Claves de la situación citrícola en la Comunitat Valenciana

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Paco Borrás Escribá, Francesc J. Cervera Ferrer y Lorena Tudela Marco hablan de la actual situación del la citricultura en la Comunitat Valenciana

El Plan Integral Citrícola pretende establecer medidas y acciones concretas para mejorar, fomentar y fortalecer la sostenibilidad del sector citrícola valenciano. / VF

Paco Borrás Escribá, Francesc J. Cervera Ferrer y Lorena Tudela Marco (*)

El sector citrícola valenciano se encuentra inmerso en un proceso de transformación con el que atender los grandes retos estructurales, productivos, comerciales, de innovación, de creación de valor y representativos. Unos desafíos que necesitan de una mayor interlocución entre todos los agentes involucrados en establecer los planes de futuro de la citricultura de la Comunitat Valenciana.

El sector citrícola valenciano se encuentra inmerso en un proceso de transformación con el que atender los grandes retos estructurales, productivos, comerciales, de innovación, de creación de valor y representativos

En este sentido, haces unas semanas, en el marco del XIII Congrés Citrícola, de l’Horta Sud, celebrado en Picassent (València), Paco Borrás, consultor internacional agroalimentario con una extensa experiencia en el sector citrícola, presentó las principales conclusiones del Diagnóstico del sector Citrícola de la Comunitat Valenciana. Este diagnóstico se enmarca en la primera fase del Plan Integral Citrícola de la Comunitat Valenciana que promueve la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana

Este Plan Integral Citrícola tiene como objetivo establecer las medidas y acciones concretas dirigidas a mejorar, fomentar y fortalecer la sostenibilidad del sector citrícola valenciano. Para ello, el equipo coordinado por Paco Borrás elaboró el diagnóstico presentado en el Congreso y  está realizando, desde septiembre del 2022, consultas a expertos y agentes involucrados en la toma de decisiones de todas las fases de la cadena citrícola.

Se espera conocer el Plan completo en los próximos meses, aunque en el evento se adelantaron algunas ideas clave para entender la situación actual del sector en la Comunitat Valenciana.  

Deslocalización de la producción

En lo que llevamos de siglo, la producción citrícola española ha crecido un 15% con casi las mismas hectáreas, por la mejora de los rendimientos por hectárea. Este crecimiento se ha repartido de forma desigual entre las principales comunidades productoras. Merece la pena destacar que la Comunitat Valenciana ha perdido cerca de 34.000 ha, mientras que Andalucía ha aumentado alrededor de 31.000 ha y la Región de Murcia ha aumentado aproximadamente 1.500 ha. Como resultado de este declive, la Comunitat Valenciana ha pasado de concentrar el 80% de los cítricos españoles en los años 80, a representar el 50% de la producción actual.

En este mismo periodo, se observa una concentración de las explotaciones citrícolas. Entre 1999 y 2020, han desaparecido alrededor de 71.600 explotaciones de menos de 20 ha, la mayoría de las cuales son de la Comunitat Valenciana.

Por tanto, analizando la evolución del sector se confirma la tendencia hacia una deslocalización de la producción y un proceso de concentración en explotaciones de mayor dimensión.

Concentración de la exportación y la comercialización

En el año 1993, según el último Registro Oficial de Exportadores de cítricos que realizó el Ministerio de Comercio, en España se encontraban registrados 773 exportadores de cítricos (642 comercios privados y 131 cooperativas) y entre todos gestionaban una producción de 5 millones de toneladas. Actualmente, se encuentran activos 250 comercios privados y alrededor de 50 cooperativas, que gestionan aproximadamente 7 millones de toneladas. Por tanto, hemos asistido a una evolución en la que han desaparecido casi 500 empresas privadas y cooperativas, a pesar de haber aumentado la producción citrícola un 40%. Merece la pena destacar que los almacenes desparecidos eran mayoritariamente estructuras que procesaban menos de 5.000 toneladas anuales, mientras que las estructuras activas actualmente trabajan entre 50.000 y 100.000 toneladas al año.

Ahora bien, actualmente, los primeros 100 operadores, 80 comercios privados y 20 cooperativas, concentran el 75% del total del volumen de comercialización de cítricos, algunos superando los 100 millones de euros en facturación. Asimismo, desde 2016, cinco fondos de inversión han pasado a controlar 12 de las empresas líderes privadas, alcanzando  su facturación cerca de los 1.000 millones de euros.

Al mismo tiempo, también se observa un aumento de las operaciones de inversión en el hemisferio sur por parte de empresas citrícolas para completar los calendarios de producción y abastecer a los mercados durante todo el año. De la misma forma que ya se realizaban este tipo de inversiones en empresas productoras de otros sectores como, por ejemplo, en los melones, sandías o aguacates.

Respecto a la comercialización de las naranjas y mandarinas españolas, a pesar de la deslocalización de la producción, las provincias de Valencia y Castellón siguen siendo los centros neurálgicos de la actividad comercial, donde se concentra de la confección y la venta de naranjas y mandarinas.

Menor crecimiento del ecológico

En los últimos años el aumento de la demanda de productos ecológicos ha reforzado el incremento del número de las hectáreas de cítricos en ecológico. Este mercado de valor añadido ha compensado al productor con mejores precios y, en algunos países del norte de Europa, ya representa un porcentaje muy relevante del consumo. Sin embargo, como se observa en la figura 1, en la Comunitat Valenciana y en particular en las provincias de Castellón y Valencia el porcentaje de superficie en ecológico es poco significativo en comparación a otras CCAA productoras de cítricos.

La Comunitat Valenciana, tiene menos de la mitad que la media española, y se encuentra sobre todo concentrado en la provincia de Alicante por su especialización en la producción de limón. Es evidente que las dos provincias del norte de la CV no han sacado provecho del ecológico y, por consiguiente, sus citricultores no se han visto beneficiados de las oportunidades que brinda este mercado.

Baja incorporación de mandarinas de royalties

Desde que aparecieron las variedades de royalties, se han popularizado principalmente tres que han dado buenos resultados en los últimos años: Nadorcott, Tango y Orri. Entre las tres variedades, la pasada campaña 21/22 se alcanzó una producción cercana a las 500.000 toneladas. Este ritmo creciente de su producción refleja la demanda de estas variedades y su peso en los mercados.

No obstante, como se aprecia en la figura 2, la incorporación de estas variedades es desigual por provincias. Destaca el reducido peso que tienen en las zonas con tradición histórica y donde más superficie se dedica al cultivo de mandarinas, como son las provincias de Castellón y Valencia (ambas por debajo de la media española). Por lo tanto, se observa que los productores de mandarinas de ambas provincias no han podido beneficiarse de los buenos resultados que han generado estas variedades en las últimas campañas.

Reducción del consumo de cítricos

Sin duda, este es uno de los aspectos más preocupantes para el conjunto del sector. Según el informe anual del Ministerio de Agricultura sobre el consumo en los hogares, los kilos per cápita de naranjas consumidos en España evidencian una evidente caída: el año 2009 se registró un consumo per cápita de 21,99 kg de naranjas frente a los 15,44 Kg per cápita registrados en el 2021.

Respecto a las cifras del consumo en mandarinas, para los mismos años, oscila entre 6,70 kg y 6,11 kg. Sin embargo, y al tener en cuenta la ampliación de campaña que ha provocado la aparición de las nuevas variedades de royalties anteriormente mencionadas, se han incrementado los meses de venta de mandarinas, evidenciando una reducción de consumo en los meses históricos o tradicionales.

En el resto de Europa, también se registran descensos similares. Concretamente, en Europa central y Escandinavia (el principal mercado de exportación de los cítricos españoles) el consumo de naranjas se reduce de 13 kg a 11 kg, y también para las mandarinas se registra una ligera tendencia a la baja.

Esta reducción en parte se explica por el aumento de la competencia en el lineal con la aparición de nuevas variedades de manzanas, kiwis (no solo verdes sino también los amarillos y rojos), los aguacates y mangos, la uva sin semillas, los frutos rojos, fresas, frambuesas y arándanos. Así como por el aumento de la demanda de productos lácteos o derivados que desplazan el consumo de fruta.

Asimismo, merece la pena destacar que, desde la campaña 2007/2008, no se ha realizado ninguna actividad de carácter promocional de las naranjas y mandarinas españolas. La realidad es que este sector, desde hace 15 años, no está aprovechando la oportunidad de beneficiarse de las ayudas para la promoción de productos europeos que pone a disposición la Comisión en Bruselas. Este año la cuantía de estos fondos se acerca a los 190 millones de euros y, en el caso de los cítricos españoles, de forma específica solo los limones y los pomelos realizarán campañas de promoción con cargo a estos fondos, gestionadas por Ailimpo.

Es evidente que, para volver a las campañas de promoción que lideró Intercitrus desde 1998 hasta 2008 con cerca de 5 millones de presupuesto anual, se requiere la acción conjunta y coordinada del sector.

Complejos protocolos de exportación

Los protocolos de exportación siguen siendo un auténtico hándicap para aumentar las exportaciones de cítricos españoles a ultramar, cuyo peso es solo del  4% sobre el total de exportaciones. Los actuales protocolos firmados con México, India o Japón implican una carga burocrática y requieren de un nivel de detalle y anticipación que los hace prácticamente impracticables. Buena muestra de ello son las insignificantes exportaciones que llegan a estos países. A pesar de la ineficaz puesta en práctica de estos acuerdos, en esta misma línea se firmaron recientemente dos nuevos protocolos de exportación con Perú y Ecuador, cuando prácticamente a casi todos los países de América Central y Sudamérica llegamos sin protocolo. Es evidente que en este ámbito queda mucho por hacer. Por un lado, la mejora de la reciprocidad como base para equilibrar los acuerdos comerciales; y, por otro lado, la necesidad de negociar acuerdos a nivel europeo y no de manera bilateral cada uno de los EEMM con los países terceros.

Plan Integral Citrícola

Todos estos mensajes describen algunos de los retos a los que se enfrenta el sector y evidencian que existe margen de mejora. En este punto, algunos discursos que buscan el enfrentamiento y que dictaminan que la responsabilidad de la situación actual es de agentes externos pueden llegar a distorsionar la realidad de los datos. El cambio depende de la implicación de todo sector citrícola, que necesita, más que nunca, construir puentes de comunicación y apostar por medidas concretas que garanticen su sostenibilidad.

Ante este escenario y en línea con las directrices de la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Pesca para la elaboración del Plan Integral Citrícola, se está llevando a cabo un proceso participativo y sistemático que incluye todas las visiones y enfoques de los agentes involucrados en la citricultura española. Para ello, se espera recoger la opinión de más de 150 expertos de diferente índole vinculados con el sector: agricultores, corredores, sindicatos, comercios, cooperativas, interprofesionales, IGP, investigadores del IVIA y de las universidades, administración autonómica, estatal y europea, especialistas en Marketing, etc.

Atendiendo al espíritu sistemático del Plan, la metodología de consulta a los expertos se realiza a través de un modelo mixto de cuestionario y entrevista, con el fin de recopilar la información del modo más homogéneo y comprensible posible. 

Sin duda, la búsqueda de soluciones pasa por colocar en el centro del debate a los protagonistas: todos los actores de la cadena citrícola. Con este planteamiento, se espera poder definir las líneas estratégicas de actuación, así como las medidas concretas de acción que permitan apostar por la sostenibilidad de la citricultura en la Comunitat Valenciana.

Paco Borrás Escribá, Francesc J. Cervera Ferrer y Lorena Tudela Marco (*)

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