Las heladas lastran la campaña de fruta de hueso

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Se espera una caída de la producción de la fruta de hueso española del 37% respecto al año anterior y del 52% respecto a la media de las últimas 7 campañas

albaricoque

Los rendimientos del albaricoque han sido muy variados. / Archivo

Valencia Fruits. Redacción.

El año 2021 fue un año excepcional para la producción de albaricoque en Europa. Las heladas que afectaron a todas las cuencas de producción provocaron pérdidas muy importantes y la producción europea fue muy inferior a la media de las últimas campañas.

La reducción de la producción ha permitido que la comercialización europea de albaricoque haya sido fluida, aunque se han habido tensiones ocasionales en la salida al mercado. Las causas han sido múltiples, por un lado, la escasez de producto ha provocado que los precios estén por encima de la media y que haya una cierta reticencia a exponer los frutales en los lineales por miedo a no volúmenes suficientes para toda la campaña o no tener precios atractivos. Por otro lado, el consumo ha disminuido debido a las condiciones meteorológicas que, sobre todo en el norte de Europa, no fueron muy favorables para el consumo de fruta de verano.

Para los fruticultores, los resultados han sido muy variados. Para los que sufrieron pérdidas significativas, ni siquiera los precios altos compensaron la pérdida de volumen. En cambio, para aquellos cuya cosecha no se vio muy afectada, los volúmenes comercializados fueron buen valorados, lo que se tradujo en una buena temporada.

Este año, las heladas volvieron a estar presentes desde marzo en Grecia e Italia y a principios de abril en Francia y España. Aunque según se ha expuesto esta semana en Medfel, la intensidad de las heladas fue menor que el año pasado y, en general, los niveles de daños fueron menos importantes, con la excepción de España, que el año pasado se vio menos afectada que los demás países europeos, pero que este año ha sido la más dañada por las adversidades climáticas.

Con una previsión de casi 515.000 toneladas a nivel europeo, la cosecha de 2022 es un 31% superior a la muy pobre de 2021, pero un 8% inferior a la media de 2016-2020.

Tal y como se mostraba en Medfel, 2022 es el tercer año consecutivo de déficit a nivel europeo para la especie albaricoque, algo que plantea la siguiente pregunta: ¿es esta sucesión de accidentes climáticos una mera coincidencia o un efecto estructural y duradero del cambio climático? En cualquier caso, parece cada vez más complicado y arriesgado producir albaricoques en la mayoría de las cuencas de producción europeas, ya sean históricas o más recientes.

España

España es uno de los países que ha mostrado una mayor dinámica en los últimos añosen la especie del albaricoque. Las variedades tradicionales, a menudo con un doble propósito, como la Bulida, se han sustituido progresivamente por variedades “francesas” orientadas exclusivamente al mercado fresco y a la exportación. Esta estrategia ha permitido que la producción española se sitúe en el mercados europeos en detrimento de la producción italiana y francesa.

Además, en el caso de los melocotones y las nectarinas, el sur español juega con ventaja, pues Andalucía e incluso Murcia empiezan a cosechar a finales de abril o principios de mayo, mientras que Francia y el norte de España tienen que esperar a finales de año. Así, Francia y el norte de Italia no llegan a los mercados hasta un més y medio después de la fruta española, es decir, la fruta de hueso del sur de España cuentan con seis semanas de monopolio y no competencia.

No obstante, en el caso de los albaricoques, solo hay dos semanas de diferencia entre la comercialización de Murcia y de las zonas tempranas de Francia o Italia, lo que supone una competencia directa en los lineales europeos.

En cuanto a los rendimientos de la fruta de hueso española, durante los últimos cuatro años las adversidades climáticas no han permitido que la producción española exprese plenamente su potencial, sobre todo este año con las heladas.

En 2019, la producción española alcanzó las 110.000 toneladas, 100.000 en 2020 y algo más de 90.000 en 2021. La previsión para 2022 no llega a las 60.000 toneladas, lo que supone un descenso del 37% respecto al año anterior y un 52% menos que la media de los últimos 7 años.