Las bodegas marquistas alertan del daño que hace el vino barato a la Marca España

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Algunas opinan que España no debe posicionarse en el segmento “low cost” del vino, sino apostar por calidad, innovación y valor.

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BoLa proliferación de vinos baratos en mercados internacionales preocupa a algunas de las mejores bodegas marquistas, que temen que la imagen de la Marca España y la reputación de las producciones se vean comprometidas. Algunas opinan que España no debe posicionarse en el segmento “low cost” del vino, sino apostar por calidad, innovación y valor, ya que una estrategia de devaluación podría conducirle al suicidio.

El director general de Bodegas RODA, Agustín Santolaya, cree que la Marca España “ha caído seriamente” por la estrategia de firmas que han optado por bajar las cotizaciones del vino que exportan, lo que ha perjudicado a bodegas que ya estaban presentes en esos países y apostaban por precios razonables para un producto de máxima calidad. “Algunos han creído que vender a precio bajo es el primer paso, porque después sería más fácil subirlo. ¡Pero bajar los precios es un suicidio”, porque no será posible recuperarlos luego!”, concreta.

Achaca esta estrategia de devaluación de precios tanto a algunas bodegas que abordaron la internacionalización para sortear la crisis nacional, como a ciertos operadores del vino a granel.

En muchos casos se trata de marcas que no son muy conocidas fuera de España y “ceden su precio algo más de lo que sería conveniente”; con ello, la imagen que se está creando de algunos vinos españoles en la exportación “es muy mala”, opina por su parte el director técnico de Marqués de Riscal, Francisco Hurtado de Amézaga. “Hay que tener mucho cuidado con los precios y con la imagen de los vinos españoles”, ha insistido el bodeguero.

“Ser el vino más barato del mercado no tiene futuro”, coincide en apuntar el director general de bodegas LAN, Enrique Abiega, quien defiende que “hay que hacerse valer un poquito” en los mercados.

A su juicio, algunas firmas españolas “han intentado ir por la vía rápida de querer ser tremendamente competitivos (en el exterior, bajando precios), como única razón de ser y eso es algo que no beneficia ni al prestigio de las Denominaciones de Origen, ni a la Marca España.

En este contexto, el presidente de Pagos de Familia Marqués de Griñón (Dominio de Valdepusa, Toledo), Carlos Falcó, aboga por una estrategia diferente: la de la valorización de las producciones.

En un sector de tal envergadura como el vino o el aceite, “no todo puede ser de lujo o excelencia”, pero sí tendría que haber un porcentaje significativo de producto de la máxima categoría, porque “es el que crea la imagen de cada región”, como ocurre, por ejemplo, con los “Grand Cru Classé”, que tanto prestigio han aportado a los productos elaborados en todo Burdeos, señala.

También remarca que la venta de graneles no contribuyen a lograr estas metas, porque proyectan la imagen en el exterior de que España “no es capaz de transformar la materia primera y darle valor añadido a través del embotellado, una etiqueta, una caja y un esfuerzo de márketing y distribución, propios de un país avanzado”.

Este mensaje de Falcó tiene más importancia si cabe en un momento en el que el granel tiene problemas añadidos por la falta de pedidos, que eleva los stocks y lastra los precios, lo que ha llevado a parte del sector manchego a pedir una destilación de crisis, una posibilidad que ya han descartado las Administraciones.

En el caso de que se autorizara esta retirada, se estaría dando el mensaje equivocado al sector de que “tienen que seguir por la misma línea que hasta ahora y que no hay nada que hacer ni en calidad, ni en control del potencial vitivinícola”, sostenía recientemente la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.

En similares términos, la consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, María Luisa Soriano, pidió al sector primario que “controle muy bien las producciones, para que el vino obtenido sea de muy buena calidad” y “se ajuste” a las posibilidades del mercado.

Y es que la apuesta por el control de la oferta y la calidad parece tener sus recompensas, o así lo constatan algunas autonomías.

“En Castilla y León no tenemos problemas con el vino a granel, porque apenas se produce”, ha apuntado la consejera del ramo, Silvia Clemente, quien remarca la apuesta de esta Comunidad y su sector por la calidad —12 DO y un vino de la Tierra—. Un camino hacia donde han orientado las ayudas públicas y también la política de reestructuraciones y modernización de los viñedos.

Los vinos castellanoleoneses han pasado de tener una cuota de mercado nacional del 6% en 1996 hasta el 21% actual: “No hemos dejado de crecer” mientras otras comunidades han retrocedido o se han estancado. Hemos hecho una buena elección”, remarca.

En cuanto a la evolución de estas cotizaciones en origen, el precio del vino tinto de mesa cayó en origen en un 3,34 % entre el 2 y el 8 de junio respecto a la semana anterior, mientras que el blanco se apreció un 4,56%, con lo que se quedan en 2,89 y 2,52 euros por hectogrado, según los datos del Ministerio.