Andalucía prepara la presente temporada de patata nueva

Gregal otoño
Hispatec 2021
FA pases y entradas
Bioibérica CT
Fedemco 2021 01

El sector prevé que este año no haya más reducción de la superficie plantada.

lineaapoyos

La media de siembra de patata nueva andaluza de 1999 a 2002 fue de 23.000 hectáreas, sin embargo, desde 2003 la superficie ha ido cayendo hasta 2013, llegando a la cifra mínima histórica de 10.826 hectáreas la campaña pasada. “Pensamos que en este año se ha tocado suelo en cuanto a superficie y no va a seguir bajando”, explica Javier Boceta, ingeniero agrónomo y portavoz de Asociafruit.

El mercado de patata nueva andaluza está basado en tres pilares: el principal, la exportación a países de la Unión Europa como Alemania, Holanda y Bélgica. En segundo lugar, la industria porque técnicamente no puede llegar al mes de junio con patata de conservación de calidad, y el tercer pilar, que es el más incierto: el mercado nacional. El principal problema en este mercado es la competencia con la patata de conservación más barata en precio y de peor calidad que la patata nueva, añade Boceta.

El portavoz de Asociafruit explica que no hay datos de la superficie sembrada en la actual campaña. “La mejor cifra que tenemos para calcular la superficie de siembra son las exportaciones de semilla holandesas a España, que incluye Andalucía y Cartagena, y que nos dicen que las ventas han subido aproximadamente un 20% a 31 de diciembre”. Esta cifra no es “nada alarmante” si se mira en el contexto de descenso de superficie paulatino del sector. “Estamos hablando de una superficie de siembra muy similar a la del año 2012 y mucho más baja que la de hace dos años”, comenta Boceta.

lineahgris

La nueva norma de calidad comercial debería diferenciar la patata nueva de la de conservación fácilmente, por el color del envase

lineahgris

“La campaña va a depender principalmente de la oferta de patata francesa de muy baja calidad culinaria, a precios baratos, que va a competir con una patata nueva, con precios de producción más elevados”, explica. El resultado dependerá de que la cadenas de alimentación españolas apuesten por la calidad y la defensa de nuestra agricultura, hace dos años la patata de exportación se pagaba a más del doble de la destinada al mercado nacional.
La mayor parte de variedades sembradas están dirigidas a la exportación e industria porque el agricultor no confía en el mercado nacional, salvo algunas cadenas de alimentación que operan en España que sí se han preocupado de establecer los programas de siembra, y el mercado de Galicia, añade.

En cuanto a la climatología, las lluvias afectarán algo, aunque verdaderamente no va a ser un porcentaje de pérdidas significativo. Desde la Asociación de Exportadores no se prevén daños importantes y sí se han escalonado las siembras lo cual también escalonará la oferta adaptándola a las necesidades del mercado.

A juicio de Asociafruit, “la principal problemática con la que se encuentra el sector es el desconocimiento por parte del consumidor de las diferencias que existen entre una patata nueva y una de conservación desde un punto de vista de calidad. Este problema se da principalmente en España porque en el resto de Europa la patata nueva es muy solicitada. La demanda permanece estable y con subidas. Sin embargo, en España no para de caer porque existe un desconocimiento total”.

Los principales mercados son: Alemania, Holanda, Bélgica; las industrias españolas, y con respecto a la patata fresca el principal mercado es Galicia y el apartado “especial freír” de las cadenas de alimentación.

Ante esta problemática el sector se muestra muy esperanzado ante la nueva norma de calidad comercial de la patata con el objetivo de facilitar la diferenciación entre patata nueva y de conservación al consumidor.

España es un país que puede producir patata nueva todo el año: la patata ultratemprana sembrada en agosto en Córdoba, Cádiz, Antequera y Cartagena, seguida de las siembras de Baleares, a noviembre en Segovia y, sin embargo, no estamos aprovechando ese potencial que no tienen el resto de países europeos. De hecho, ahora hay oferta de esta patata ultratemprana en una cadena de alimentación que se ha preocupado por establecer acuerdos para que se le siembre este producto lo cual ha ampliado la oferta de este producto además de los mercados tradicionales, comenta.

Tenemos que acabar con toda la terminología que pueda confundir y simplificar mucho, marcando la diferencia entre patata nueva y patata de conservación. La propuesta de Asociafruit es que la patata nueva vaya en un mismo color y la patata de conservación de otro color.

“Tenemos que ser conscientes que la patata de conservación que se están envasando en sacos de 3, 5 y 10 kilos en más del 90 por ciento de los casos es de origen distinto al español. Hay que defender nuestro producto, sin crear agravios con el francés. Y se puede hacer con la patata nueva que producimos durante casi todo el ciclo”, añade.

La norma es una herramienta importante para frenar la entrada de patata francesa. El martes 25 de febrero se celebró una reunión en el ministerio para darle forma a esta normativa, donde cada uno aporta sus ideas. La norma tendrá que aprobarse en Real Decreto.

Asociafruit cree que es necesario una campaña de publicidad para promocionar la patata, pero no pueden comenzarla sin tener desarrollada la norma y el control de la misma, porque, a su juicio “hay mucho fraude y se está etiquetando mucha patata de conservación como patata nueva. Por lo que hay que establecer también sistemas de control eficaces”.

Boceta se muestra también muy ilusionado con “El foro de la patata” que ha puesto en marcha el sector donde se reúnen de forma periódica Fepex, el Ministerio de Agricultura, asociaciones de las cadenas de supermercados, los envasadores, y los operadores de origen (Asociafruit, cooperativas, etc.). Es “muy positivo porque por primera vez en la historia estamos en una mesa dándole estructura al sector”, concluye.