Agua, clima y suelo, claves de éxito para el cultivo de frutos tropicales

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En la España peninsular, los cultivos más habituales son el aguacate, el mango, la chirimoya y la papaya.

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TropicalesLa costa suroriental mediterránea ofrece las condiciones ideales para la plantación de fruta tropical. En la España peninsular, los cultivos más habituales son el aguacate, el mango, la chirimoya y la papaya. Los recursos hídricos, el clima y el tipo de suelo son los principales condicionantes para la producción de frutos tropicales en la España peninsular, donde solo la franja de 12 kilómetros de ancho que discurre a lo largo de la costa suroriental mediterránea ofrece el entorno ideal para su cultivo.

El presidente de la Asociación de Frutos Tropicales, Miguel Gutiérrez, precisa que “estos cultivos consumen hasta 9.000 metros cúbicos de agua por hectárea y año, necesitan suelos que drenen bien y requieren unas temperaturas suaves que no desciendan de los 0 grados durante más de dos horas seguidas”.

Al margen de Canarias, que cuenta con unas condiciones hídricas, climáticas y edafológicas particulares, en la España peninsular “los cultivos tropicales más habituales son los del aguacate, el mango, la chirimoya, la papaya y la piña”, ha señalado, “si bien se han realizado algunos intentos con otros frutos como la piña, pero sin mucho éxito hasta el momento”.

La producción de aguacate se circunscribe, “casi exclusivamente, a la línea de costa comprendida entre el Campo de Gibraltar y Motril, aunque también es posible encontrar algunas plantaciones en Huelva y zonas de Levante”.

En su conjunto, “la superficie dedicada al aguacate supera actualmente las 15.000 hectáreas, de las que se obtienen en torno a 50 millones de kilos de media”, ha apuntado Miguel Gutiérrez. En este sentido, recuerda que “esa cantidad, aunque pequeña, se obtiene justo cuando países como Chile, Perú o Sudáfrica no están en campaña”, por lo que no “está obligado a competir en el mercado”.

Por su parte, la zona de producción del mango “se extiende entre las costas del extremo occidental de Málaga y las de Motril, donde se cultivan unas 5.000 hectáreas que el año pasado produjeron 21 millones de kilos; una cifra que seguirá aumentando porque cada vez hay más plantaciones, y por sus fechas de producción solo encuentra competencia en los mangos de Brasil”.

En cuanto a la chirimoya, ha indicado que “la zona de producción se concentra en la Costa Tropical de Granada, con 3.000 hectáreas que producen unos 22 millones de kilos destinados básicamente al mercado nacional y europeo, porque se trata de un fruto muy delicado que se estropea rápido y eso ocasiona que no tengamos competencia”.

Los frutos tropicales generan en la península un volumen de negocio de “unos 125 millones de euros al año, aunque es difícil de precisar”, ha reconocido. Además, “si tenemos en cuenta que, en total, en la España peninsular contamos con unas 25.000 hectáreas, que cada cuatro hectáreas generan un puesto de trabajo fijo en el campo y que en campaña se duplican, podemos decir que el sector genera unos 15.000 empleos”.