La manzana en Europa: falta color y tamaño en un mercado aletargado

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El sector ya orienta sus esperanzas hacia la segunda parte de la temporada, a partir de marzo de 2023

En la primera actualización de la WAPA, realizada a finales de septiembre, se corrobora la reducción anunciada ya en agosto y que alcanza las 90.000 t, situando así la cosecha europea en 12.076.000 t. / ARCHIVO

Nerea Rodríguez. Redacción.

En Prognosfruit 2022, la WAPA —Asociación Mundial de la Manzana y la Pera— anunció una previsión de cosecha para la temporada 2022/2023 en la UE27 y el Reino Unido de 12.167.887 toneladas, un 1% más respecto a la producción final del año pasado, y un 9% superior a la media de 2019-2020-2021.

Por países, Polonia —el mayor productor europeo— confirmó un aumento superior al 27%, recuperando así su potencial productivo después de varios años con afectaciones climáticas. Francia anunció una producción similar +1%; Italia un aumento del +3%; y Alemania también un +6%. Por el contrario, España informó de la bajada de producción prevista debido a afectaciones de las heladas del mes de abril y que se cifró en un –16%.

Por variedades, la Golden Delicious vuelve a caer (–5%) con una producción prevista de 2.064.000 toneladas, lo que confirma la tendencia a la baja en Europa. Sigue creciendo la Gala, para la que se espera un nuevo récord con 1.614.000 toneladas (+2%), así como la Cripps Pink, que alcanza un volumen de 311.000 toneladas, un 21% más que el año pasado. Se mantienen estables la Red Delicious y la Fuji, y las variedades club continúan con su tendencia alcista, superando las 436.000 toneladas y creciendo un 19% en comparación con el año pasado.

A principios de agosto, coincidiendo con el inicio de la nueva temporada de manzana en Europa, el presidente de la WAPA, Dominik Wozniak apuntaba que las perspectivas para la nueva temporada eran “positivas”, aunque también destacó que “el sector tendrá que estar preparado para enfrentarse a una serie de retos, entre los que se encuentran el importante aumento de los costes que afecta a la competitividad del sector, las intensas condiciones meteorológicas, los problemas logísticos, la inflación y la dificultad para conseguir trabajadores de temporada, con el objetivo final de aumentar el consumo gracias a la calidad de los productos de la temporada e invertir la reciente tendencia negativa”.

Revisión a la baja

Ya en agosto todos los participantes en Prognosfruit reconocieron que las cifras presentadas estaban sujetas a revisión, ya que las olas de calor habían adelantado los procesos de maduración afectando a los calibres —más pequeños— y a la coloración en algunas variedades. Precisamente por este motivo, los representantes del sector confirmaron que un 25-30% de la producción total europea se derivaría a mercados industriales, y habría que ver la disponibilidad real de la manzana de mesa.

Dos meses después de la celebración de Prognosfruit, la WAPA publicó su primera actualización de la previsión, en la que se corroboraba una reducción y una nueva cifra de 12.076.000 toneladas. Esto es, 90.000 toneladas menos que la previsión de agosto (12.168.000 t), con la mayoría de los países, excepto Polonia y la República Checa, revisando a la baja sus estimaciones originales, en particular Francia, Italia y España.

Con motivo de la revisión, la WAPA también actualizó la situación del sector teniendo en cuenta los problemas y retos que plantea esta cosecha y las implicaciones para los productores europeos. En este sentido, la escasez de temporeros es uno de los problemas que persiste desde el comienzo de la pandemia del coronavirus. De hecho, se ha vuelto aún más relevante para los países que trabajan con temporeros ucranianos, como Polonia. Otro problema es la subida vertiginosa del precio de la electricidad, que está elevando el coste de las instalaciones de almacenamiento a niveles insostenibles para los productores. Precisamente, la WAPA señaló que algunos agricultores “podrían verse obligados a parar la recolección de parte de su cosecha para evitar los inconvenientes económicos derivados de los costes de almacenamiento y no poder cubrir los costes globales de producción”.

Este escenario descrito por los propios representantes de los países productores, en opinión de la WAPA “representa una gran preocupación para la cosecha final europea, ya que podría comprometer la competitividad de los productores, y podría verse amenazada incluso la continuidad empresarial del sector.”

Falta tamaño y color

Los temores anunciados en agosto relacionados con los problemas de falta de calibre y de color se confirmaron en la actualización de la situación de la producción europea. Las intensas condiciones meteorológicas del mes de agosto (olas de calor y sequías en algunas regiones) han afectado negativamente al calibre y a la coloración de una parte de la cosecha, lo que implica que habrá más volumen destinado a industria y menos oferta en manzana en fresco.

Lograr repercutir el aumento de los costes de producción en los precios finales en una situación económica marcada por la inflación que se traduce en un aumento del precio de los alimentos o cómo lograr revertir la tendencia a la baja del consumo de frutas y hortalizas frescas son otros dos factores que están marcando la temporada 2022/2023 de manzana generando una sensación de letargo en el mercado.

Cuando solo han pasado tres meses desde el inicio de la nueva temporada el sector ya orienta sus esperanzas hacia la segunda parte de la temporada, a partir de marzo de 2023.