El campo, un yacimiento difícil para sacar puestos de trabajo

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La crisis provocó la vuelta al pueblo, pero la agricultura es un sector mecanizado, muy profesional y competitivo.

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EmpleoEl sector agrario ha reaccionado con cautela ante los últimos datos sobre la bajada del paro e insiste en que, pese a que la crisis provocó la vuelta al pueblo, el campo es un refugio laboral muy difícil para que ese regreso se transforme en una subida real del empleo.

Según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la cifra de desempleados en noviembre es la mejor desde 1996, con 14.688 personas menos que en octubre; en agricultura y pesca esa caída fue de 8.580 personas y el número de desempleados se sitúa en 215.165 (trabajadores por cuenta ajena).

Pero al hablar de la agricultura hay que pensar en su estacionalidad, pues noviembre coincidió con el inicio de campañas como olivar, cítricos u hortalizas; en comparación con noviembre de 2013, el paro agrícola creció un 2,97% (+6.211 personas).

En los momentos más duros de la crisis, se habló de la vuelta al pueblo, de la reinvención rural y del emprendimiento, pero según han explicado a Efeagro desde las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA hay que ver estos fenómenos con más realismo y entender que empezar desde cero con una explotación requiere muchas inversiones.

En cualquier caso, es cierto que, en comparación con la economía en general y en términos anuales, la agricultura y la ganadería han conseguido conservar el nivel de empleo, aunque bajo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) recogidos en el último anuario de COAG.

En la actualidad, el número de afiliados al Sistema Especial Agrario dentro del Régimen General de la Seguridad Social está en 753.993.

Las organizaciones agrarias reconocen que la coyuntura actual es digna de aprovechar para conseguir el relevo generacional y para atraer a los jóvenes, pero insisten en que hacen falta muchos más apoyos por parte de las Administraciones.

UGT y CCOO también han reclamado estrategias y planes especiales para acabar con lo que llaman una bajada “estructural” del empleo agrario.

No obstante, frente a las complicaciones en el sector primario —sobre todo los bajos precios que percibe el agricultor o ganadero—, en otros eslabones de la cadena sí se perciben eventuales fuentes de empleo, como la industria o el turismo asociado a la gastronomía.

“Hay ideas muy buenas de jóvenes, proyectos ‘del campo a la mesa’ con páginas en internet, pero luego los apoyos no llegan o llegan tarde”, ha subrayado el director de Relaciones Laborales de Asaja, Juan José Álvarez.

“No es tan sencillo poner en marcha una explotación viable de un día para otro; la agricultura es un sector mecanizado, muy profesional y competitivo”, según el director técnico de COAG, José Luis Miguel.

A juicio del secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, el campo ha sido “un colchón” durante la crisis, pero ante una situación “complicada” y un mercado que no remunera bien por la cosecha se limitan los jornales y el agricultor “se busca la vida como puede”.

Al analizar el empleo rural por zonas, los datos son más notables en aquellas con vocación agraria y, sobre todo, en las más afectadas en general por el paro.

En noviembre, el desempleo agrario se redujo más en Andalucía (–5.070 desempleados menos que en octubre), Castilla-La Mancha (–1.725 personas) y Comunidad Valenciana (–1.263 personas).

En Andalucía y Extremadura, “se crea mucho empleo, pero también se destruye”, según Asaja.

Otra circunstancia es el aumento de contratación de jornaleros nacionales, frente a épocas previas a la crisis en que había más extranjeros, según Álvarez.

Según COAG, las características propias de la agricultura, su mecanización, hacen que difícilmente se pueda convertir en un yacimiento de empleo.

Las organizaciones agrarias coinciden en que en el último año se ha agravado el problema de la caída de precios en origen, en sectores como la ganadería o el hortofrutícola; en este sentido, el veto de Rusia a las exportaciones ha dado la “puntilla” al sector, según Ramos.