El descontento del campo colapsa las ciudades

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En un contexto tan hostil las organizaciones agrarias han vuelto a salir a la calle para buscar respuestas de las administraciones

Imagen de la manifestación celebrada en la ciudad de Valencia el 25 de febrero que congregó a más de 8.000 personas. / RAQUEL FUERTES

Raquel Fuertes. Redacción.

Los agricultores de media España han salido a la calle en las últimas semanas para dar a conocer sus demandas ante una crisis sectorial que cada día ahoga más a los que deciden seguir adelante con su labor dentro del sector primario. Las movilizaciones no han terminado y se espera que sigan en diferentes capitales de las distintas zonas productoras en los próximos días hasta finalizar en una gran concentración en Madrid prevista para el 20 de marzo.

En las manifestaciones reivindican desde unos precios justos para los agricultores o absorber los incrementos de costes entre todos los eslabones de la cadena hasta disponer de herramientas adecuadas contra las plagas, pasando por la necesaria reciprocidad en las reglas del comercio internacional. Un panorama en el que los productores de toda España están viendo cómo cae su poder adquisitivo hasta límites que pueden forzar al abandono de explotaciones ante la imposibilidad de obtener una rentabilidad que garantice su supervivencia.

Después del momento de reconocimiento como personal esencial durante la pandemia que colocó al sector en la posición de prestigio que merece, hoy muchos ven perdido en el olvido ese reconocimiento o, incluso, han caído en el lado de la mala reputación social en comunidades como la murciana.

En un contexto tan hostil las organizaciones agrarias han vuelto a salir a la calle para buscar respuestas de las administraciones, pero también el apoyo de la sociedad. En un momento tan crítico como el que se inicia con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, la inflación y la amenaza de desabastecimiento de determinados productos se suma a los obstáculos por los que pasa un campo que vuelve a sentirse relegado social y económicamente a pesar de su, más que nunca, evidente papel estratégico.

Agricultores y tractores toman el centro de Valencia

En la cabecera de la manifestación se dieron cita representantes de las principales organizaciones agrarias. / RF

La situación que vive al campo valenciano ha provocado que los agricultores vuelvan a salir a la calle a protestar y a reivindicar su trabajo y la necesidad de que este sea rentable. Al igual que está ocurriendo en otras capitales españolas, Valencia ha sido el escenario en el que se han manifestado, además en dos días consecutivos, los agricultores y ganaderos que quieren dar cuenta de su precaria situación, agudizada por el incremento de costes, entre otros factores que se han sumado a los que vienen reivindicando en los últimos años.

La manifestación convocada el pasado 25 de febrero por las organizaciones profesionales agrarias de la Comunitat Valenciana —la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), Asaja Alicante-Jóvenes Agricultores, La Unió de Llauradors i Ramaders, la Coordinadora Campesina del País Valencià (CCPV-COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos del País Valencià (UPA-PV)—, contó con el apoyo de Cooperatives Agro-alimentàries y más de cien entidades de la sociedad civil y ayuntamientos.

Según los organizadores, a pesar de la lluvia intermitente y de lo desapacible de la jornada, la concentración reunió a más de 8.000 personas y 250 tractores en la ciudad de Valencia para reivindicar pedir a todas las administraciones un paquete de medidas que garanticen una rentabilidad digna de las explotaciones agropecuarias.

El malestar en el campo es generalizado y el día anterior, jueves 24, convocados por las asociaciones independientes de agricultores de la Comunidad Valenciana: ADARIBERA (Ribera baja del Júcar); ALIV (Vila real); ALAN (Nules); y AVIDA (Camp del Turia), cerca de un millar de agricultores se concentraron en esta ocasión frente a las Cortes Valencianas para transmitir a los grupos políticos algunos de los problemas más importantes que sufre la citricultura valenciana y las soluciones que apuntan para resolverlos.

La manifestación del viernes discurrió bajo el lema ‘SOS: per la supervivència del camp valencià’. La protesta arrancó al amanecer con caravanas de tractores llegadas desde diversas comarcas que colapsaron algunas entradas de la ciudad de Valencia y causaron largas retenciones de tráfico. En la plaza de San Agustín, los dirigentes agrarios denunciaron la balanza de la injusticia de los precios comparando cotizaciones que perciben por productos agrarios con el precio de artículos cotidianos.

En apoyo a los manifestantes también se pudo ver en el recorrido a representantes de la mayoría de los partidos políticos con representación en Les Corts. Del PSPV estuvieron, entre otros, Roger Llanes, David Calvo o Toni Quintana. Por parte del PP se vio a Carlos Mazón, Vicente Betoret o Cristóbal Grau. También estuvieron en las calles de Valencia Ruth Merino y Fernando Giner, de Ciudadanos, o Jorge Buixadé y José Luis Aguirre, de VOX.

El recorrido finalizó a las puertas de la Delegación del Gobierno, donde se descargaron montones de productos agrarios en crisis. Los encargados de pronunciar la lectura del manifiesto fueron los responsables de las principales organizaciones de consumidores, quienes subrayaron la alianza entre productores y consumidores.

Reivindicaciones

Las reivindicaciones del sector agrario, según la nota conjunta emitida por las organizaciones agrarias convocantes de la manifestación del viernes, pasan por garantizar unos precios de los productos agrarios que permitan la sostenibilidad económica de las explotaciones agrícolas y ganaderas, en línea con lo que establece la ley de la cadena alimentaria; el desarrollo normativo de todas las posibilidades de excepción en competencia que permite la PAC; una PAC más mediterránea y que contemple la idiosincrasia de los cultivos de regadío, así como de la necesidad de apoyo a los sectores de secano y del modelo ganadero sostenible; exigir cláusulas espejo en las producciones agrícolas y ganaderas que se importan de otros países terceros, de forma que existan las mismas condiciones de producción dentro y fuera de la Unión Europea para los alimentos que llegan a nuestros consumidores; y medidas extraordinarias para aliviar la escalada de costes de producción.

Garantizar unos precios de los productos agrarios que permitan la sostenibilidad económica de las explotaciones agrícolas y ganaderas, en línea con lo que establece la ley de la cadena alimentaria, es una de las principales reivindicaciones de las movilizaciones

La tabla reivindicativa también incluye un nuevo sistema nacional de seguros agrarios adaptado a las necesidades de los agricultores y ganaderos, y no a los beneficios de las aseguradoras; implantar un seguro de costes/ingresos agrarios; puesta en marcha de un Plan de reconversión y reestructuración para los sectores agrarios en crisis; implicación de todas las administraciones, tanto en recursos humanos como económicos, para afrontar las amenazas fito y zoo-sanitarias actuales, destacando el tratamiento en frío; potenciar la investigación agraria y apoyo a la innovación en explotaciones y empresas agroalimentarias, evitando la prohibición de fitosanitarios sin alternativas eficaces en la lucha contra plagas y enfermedades vegetales.

Las organizaciones agrarias exigieron asimismo una compensación a los sectores ganaderos por los incrementos de costes derivados de las mayores exigencias ambientales y de aplicación de los respectivos reales decretos de ordenación sectorial; medidas dirigidas a lograr una convivencia entre el sector citrícola y apícola valenciano, simplificación de los trámites administrativos relativos a las instalaciones agrícolas y ganaderas; eliminar restricciones a la actividad arrocera dentro de los parques naturales; adaptar la Reforma Laboral a las necesidades de las campañas agrarias; rebaja significativa del módulo del IRPF agrario; revisión del Código Penal y aumento de recursos para mejorar la lucha contra los robos en el sector agrario; Ley Emergencia por daños de fauna salvaje; y mantenimiento de los caudales para regadío del trasvase Tajo-Segura, análisis de los recursos hídricos e inversión en obras hidráulicas.

Entre las reivindicaciones de las organizaciones independientes, que se manifestaron el día 24, hay que destacar la defensa de la “Preferencia Comunitaria”, una autorización excepcional de uso de Metil Clorpirifós para combatir al Cotonet y la renovación de la Orden de la Pinyolà.

El sector agrario está llevando a cabo movilizaciones en toda España que tendrán su continuidad el próximo 10 de marzo en Alicante y que concluirán el 20 de marzo con una gran manifestación del medio rural español en Madrid.

La balanza de la injusticia

Un citricultor cobra por un cajón de 18 kilos de naranjas Navelina lo mismo que cuesta un café, el precio que percibe un viticultor por 12 kilos de uva solo le da para pagar una hora de parking, para comprar una botella de champú un horticultor tiene que vender hasta 37 kilos de cebollas, un ganadero necesita vender 8 kilos de carne de cerdo para reunir el dinero que cuesta una entrada de cine, o un arrocero ha de vender 5 kilos de arroz para adquirir un refresco de cola.

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