Fabio Gutiérrez: “La clave en este trabajo es la palabra y las relaciones con los proveedores”

Entrevista al gerente de Víctor Lázaro, Fabio Gutiérrez

Fabio Gutiérrez afirma que Mercamadrid es un punto neurálgico. / Alba Campos

Alba Campos. Madrid.

Con 55 años de experiencia a sus espaldas, la empresa Víctor Lázaro empezó su andadura en el pueblo abulense El barco de Ávila y su trayectoria y desarrollo les llevó a establecerse en Mercamadrid. Fabio Gutiérrez señala que en la unidad alimentaria existe un gran compañerismo en un oficio en el que la clave de todo son las relaciones con los proveedores y la “palabra”. El gerente de la compañía afirma que lo mejor del mercado mayorista es su gente y aquellos que en su día lo hicieron crecer sabiendo cuáles eran las necesidades de la sociedad. 

VF. ¿Cuáles son los puntos fuertes que supone estar presente en Mercamadrid? 

FG. Mercamadrid tiene muchas ventajas, es un punto estratégico geográficamente hablando. Y, sobre todo, debemos apreciar que las carreteras confluyen en Madrid y resulta muy fácil para cualquier provincia llegar a la capital. Se ha convertido en un punto neurálgico. Quien quiera venir, tanto de España, como de Europa o del resto del mundo, para ver cómo funcionamos lo tiene fácil. Y eso es lo que nos ha hecho crecer. Pero sin duda, lo mejor que tiene Mercamadrid radica en aquellos trabajadores que lo formaron en su momento, porque sabían cuáles eran las necesidades que tenía la sociedad.  

Además, el nivel de competencia que existe en el mercado mayorista es algo maravilloso para el cliente, porque tiene un abanico muy extenso de oportunidades. Aquí no hay exclusivas, y aunque las hubiera, están muy repartidas. Eso es lo que favorece buenos precios para el intermediario o el frutero y, sobre todo, para el consumidor. 

VF. Teniendo en cuenta la situación económica que se está viviendo tanto a nivel nacional como internacional, ¿cómo valoran los primeros meses del año?  

FG. No estamos en los niveles de años anteriores. Nuestro producto estrella, la patata, no puede estar tan barata como antes debido a que los costes han aumentado considerablemente. Además, a este factor hay que sumarle que la vista influye mucho a la hora de hacer la compra y el tamaño es un gran condicionante en la actualidad. En este contexto, los precios medios de la patata han subido. De un valor medio que se encontraba entre los 20-30 céntimos por kilo, algo que vemos razonable, ahora mismo se está pagando a 90 céntimos o más. 

A todo ello hay que sumarle la desfavorable meteorología con las altas temperaturas, la sequía o las inundaciones que están agravando aún más la situación. Ahora solo cabe esperar que todo mejore, tanto climatológicamente, como en cuanto a costes. 

VF. Hablando a corto y medio plazo… ¿cuáles son los objetivos que se marca Víctor Lázaro? 

FG. No hay un planning establecido. Nosotros luchamos porque cada día sea bueno y ese es nuestro objetivo: el día a día. Intentamos atender lo mejor posible al cliente y comprar la mejor mercancía al mejor precio a todos nuestros proveedores. Estos principios son los más importantes para nosotros y los que proporcionan el baremo del año. 

Orígenes

La empresa lleva por nombre Víctor Lázaro rindiendo homenaje a los dos hermanos del pueblo del Barco de Ávila que decidieron dar el paso a Madrid, como tantísima otra gente que empezó a llegar desde las distintas provincias de España. 

“Mi padre tenía un pequeño camión con el que, junto a mi tío, recogían patatas por Ávila y luego iban a las ventas”, recuerda Fabio Gutiérrez. “Venían a Madrid, según la suerte que tuvieran con las carreteras de entonces, con unas infraestructuras en peores condiciones que las de ahora, un par de veces por semana”. Con el tiempo, empezaron a pensar que sería conveniente establecerse en Madrid y “entraron en Vallecas con una promoción que se hizo en ese momento, y se situaron en una nave pequeña de 400 metros”. Fue en ese momento donde arrancó todo. “Mi padre se encargaba de los clientes y mi tío de los proveedores, él era quien salía con el camión a recoger patatas por España, por las grandes zonas productoras”, explica Fabio Gutiérrez.  

Era el momento en el que también tenía su momento álgido el mercado de Legazpi y cuando empezaron las primeras patatas francesas a llegar en vagones de tren. “Es en ese momento en el que todos los patateros íbamos a las estaciones y es cuando se empieza a ver el compañerismo de la profesión: todos se ayudaban”, especifica Gutiérrez.

En un principio, en Mercamadrid había poca uniformidad, hasta que el Ayuntamiento empezó a organizar un poco la situación con diferentes establecimientos. Y ello hizo que se otorgara la credencial para optar a uno de esos puestos. “Mi padre y mi tío consiguieron el número 25 y, con el paso de los años, también el 23 gracias a la compra que le hicieron a otra empresa”, indica el gerente de Víctor Lázaro. 

Fabio Gutiérrez empezó bastante joven a trabajar como mozo de almacén en una empresa, mientras estudiaba por las tardes. “Pasé por diversos empleos y cuando terminé los estudios me adentré en este mundo por las noches y los sábados ayudando a mi padre y mi tío”. 

Cuando llegó el ‘boom’ de Mercamadrid y se empezó a vender en grandes cantidades, a llegar trabajadores de todas las provincias españolas, e incluso portugueses, creció también el volumen de trabajo y todos hablaban del mercado mayorista de la capital. “A mi cada vez me apasionaba más este mundo. Me gustaba hablar con los proveedores y entablar conversación con ellos. La clave en este trabajo es la palabra y las relaciones con los proveedores, así como el respeto”.

Acceso en la página 12 del dossier de Mercamadrid de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.