seguimos necesitando, poner las cosas difíciles a estos grupos casi siempre organizados y no perder la perspectiva con el menudeo, que es solo la primera etapa de estas tramas. Fue un acierto que, al poco tiempo de comenzar a operar estos equipos, se implementase el ‘Modelo Data de Acompañamiento y Trazabilidad Agraria’. Un documento que hoy debe acompañar a cualquier partida de cítricos en su transporte desde su origen en la parcela hasta su primer destino de comercialización. Los controles en los caminos rurales sobre estos papeles —también a cargo de otros cuerpos, como los de la Policía Local— han servido para interceptar no poca fruta robada y, más que eso, han disuadido a muchos. Hoy, los equipos ROCA —otra vez ellos— ya han detectado falsificaciones por lo que habrá que mejorar los sistemas de au­tentificación, no de­jar de exigirlos.

Pero se tendrá que ir al meollo y estrechar el cerco también contra quienes, desde almacenes irregulares o desde los ba­rrios, se sabe que dan salida a ese género. Ojalá este tipo de establecimientos sufrieran la mitad de controles e inspecciones de toda naturaleza de los que tenemos los exportadores que trabajamos al amparo de la legalidad más estricta. En nuestra doble condición, como operadores volcados en el comercio exterior pero también como propietarios de tierras y, por tanto agricultores, bien lo conocemos. En la Comunidad Valenciana, además, pagamos los jornales a los recolectores, pues somos nosotros quienes nos hacemos cargo de esta labor para así dar un respiro al minifundismo reinante. Asumimos las nóminas y cotizaciones de nuestros trabajadores en los almacenes de confección. Estamos en contacto con los citricultores a quienes adquirimos su fruta.

Solo controlando el sospechoso extravío en los procesos de recogida de la fruta de las cajas de plástico que llevan el sello de cada exportador, nos podemos hacer cargo en cada momento de la intensidad de la campaña de robos. Sin embargo, nunca hemos sido invitados a las Juntas de Seguridad que se encargan de coordinar las actuaciones contra la delincuencia rural. Felicitamos a los ROCA pero también nos brindamos a colaborar con ellos.