Control de la araña roja con “vacunación” y radiación

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Los investigadores que forman el “Consorcio Araña Roja” avanzan hacia el control de este ácaro, una de las principales plagas de los cultivos en el mundo, con métodos como “vacunar” a las plantas o su radiación con rayos ultravioletas

Plaga

Avanzan en control de la araña roja mediante “vacunas” a plantas y radiación.

Los avances en estos dos métodos, que ya están en fase de ensayo, han sido presentados dentro del noveno seminario sobre el genoma de la araña roja, que se celebra en Logroño con la asistencia de investigadores de doce países, que participan en este consorcio.

El biólogo serbio Miodrag Grbic, profesor de la Universidad Western Ontario (Canadá) y de la Universidad de La Rioja y director de este proyecto, ha detallado hoy estos avances en declaraciones a los periodistas, junto a Ivo Gut, uno los responsables del Centro Nacional de Análisis Genómico; y al investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Víctor Flors.

Este consorcio científico secuenció en 2011 el genoma de la araña roja y, desde entonces, trabaja en lograr atacar los puntos débiles de sus genes para lograr su control sin el uso de plaguicidas, ya que esta es una de las especies que mejor adaptación ha demostrado para resistir a esos productos.

La araña roja es un ácaro que ataca a las hojas de diferentes cultivos, como el tomate, la vid y el té, que se adapta mejor a climas cálidos y que causa daños en el mundo valorados en unos mil millones de euros al año, según diferentes estudios.

La Universidad de La Rioja impulsó hace años varias investigaciones en busca de métodos para el control de esta plaga que pudieran evitar el uso de plaguicidas, tanto por la repercusión que estos tienen en el medio ambiente como porque este ácaro se adapta a él en periodos de dos o tres años.

Gracias a conocer el genoma de la araña roja, hace meses, los investigadores detectaron el gen que permite a la araña roja aguantar temperaturas bajas e hibernar, aunque para reproducirse y atacar a los cultivos necesita calor; y ya se trabaja en el método para “desactivar” ese gen y lograr que la araña roja muera a bajas temperaturas.

Este es uno de los trabajos que se han presentado en el congreso que se celebra en Logroño, donde se han dado a conocer otros métodos de control de la plaga, que están una fase más avanzada.

Uno de ellos es el que desarrolla un equipo dirigido por Víctor Flors en la Universidad Jaume I de Castellón y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que se basa en explorar el mecanismo de inmunidad que desarrollan las plantas, que “tienen memoria para defenderse de lo que les ha atacado”, ha asegurado.

Ha explicado que se puede crear “una especie de vacuna” como estrategia para “proteger una gran variedad de cultivos” de dos formas: “con productos específicos que ataquen a la planta, pero en una dosis pequeña, para que aprenda a luchar”; y a través de “crear estrés a la planta para que su recuerdo le ayude contra la plaga”.

Flors ha detallado que estos sistemas ya están en fase de ensayo en algunos cultivos y espera, próximamente, presentar sus conclusiones y crear “productos que posiblemente no sustituyan por completo a los plaguicidas, pero sí reducirán su uso”.

Otra de las estrategias contra esta plaga es la radiación de luz ultravioleta, dado que investigadores japoneses han comprobado que tiene genes que hacen a la araña roja muy sensible a los rayos luminosos directo y, de hecho, muchos ejemplares mueren por ella.

“Llevamos ocho años trabajando con este genoma”, ha destacado Ivo Gut, en cuyo centro de análisis genómico, en Barcelona, trabajan 150 investigadores “en campos que van desde el cáncer hasta las enfermedades raras o la agricultura, como en este caso”.

La genómica, ha asegurado Grbic, es la base para controlar esta y otras plagas porque se pueden conocer los puntos en los que atacar, “es como tener un manual de usuario de la araña roja” y, “así, hemos visto qué genes componen su sistema inmune y si los debilitamos, podemos realizar un control de la plaga”.

Ha incidido en que el objetivo de este proyecto “no es erradicar a la araña roja” porque “se trata de un ser vivo que tiene su sitio en el ecosistema y su desaparición abriría la puerta a otras plagas”, pero “sí buscamos su control hasta un nivel aceptable”.

Además, ha concluido, “hay otros aspectos de este trabajo”, ya que “hemos comprobado que la araña roja es capaz de producir una especie de nanopartículas que pueden utilizarse en el desarrollo de medicamentos y de tejidos y, de hecho, ya hay empresas que trabajan en ese campo”.