Clima de opinión

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VICENTE BORDILS

Bordils

Artículo de opinión de Vicente Bordils.

El presidente del Comité de Gestión de Cítricos (CGC) analiza el desarrollo de la actual campaña citrícola.

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Vicente Bordils analiza desarrollo campaña cítricos

No redundaré en el manido argumento, en el mantra sobre la debilidad de la oferta atomizada frente a la dictadura de una demanda tan concentrada. No lo haré, vaya por delante, porque es una realidad tan evidente que no hace falta poner mucho más el acento sobre ella. Pero sí conviene remarcarla porque con tantísimos oferentes de cítricos el estado de opinión, el clima comercial más extendido es el que marca la tendencia, el que hace decantar la balanza cada vez que se  negocia una operación de compra-venta. ¿Por qué?, pues básicamente porque la campaña arrancó mal, se ha desarrollado peor y se ha consolidado una idea que no por poco fundada ha calado menos: tenemos que administrar un ‘cosechón’ inasumible. ¿Cierto?, ¿tenemos una producción desbocada?… pues no, pero poco importa, es la percepción dominante.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. Pues repasemos… Los prolegómenos de la campaña estuvieron marcados por ese acuerdo comercial con Sudáfrica metido con calzador, negociado desde el oscurantismo de una Comisión Europea que no se molestó en consultar, en medir el impacto de sus decisiones, en considerar la competencia desleal derivada de sus menores costes sociales, en siquiera mesurar los obvios riesgos fitosanitarios que lleva consigo. Nos metieron un gol y con ello se reafirmó una primera idea destructiva: Europa iba a ser ‘invadida’ por naranjas foráneas a precios más baratos, lo que desplazaría a la navelina española. Nadie contó y tampoco se contó que la sequía del cono sur africano iba a hacer menguar los envíos. Pero el aldabonazo estaba lanzado y caló. Sudáfrica, sin embargo y con datos acumulados de julio, agosto y septiembre, ha colocado en la UE menos tonelaje de naranjas que en las mismas fechas del año anterior (300.860 toneladas por las 320.617 de 2015) y en general las importaciones del hemisferio sur también se han reducido (376.276 por las 391.596 durante ése mismo trimestre de sendos años).

Nada se mencionó, sin embargo, del progresivo incremento de las llegadas de mandarinas tardías del hemisferio sur, cuyas  plantaciones vienen creciendo de forma importante en los últimos años. Y en este caso sí se viene experimentando un aumento de las importaciones europeas (99.665 toneladas —57.497 de ellas de Sudáfrica— frente a 90.527 —47.083 de Sudáfrica— en el citado trimestre analizado). En cinco años, de hecho, Sudáfrica, que también es el primer proveedor a contraestación en mandarinas, casi  ha triplicado sus envíos a la UE (exportó sólo 21.145 en el trimestre analizado de 2011) y buena parte de este volumen (19.983 toneladas en septiembre de 2016) los remite justo en el mes que más distorsiones provoca en nuestras satsumas y clementinas precoces, que este año además tenían serios problemas de calibres.

El tamaño sí importa y así de mal pudimos competir. Ya lo dijimos cuando sobrevino una noticia ‘normal’ que ese clima de opinión que tan poco controlamos transformó en desastre. Efectivamente, cuando los aforos oficiales situaron en siete millones las toneladas previstas en nuestro país, la atención se polarizó en un dato parcial y sesgado —que suponía un incremento en la Comunidad Valenciana del 23,6%— y no se enmarcó tal cosa en que las cifras eran casi idénticas a las de la campaña 2014/2015, ni siquiera se esperó a contrastar que a nivel nacional ese porcentaje quedaba reducido a un aumento del 17%. Como tampoco se quiso ver que a esa cifra debían restarse cientos de miles de toneladas que, como se avanzaba, no iban a poder comercializarse porque no tenían, no tendrán, el calibre suficiente.

Los mercados tampoco consideraron el carácter subsidiario y auxiliador de la industria de zumos, que con poco más de 800.000 toneladas transformadas en la pasada temporada tiene en la presente un amplio recorrido para crecer hasta cantidades procesadas más ‘‘normales’, que seguro superarán el millón de toneladas, lo que nos restará del mercado en fresco otros tantos cientos de miles. Convendría, dicho lo cual, comenzar a pensar en cómo valorizar con promociones el zumo de clementina directo porque como producto tiene un mercado potencial importante y porque su crecimiento debería ser un factor estratégico a explotar para descongestionar también de paso al circuito en fresco.

Como tampoco convendría olvidar los efectos que tendrá sobre la oferta, la ‘clareta’ o ‘el rajado’ de las naranjas, esas fisiopatías de origen aparentemente desconocido que con los últimos episodios de lluvias podría dispararse tanto o más que el conocido ‘pixat’’. Seguimos sin solución para lo primero y convendría tenerla en breve pero, una cosa es éso y otra es negar, de nuevo, que tales afecciones harán menguar otra vez el género disponible para el mercado en fresco.

Ha habido otros factores para entender la complicada situación actual. Porque no todo se explica del lado de la oferta y la prolongación del calor en nuestros principales mercados ha animado bien poco la demanda. El frío llegó por fin hace unas semanas pero lo hizo tarde, cuando la inercia negativa era imposible de parar. La gran distribución ha jugado, está jugando con nuestra debilidad y es de agradecer la sensibilidad que el Gobierno valenciano está mostrando a la hora de perseguir determinados abusos. Los efectos reales de los expedientes por venta a pérdidas, sin embargo, son escasos. Las actuaciones  para perseguir este tipo de infracciones se ciñen a la Comunitat, que es como una gota de agua en el mar de un sector basado en la exportación. Las promociones de naranjas o mandarinas a pérdidas o incluso regaladas, sin embargo, no se circunscriben al ámbito autonómico y está claro que con la misma Ley del Comercio Minorista se producen resultados bien distintos. Mejor sería pues si las autonomías coordinasen sus actuaciones y criterios. Pero tales expedientes —insisto— sí sirven para poner el acento en que las prácticas que persiguen generan mucha más destrucción que beneficio.

Las lluvias han paralizado la recolección en todas las zonas productoras, servirán para descongestionar de género las cámaras de los almacenes, el frío ha llegado para quedarse, las exportaciones en volumen se han animado en las últimas semanas y la demanda parece que también. Pronto venceremos a ese clima de opinión y recuperaremos posiciones.