El sector citrícola español concluye una mala campaña

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La caída de precios y la sequía han marcado el desarrollo de la temporada.
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The citrus sector concludes a bad season

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CitricLos productores españoles de naranjas y de mandarinas están concluyendo una campaña que consideran “muy mala”, por la caída de los precios y especialmente por los estragos de la sequía. Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA y las cooperativas han resaltado que la falta de lluvias ha propiciado calibres pequeños y enfermedades en los campos, a lo que se une una situación de baja demanda y de escasas remuneraciones para el agricultor.

Los citricultores han remarcado que los resultados han sido especialmente malos en las naranjas, mientras que, en algunos casos, las mandarinas se defendieron algo mejor.

España, líder internacional en la comercialización de cítricos (naranjas, mandarinas, limones y pomelos), produce en torno a 5,5 millones de toneladas, de los cuales más de un 60% se destinan a la exportación. Las principales zonas de cultivo son la Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia.

“La campaña no ha sido buena, habría que hacer un análisis por sectores, pero el principal problema ha sido la falta de lluvias, que incrementa los costes por aportación de agua y riego”, según el responsable técnico de Frutas y Hortalizas de las Cooperativas Valencianas, Enrique Bellés. El dirigente ha señalado que la cosecha de mandarinas “se ha podido defender mejor” en los mercados que la de naranja.

La sequía ha provocado la deshidratación de la piel, su rajado y mucho calibre pequeño, ha explicado por su parte el responsable de Frutas y Hortalizas de los servicios técnicos de Asaja, José Ugarrio.

En Valencia, el presidente de Ava-Asaja, Cristóbal Aguado, ha manifestado esta semana que la situación en el campo, por la sequía, es muy “dura”, pues “en los últimos 150 años no se había conocido una cosa así”.

Desde COAG, el responsable del sector citrícola, Paco Gil, ha apuntado que la sequía no es la única razón de un año “terroríficamente malo”, en el que a su juicio los precios han sido “desastrosos” e “irrisorios”, especialmente en la naranja, caso en el que el agricultor ha percibido 6 o 7 céntimos por kilo.

Gil ha afirmado que el consumo ha caído y que los citricultores “no pueden trabajar así”, con una situación de precios bajos en origen y prácticas de la distribución como ventas a pérdidas.

Los citricultores temen también que la carencia de lluvias se prolongue y repercuta en la próxima campaña (la actual acaba en junio). Las organizaciones agrarias han alertado también de que animales, como los conejos, se están subiendo a las cortezas de los árboles, “lo nunca visto”, ante la falta de sustento en la tierra.

Por su parte, el secretario general de UPA en la Comunidad Valenciana, Rafael Cervera, ha calificado de “desigual” la campaña, aunque con precios muy bajos, con una caída del 30% o 40% y un retroceso en el consumo. Cervera ha alertado, además, de la aparición de enfermedades por falta de agua, como la deshidratación o la “sonrisa”, en referencia al daño por el que se produce un rajado que abre la fruta.

Según datos oficiales sobre el comercio exterior de cítricos, desde septiembre hasta febrero la exportación española cayó un 12% en volumen, hasta los 2,5 millones de toneladas, y un 8% en valor, hasta los 1.877 millones de euros.

El descenso fue superior en el caso de las naranjas, con 513 millones de euros (–21%) y 860.375 toneladas (–20%). En mandarinas, la comercialización exterior fue de 1,1 millones de euros (+1%) y de 1,3 millones de toneladas (–7%).

Información publicada en la edición impresa de Valencia Fruits del 3 de junio.
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