El vino a granel español mantiene buenas expectativas y motivos para el optimismo

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Países como Chile o Argentina vendimiarán menos y California también  “pinchará” por la última sequía.

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Buenas expectativas para el vino a granel español, gracias a sus amplias disponibilidades para abastecer los mercados internacionales, más aún cuando países como Chile o Argentina vendimiarán menos —también California “pinchará” por la última sequía—, sin que peligre la estabilidad de precios.

Asimismo, de cara a los meses próximos, cuando empiecen a subir las temperaturas —que hacen más atractivos los productos más refrescantes entre los consumidores—, aumentará la demanda europea de vinos blancos y rosados, y en este ámbito España puede jugar un papel protagonista como suministrador.

Y es que Francia, peso pesado en la venta de estas rúbricas, ha visto mermadas sus disponibilidades y las bodegas españolas pueden aprovecharse para ocupar nuevos nichos de mercado.

En 2013, los vinos españoles facturaron 161 millones de euros más que en 2012, con más de 2.600 millones de euros (+ 6,5%), según los datos oficiales, aunque en volumen cayó un 10,9%. De esas ventas exteriores globales, el comercio de vino a granel sumó 900 millones de litros por valor de 549,73 millones de euros, con un precio medio de 0,61 euros, con clientes dispares como Francia, Alemania, Italia, Portugal, Dinamarca, Suecia, Rusia, China, Canadá, Reino Unido, República Checa, Suiza o Estados Unidos, a los que se suman países como Angola y Costa de Marfil.

Según recoge uno de los mayores operadores mundiales del granel, Ciatti, en este 2014 se ha visto una reactivación de la demanda internacional; como ejemplo, California, que tuvo el año más seco de su historia desde que tienen registros y “salió de compras” para aprovisionase de vino dada su escasez, más aún cuando los jóvenes de ese Estado adquieren el producto a niveles récord.

También otros operadores internacionales acapararon, ante las noticias que llegaban de menores producciones en Chile y Argentina, que acusarán heladas y otras incidencias meteorológicas, según Ciatti.

En Argentina, se estima que en 2014 la cosecha podría caer un 19% respecto a la de 2013 por las heladas de septiembre, las tormentas de granizo y una ola de calor del verano.

Australia y Nueva Zelanda sí podrían tener mejores noticias, aun con la incertidumbre que supone la ola de calor en el primero.

En este escenario, y desde la perspectiva de los intereses del granel español, habrá que ver cómo se comportan los precios en Chile y si podrá “aguantar el tipo” como proveedor destacado en 2014 después de un ejercicio 2013 “de infarto”, en el que logró niveles récord de exportación —España fue uno de sus grandes compradores—.

Por su parte, la debilidad del rand, la moneda sudafricana, mejorará las posibilidades de su vino entre los compradores de Europa y América del Norte, según Ciatti, que apunta un escenario de precios sólidos en el corto y mercado equilibrado en el largo plazo.

Mientras tanto, en el ámbito interno, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente recoge una subida del 0,32% para el vino blanco del 24 de febrero al 2 de marzo, respecto a la semana anterior, hasta 3,11 euros/hgdo; y el tinto repuntó un 1,33%, hasta 3,82.

A salida de bodega, los blancos se han pagado esa semana a 3,84 euros/hgdo en Albacete; 2,55, en Badajoz; 3,64, en Ciudad Real; y 2,60, en Toledo; los blancos lo hicieron a 4,01 en Albacete; 3,88, en Ciudad Real; 4,17, en Murcia; 3,40, en Toledo y 3,13, en Valencia.

En Italia, los precios siguen su tónica de devaluación, del –2,9% para los blancos (4,44 euros/hgdo) y un 0,3% los tintos (4,63), entre el 24 de febrero y el 2 de marzo, lo que supone una depreciación del 27,2 y del 20,6% interanual, respectivamente.

En Francia, los valores rondan 0,80-0,85 euros por litro el blanco y 0,65-0,70 el tinto; en Sudáfrica, el primero ronda los 5 rand (0,33 euros) y el segundo llega hasta 6,30 rand (0,42 euros); en Argentina alcanzan 0,28 euros los blancos y 0,36 los tintos; y, en Australia, 0,48 y 0,51, respectivamente.

Ante un escenario de agresiva competitividad, al menos los productores españoles se benefician del apoyo comunitario para ser más eficientes; de hecho, el vino fue uno de los sectores con mayores transferencias de fondos agrícolas de Bruselas en lo que va de ejercicio (con datos entre 16 de octubre de 2013 hasta el 31 de enero de 2014), por importe de 23,18 millones de euros.

De ellos, 1,60 millones correspondieron a medidas de promoción en terceros países; 19,08 millones, para reestructuración y reconversión y 2,49 millones, para destilación de subproductos.