Un año de cosechas cortas

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Un ejercicio marcado por el incremento de costes y recortes de producción debido a la meteorología

El sector cítricola afronta esta campaña con la cosecha más baja en volumen de las últimas diez temporadas. / ÓSCAR ORZANCO

Óscar Orzanco. Redacción.

El sector hortofrutícola ha vivido en 2022 una ‘tormenta perfecta’ que ha desembocado en un año complejo y convulso. Productores y comercializadores de frutas y hortalizas han tenido que lidiar, como ha ocurrido en el resto de actividades que componen el tejido económico español, con una escalada sin precedentes de los costes que ha ‘empañado’ los resultados de muchas temporadas. En general, las campañas se han saldado con mejores precios que los obtenidos en ejercicios precedentes, pero la fuerte subida de los gastos ha neutralizado, en la mayoría de los casos, los beneficios.

El sector hortofrutícola ha tenido que afrontar un año con fuertes subidas de costes con importantes recortes de producción provocados por una meteorología adversa

Heladas, tormentas, granizadas, altas temperaturas y la sequía han complicado, todavía más, el desarrollo de un ejercicio muy complejo y convulso

El incremento de los costes ha afectado a todos los ámbitos económicos de forma generalizada, pero además, a nivel particular y como actividad expuesta a los efectos del clima, el sector hortofrutícola ha tenido que afrontar esta situación con importantes recortes de producción provocados por una meteorología adversa. Heladas, tormentas, granizadas, altas temperaturas y la sequía han complicado, todavía más, un año muy enrevesado.

Enero y febrero fueron meses relativamente estables atmosféricamente, y marzo, tras la ausencia de lluvias durante el invierno, discurrió con precipitaciones frecuentes y generalizadas en todo el territorio nacional, muy especialmente en el este y mitad sur de la península. Y con la llegada de abril todo se agravó. Las heladas registradas el primer fin de semana de este mes a causa de la borrasca Ciril se han convertido en el peor fenómeno meteorológico de carácter puntual sufrido por el campo español a lo largo de los 42 años de historia del seguro agrario. Las bajas temperaturas registradas durante varios días provocaron graves daños en producciones cuyo ciclo anual se encontraba en floración o en estadios iniciales de crecimiento de brotes y frutos, y se concretaron con el avance del año en descensos de producción. Además de este grave episodio meteorológico, el sector ha afrontado pérdidas derivadas de las tormentas, el pedrisco, y la falta de precipitaciones, altas temperaturas y golpes de calor registrados de manera constante desde el final de la primavera. Los efectos del clima han sido catastróficos y las indemnizaciones a abonar por Agroseguro por los siniestros producidos solo entre enero y septiembre de 2022 se elevaba hasta 695 millones de euros, un 11% más que en todo el año 2021. Unos datos que anticipan que 2022 podría batir, de nuevo, el récord de siniestralidad, y constatan cómo la realidad climática actual cada vez pone más en riesgo el futuro de las explotaciones. 

Hortalizas

En este contexto, la campaña andaluza de productos hortícolas protegidos ya concluyó con precios medios superiores a los obtenidos en el ejercicio precedente y un volumen comercializado inferior debido a las inestables condiciones meteorológicas vividas durante parte de la temporada. Según las estimaciones realizadas por el sector, la reducción productiva en sandía se aproximó al 20-25%, y en melón al 30-35% respecto a las cifras de producción del ejercicio precedente.

Con datos más generales, el año hortícola almeriense cerró con una reducción media del 20% en el volumen total de cosecha, un descenso marcado por diferentes factores externos que afectaron a la rentabilidad de los cultivos. Las inclemencias meteorológicas, concretamente la falta de agua en los meses de otoño e invierno, las heladas y la calima, seguida de las altas temperaturas alcanzadas, incidieron de forma crucial en los rendimientos obtenidos.

En Murcia, la presidenta del Comité Sectorial de Pimiento de Proexport, Eva Pérez, señalaba en julio que la campaña estaba siendo “tremendamente complicada”, y afirmaba que a los productores se les estaba “haciendo cuesta arriba” una temporada con más costes y menos producto. Y en el origen de este descenso productivo se encontraba también la meteorología. Marzo fue el mes más lluvioso en Murcia desde que se tienen registros: cayó una media de 182,6 litros por metro cuadrado, cifra seis veces superior a los valores habituales; y en abril también llovió el doble de la precipitación de otros años.

“Todo ello provocó que, cuando la planta necesita muchas horas de sol para desarrollarse y hacer que crezcan sus frutos, el cultivo encontró muchos días nublados, una situación que ha hecho que al pimiento murciano se le haya hecho la campaña muy cuesta arriba”, resaltaba Eva Pérez. Según sus cálculos, la meteorología condicionó el desarrollo normal del cultivo y su calidad, y las alhóndigas de Murcia y Alicante registraron una entrada de producto semanal un 30% inferior al habitual.

En cuanto a temporadas actualmente en desarrollo, la campaña de brásicas arrancó en la Región de Murcia con un ligero descenso en la producción. El fuerte incremento de los costes, los malos resultados de la temporada anterior, las elevadas temperaturas del verano y el comienzo del otoño, unido a la escasez de agua, han provocado una disminución en la superficie plantada.

“La pasada campaña fue especialmente compleja en cuanto a resultados debido a que la subida de los gastos afectaron a todo el sector, y las brásicas no fueron una excepción. A este factor se ha sumado un verano cálido y muy seco, y la escasez de agua, que añade mucha incertidumbre a la hora de plantar. La suma de todos estos elementos se ha traducido en una ligera reducción de los programas de plantación de brócoli y coliflor”, mantenía Juan Marín, presidente del Comité Sectorial de Brócoli y Coliflor de Proexport, en el arranque de la temporada.

La energía, los insumos o los fertilizantes siguen a precios astronómicos y ante esto el presente para este ejercicio resulta incierto. No obstante, esperan que la reducción del volumen de producción, sobre todo en coliflor y en menor medida en brócoli, propicie un equilibrio entre la oferta y la demanda que permita desarrollar una campaña rentable.

En la misma línea se pronunciaba el presidente del sector de Lechugas y Achicorias de Proexport, Cecilio Peregrín. “La previsión de producción de lechuga de esta campaña para los asociados refleja que se va a reducir entre un 10 y un 15% respecto a los volúmenes obtenidos durante el ejercicio pasado. Esta disminución viene motivada por un ajuste de la oferta a la demanda para que no haya una sobreproducción que distorsione los mercados. Un ajuste que llega forzado principalmente por la fuerte subida de costes, pero al que se suman otras causas como la problemática de las medidas cautelares y la Ley del Mar Menor, una zona importante de producción, y la escasez de recursos hídricos. En definitiva, la subida de los gastos, el problema de encontrar tierras para producir y la falta de agua para regar provocan la necesidad de ajustar los volúmenes productivos para no tener excedentes en un escenario complejo y con unas condiciones meteorológicas inusuales, con elevadas temperaturas, que han adelantado las producciones, en algunos casos, hasta 15 días. Incertidumbre es el término que puede definir el estado del sector ante esta campaña”.

Fruta de hueso

La fruta de hueso fue una de las principales afectadas por el paso de la borrasca Ciril por el territorio español a comienzos de abril. En algo menos de 2,9 millones de toneladas se cifró en mayo la producción de melocotón, nectarina y pavías para el conjunto de Italia, España, Grecia y Francia. Este volumen se situaba por encima de la cosecha del año anterior y a nivel de la obtenida en 2020. Sin embargo, había que remontarse a 2003, 1998 o 1997 para volver a encontrar niveles de producción tan bajos.

El mal tiempo volvía a pasar factura a las producciones de fruta de hueso en Europa, especialmente a España y concretamente a las comunidades de Aragón y Cataluña, zonas en las que las heladas de abril echaron a perder el 60% de la producción prevista para el ejercicio 2022. Las bajas temperaturas también afectaron a algunas zonas de Grecia, Italia y Francia, pero los daños fueron más limitados.

España confirmó que, debido a la adversa meteorología, la producción global de fruta de hueso (melocotón, paraguayo, pavía y nectarina) caía por tercera campaña consecutiva, alcanzando un volumen de 896.841 toneladas, es decir, un 31% menos que en 2021, año ya muy ligero en kilos, y un 39% menos que la media de los últimos 5 años.

En Cataluña la campaña de 2022 se caracterizó por las heladas más intensas de los últimos 40 años con daños notables en las cosechas de fruta de hueso y de pepita. Según estimaciones Afrucat, esas afectaciones alcanzaron a un 70% de la cosecha de melocotones y nectarinas y alrededor de un 20% en peras y manzanas. La temporada catalana de melocotón y nectarina se saldó con un descenso de facturación “de más de 390 millones de euros ocasionado por las pérdidas productivas”, según explicó el director general de la asociación, Manel Simon. 

En Aragón el análisis del ejercicio es bastante similar. El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Melocotón de Calanda, Samuel Sancho, predijo que este año la cosecha iba a ser “muy corta”, debido a las adversas condiciones climatológicas de primavera y verano.

Una vez finalizada la campaña, los datos que arrojó el balance confirmaron que la cantidad recogida y certificada se situó entre 1,5 y 1,8 millones de kilos frente a los 4,5 millones del año anterior. Es decir, el descenso se cifró entre un 60 y un 70% y arrojó una de las cifras más bajas desde que existe esta Denominación de Origen, creada en 1999.

Esta merma se debió a las graves heladas de abril, con hasta cinco grados bajo cero, que dañaron el 60-70% del fruto. Lo poco que pudo salvarse se vio posteriormente afectado en junio por un tornado acompañado de lluvia y granizo, que ocasionó graves destrozos en campos alrededor de Alcañiz, y las fuertes tormentas de granizo de julio. Los frutales del término municipal de Calanda fueron unos de los más afectados por la adversa meteorología.

Las heladas del mes de abril se han convertido en el peor fenómeno meteorológico de carácter puntual sufrido por el campo español en los últimos 42 años

Manzana y pera

La Asociación Mundial de la Manzana y la Pera (WAPA) avanzó en agosto las previsiones para la campaña 2022/2023. Las estimaciones iniciales reflejaban un aumento del 1% en la producción de manzanas en la UE27 y el Reino Unido, alcanzando un volumen de 12.167.887 toneladas. No obstante, España ya confirmó una bajada de producción del 16% debido a afectaciones de las heladas del mes de abril. 

Dos meses después la WAPA publicó su primera actualización de la previsión, en la que se corroboraba una reducción en la cosecha de manzana y una nueva cifra de 12.076.000 toneladas. Es decir, 90.000 toneladas menos que la previsión anunciada en agosto, con la mayoría de los países, excepto Polonia y la República Checa, revisando a la baja sus estimaciones originales, en particular Francia, Italia y España. En concreto, España cifró la caída productiva en un 23%.

Los temores que ya se mentaban en agosto relacionados con los problemas de falta de calibre y de color se confirmaron en la actualización de la situación de la producción europea. Las intensas condiciones meteorológicas del mes de agosto (olas de calor y sequías en algunas regiones) afectaron negativamente al calibre y a la coloración de una parte de la cosecha, lo que implica que habrá más volumen destinado a industria y menos oferta en manzana en fresco.

Cítricos

El sector cítricola español afronta esta campaña con la cosecha más baja en volumen de las últimas diez temporadas. Hay que remontarse al ejercicio 2012/13 para encontrar una campaña con menos producto.

El aforo inicial de cítricos, elaborado por el Ministerio de Agricultura, presentó una producción de 5,968 millones de toneladas para 2022/2023. Esta cifra supone un significativo descenso respecto a cosechas anteriores, del 15,6% sobre la temporada pasada y del 12,8% respecto a la media de los últimos cinco años (1,1 millones de toneladas menos).

Y una vez más, las extremas condiciones climáticas registradas durante este año han sido decisivas en esta baja producción, fundamentalmente por el exceso de lluvias durante las fases de floración y cuajado del fruto, y por las temperaturas extremadamente altas en estadios posteriores y restricciones al riego en algunas regiones españolas.

En esta línea, las previsiones de la Organización Mundial de Cítricos (WCO, por su siglas en inglés) para el hemisferio norte muestran un volumen de cosecha de 25.958.275 toneladas, lo que supone un descenso del 13% respecto a las cifras de la campaña anterior. Esta estimación se basa en datos de Egipto, Grecia, Israel, Italia, Marruecos, España, Túnez, Turquía y Estados Unidos (basado en los informes del USDA para Arizona, California, Florida y Texas).

Según la WCO, la cosecha de cítricos de este año es una de las más pequeñas de las últimas temporadas, debido principalmente a problemas meteorológicos en los principales países exportadores.

Kaki

No ha sido tampoco una temporada fácil para el sector del kaki de la Ribera del Xúquer. Las condiciones meteorológicas que se han vivido este año han incidido directamente sobre el volumen de producción disponible. Las lluvias persistentes de la primavera provocaron problemas en la floración y por consiguiente la falta de cuajado del fruto. Posteriormente las altas temperaturas, inéditas en la comarca durante el verano, también limitaron la disponibilidad de fruta. Debido a estas incidencias se estimó inicialmente que la reducción de cosecha superaría el 50% respecto al potencial productivo actual.

“La climatología de marzo y abril ha marcado la presente temporada. Las lluvias continuadas afectaron a la floración y el volumen de producción de kaki previsto para esta campaña disminuye entre un 50% y un 60% respecto al potencial productivo. Es decir, actualmente, en un año de plena producción, se podrían alcanzar 380.000 toneladas. Esta campaña estimamos que la cosecha se moverá entre 180.000 y 200.000 toneladas”, señalaba Pascual Prats, presidente de la Asociación Española del Kaki (AEKAKI), al inicio de la temporada.

En la Denominación de Origen Kaki de la Ribera del Xùquer también preveían al comienzo de la campaña un descenso de la cosecha del 50%. Los productores asociados bajo este sello de calidad mostraron su unidad ante las dificultades y enfrentaron la nueva campaña de Kaki Persimon® con la voluntad de asegurar su llegada a los consumidores. En el ejercicio 2022, la fruta certificada y avalada por la marca colectiva ha estado presente en los mercados con la misma calidad de siempre, pero en una cantidad más reducida que nunca. En 2019 se certificaron 115.000 toneladas, 102.000 t en 2020, 95.000 t en 2021 y para 2022 se preveía comercializar con el sello de calidad un total de 55.000 toneladas.

Uva de mesa

La subida de costes, los menores precios respecto a 2021, el contexto inflacionista en Europa y la bajada de producción en algunas zonas han complicado la campaña de uva de mesa. Desde Murcia —la mayor región productora de uva sin pepita— el presidente de la Asociación de Productores-Exportadores de Frutas, Uva de Mesa y Otros Productos Agrarios (Apoexpa), Joaquín Gómez, reconocía que la campaña había sido “larga, difícil y muy discreta”. Difícil, señalaba, por “la situación internacional y el contexto de inflación en Europa, que han ralentizado la campaña, con una demanda muy lenta”, lo que además se ha traducido en “resultados inesperados”, ya que “no se han cumplido las expectativas de precios”.

En la provincia de Alicante, la Denominación de Origen Protegida (DOP) Uva de Mesa Embolsada Vinalopó comenzó sin incidentes la campaña con la variedad Victoria, pero luego, las lluvias de octubre provocaron “mermas importantes” por brotitis, en torno al 20-25%, en las variedades de uva Doña María, Ideal y Red Globe.

El presidente del Consejo Regulador de la DOP, José Bernabéu, ha apuntado que la recogida de la variedad Aledo, “la más tardía del territorio español”, comenzó en la primera semana de noviembre y “transcurre a buen ritmo con mermas no superiores al 6-8%”. La previsión de la DOP es que este año el volumen total se sitúe “por debajo de los 36 millones de kilos”, en vez de los 41 millones estimados al principio, de los que 20 millones serán de la variedad Aledo, una clásica de Nochevieja.

Granada Mollar

La nueva campaña de granada Mollar de Elche arrancó con una merma de cosecha del 30% debido a las numerosas lluvias registradas en primavera y a las altas temperaturas de este verano. El presidente del Consejo Regulador de la DOP Granada Mollar de Elche, Francisco Oliva, explicó, durante el acto del corte simbólico de la primera fruta de este año, que la previsión de cosecha para este ejercicio ascendía a unas 40.000 toneladas.

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