Asociafruit alerta del desplome de la comercialización de la patata nueva en el mercado español

Lainco Laiguant
Gregal otoño
Bioibérica CT
Fedemco 2021 01

La disminución de superficie de cultivo y producción ha supuesto la pérdida de unos 33.000 puestos de trabajo directos.

lineaapoyos

PatataLa Asociación de Empresas Productoras de Frutas y Hortalizas y Exportadoras de Andalucía y Extremadura (Asociafruit) ha alertado sobre el “desplome” de la comercialización de la patata nueva en el mercado nacional, que puede llevar al sector a “un serio problema de supervivencia”, con una caída en la superficie de cultivo en Andalucía de más del 47 por ciento, pasando de 23.500 hectáreas en 2004 a 10.800 en 2013.

En una nota, la asociación, que aglutina al 80 por ciento de las empresas productoras y comercializadoras de patata en Andalucía, apunta que el problema afecta a toda la patata de España, ya que de 5.180,5 millones de toneladas y de 257.200 hectáreas de cultivo de patata registradas en 2002 a nivel nacional se pasó, en 2012, a 2.193,5 toneladas y 73.700 hectáreas de cultivo en 2012.

Esta situación “crítica” del mercado nacional de la patata nueva se ha contrarrestado en los últimos años con “un gran esfuerzo” en materia exportadora, que ha permitido invertir la balanza entre importaciones y exportaciones a lo largo de la última década. Así, si en 2003 el 70 por ciento de la producción iba dirigida al mercado interno y el 30 por ciento se destinaba al mercado exterior, en 2013 el 70 por ciento de la producción se vende fuera, y el mercado nacional sólo absorbe un 30 por ciento, con una marcada tendencia a seguir cayendo en los próximos años.

El origen de esta situación del mercado nacional, según explica la entidad, está en la importación de patatas de conservación, que frente a la patata nueva es “algo más barata pero de menor calidad”. Mientras que la patata nueva se recoge y se comercializa durante la temporada, la patata de conservación se mantiene artificialmente hasta nueve meses a baja temperatura “perdiendo muchas de sus propiedades”.

Pérdida de 33.000 puestos de trabajo
Así, la Asociación ha detallado que la importación de patatas de conservación procede en su mayor parte de Francia y supone el 30 por ciento del consumo nacional, lo que está haciendo “fuerte mella” a los productores y comercializadores de patata nueva, hasta el punto de que se calcula que la disminución de superficies de cultivo y producción de dicha patata ha supuesto la pérdida de unos 33.000 puestos de trabajo directos dentro del sector.

La irrupción de la patata de conservación en el mercado nacional está favoreciendo, según Asociafruit, una caída en el consumo de patata por hogar, que la asociación relaciona con una reducción en la calidad del producto. Así, frente a mercados como el de Holanda o Alemania, en los que la producción se ha mantenido estable durante la última década, y que importan aproximadamente un cinco por ciento de patatas, en el mercado de la península Ibérica (España y Portugal), los mayores importadores de patata, el consumo per capita ha descendido en un 37 por ciento en la última década.

En este sentido, el portavoz de Asociafruit, Javier Boceta, ha señalado la “ridícula paradoja” que se está dando: “Nuestra patata nueva tiene una alta consideración en el mercado exterior, donde se asocia a producto de gran calidad, pero en el mercado interno tenemos una penetración muy baja, en beneficio de la patata de conservación, con unas propiedades gastronómicas, nutritivas y de sabor muy bajas en comparación”, ha explicado.

La diferencia entre la patata de conservación y la patata nueva es “evidente”, aunque “parte de malentendidos y de cierta desinformación”. Así, detalla que la piel brillante de la patata lavada hace que el consumidor lo asocie a patata nueva. “Nada más lejos de la realidad: la patata de conservación se mantiene durante meses a temperaturas bajas (hasta 4 grados). Esto tiene un efecto directo sobre las propiedades del producto y el sabor: a menos de diez grados, el almidón de la patata se transforma en azúcar. Ello provoca que, al freírse, el producto se queme, y que al cocerse tenga un sabor excesivamente dulce”, ha detallado.

Patata fresca, todo el año
La patata nueva es la que se comercializa directamente tras su recolección. Las singulares condiciones del clima español permiten que se pueda producir patata nueva durante todo el año, lo que favorece la posibilidad de consumir patata fresca sin necesidad de recurrir a la patata de conservación.

La crisis ha modificado los hábitos de consumo de los españoles, introduciendo en el mercado nacional la patata de conservación. En todo caso, la diferencia de precio, como sostiene Boceta, es “insignificante” si se plantean en perspectiva. “Un español medio consume 23 kilos de patata al año. Esos 23 kilos de patata al año, en el caso de la patata nueva, podrían suponer 23 euros al año, frente a los doce euros que supone el consumo de la patata de conservación. El impacto sobre la economía familiar es nulo”, sostiene Boceta.

Cambio de tendencia
Hay dos aspectos que Asociafruit considera decisivos para que se produzca un cambio de tendencia. Primero, la confianza de las cadenas de distribución española en las bondades de la patata nueva y sus beneficios objetivos con respecto a la patata de conservación.

En este sentido, según Boceta, ya hay alguna cadena de distribución de alcance nacional que prevé la comercialización exclusiva de patata nueva, a la que se espera que se sumen el resto. Y segundo, la diferenciación clara en el punto de venta de la patata nueva, que permita facilitar la diferenciación por parte del consumidor de la patata de conservación.

En el mes de febrero, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mantuvo una reunión con las principales asociaciones nacionales para avanzar en esta normativa, que deberá aprobarse a través de un Real Decreto. De hecho, la reunión del Comité de Patata de Fepex celebrada este miércoles en la sede de Asociafruit ha tenido como uno de sus objetivos profundizar en el desarrollo de una normativa de calidad en relación con la patata nueva.

Fiesta de la patata en La Rinconada
Con el objetivo de llamar la atención sobre las excelencias de la patata nueva, por un lado, y de reivindicar sus bondades culinarias, gastronómicas y como producto saludable, el próximo sábado día 26 de abril, Asociafruit, en colaboración con el Ayuntamiento de La Rinconada, celebrarán en el municipio sevillano el Día de la Patata Nueva.

Este acto, que coincide con el inicio de la recolección, incorporará diversas iniciativas, entre las que se encuentra la elaboración y degustación gratuita de una caldereta gigante o el pelado simbólico de la primera patata de la temporada, a cargo del televisivo chef Enrique Sánchez.

La Rinconada es uno de los municipios de Andalucía más activos en la producción de patata nueva. La disminución en la superficie de producción, no obstante, ha afectado sensiblemente al empleo en esta localidad. Sin embargo, la puesta en valor de la patata nueva puede contribuir a mejorar el volumen de producción y a revitalizar este sector, devolviéndole su condición de motor económico para el municipio.

La patata, un producto saludable
Asociafruit también llama la atención sobre los malentendidos existentes en torno a la patata como producto asociado al sobrepeso. Frente a los hidratos de carbono que aportan otras sustancias, la patata tiene la particularidad de que aporta bastantes menos calorías. Así, si cien gramos de pasta aportan 350 calorías o cien gramos de pan aportan 250, cien gramos de patata cocida aportan al organismo sólo 80 calorías.

“¿Que español sabe que un plato de patatas engorda cinco veces menos que un plato de pasta”, ha señalado. La patata forma parte de dietas de adelgazamiento por aporte de hidratos de carbono con escaso aporte calórico. La patata pertenece a la familia de las solanáceas, al igual que los tomates, berenjenas y pimientos, y comparte con estos vegetales algunas características comunes como su riqueza en vitamina C. Asimismo, contiene Vitaminas A, B1, B2, B3, Fósforo, Hierro y Potasio.