El Jerte y Japón “se hermanan” bajo el espectáculo de los cerezos en flor

Bioibérica CT

El Valle del Jerte cacereño celebra el inicio de su fiesta más representativa: el Cerezo en Flor.

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FlorEl Valle del Jerte cacereño celebró ayer el inicio de su fiesta más representativa, el Cerezo en Flor, y lo hizo con una profunda admiración hacia Japón y los japoneses, quienes comparten con los habitantes del Jerte el “hanami” o tradición de observar la belleza de las flores.

Declarada de Interés Turístico Nacional, la fiesta del Cerezo en Flor, que se prolonga durante dos semanas, sirve como anuncio de la próxima campaña cerecera y con ella los jerteños muestran su rica gastronomía y tradiciones a las cerca de cincuenta mil personas que se esperan en el valle coincidiendo con el espectáculo de la floración de casi dos millones de cerezos.

La lluvia ha recibido “a lo grande” a los primeros turistas que han llegado a la comarca atraídos por la posibilidad de observar en primera persona el espectacular manto blanco que se forma en los bancales del Jerte.

En el año en el que se cumple el 400 aniversario de las relaciones bilaterales entre España y Japón, los habitantes del Valle, unidos a las autoridades regionales y locales, han dado la bienvenida a los festejos en El Torno, cuya Plaza Mayor tuvo ayer un profundo y marcado acento japonés.

Así, el sencillo acto institucional con el que se inicia la fiesta, que estuvo presidido por la vicepresidenta de Extremadura, Cristina Teniente, y el embajador de Japón en España, Satoru Satoh, incluyó un recital de Koto, (arpa japonesa) interpretado por Yoshie Sakai, al que siguió un concierto de tambores japoneses a cargo del grupo Seiwa Taiko, cuyos componentes recibieron grandes aplausos.

El ambiente festivo fue tal que ni el embajador, ni la vicepresidenta extremeña ni el presidente de la Asamblea de Extremadura, Fernando Manzano, dudaron ni un segundo en representar un tradicional baile japonés, entre las sonrisas cómplices del resto de asistentes a la fiesta.

También el turno de intervenciones estuvo marcado por la cultura japonesa. Cristina Teniente puso de manifiesto que Extremadura admira profundamente a Japón y esta, afirmó, es una ocasión “fantástica” para estrechar vínculos.

“Sabemos que Japón y España son dos naciones unidas por muchos lazos, también por la primavera y este valle, y por eso valoramos profundamente que tras 400 años de relaciones bilaterales y bajo el símbolo de la flor del cerezo estrechemos hoy aquí ese espíritu de colaboración”, señaló Teniente.

La vicepresidenta extremeña indicó que la fiesta del Cerezo en Flor es un tributo a la vida, a la naturaleza, al clima y al mundo rural, y aseveró que el Valle del Jerte y sus gentes son los mejores ejemplos “de cómo se deben trabajar las potencialidades de Extremadura en el camino de la excelencia”.

Por su parte, el embajador de Japón en España destacó su “enorme alegría” por poder compartir este momento en el que el Valle del Jerte celebra con la belleza del manto de flores con sus cerezos la llegada de la primavera “aunque —agregó entre risas— todavía haga bastante frío”.

“El cerezo es una influencia muy significativa en la estética y en el concepto de la vida de los japoneses” indicó antes de poner en valor el hecho de que los jerteños y los japoneses puedan “desde hoy sentirse más cercanos por medio de la sensibilidad estética”.

La apertura del Cerezo en Flor tuvo muchos momentos amables, entre ellos, la entrega del galardón Cereza de Oro de 2014, que concede la Mancomunidad y que este año recayó en la diseñadora alicantina Sara Navarro, quien siempre ha mostrado una especial empatía con el mundo de la cereza, que ya desde la más tierna infancia fue un fruto fetiche para ella.