Un modelo bioeconómico cuantifica la repercusión económica de la Xylella fastidiosa

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Un equipo de investigadores de la Universidad de Wageningen, el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC y el IVIA desarrolla un modelo bioeconómico que permite cuantificar la repercusión económica de la propagación de la Xylella fastidiosa en zonas todavía libres de la enfermedad

Xylella fastidiosa

La Xylella fastidiosa supondría un impacto económico de 17.000 millones de euros en España. / Archivo

La bacteria Xylella fastidiosa se detectó por primera vez en el territorio europeo en 2013, concretamente en el sur de Italia. Este patógeno se extiende a través de insectos que se alimentan de la savia de las plantas y causan la enfermedad conocida como el decaimiento súbito del olivo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Wageningen (Holanda), el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) en España han desarrollado un modelo bioeconómico que permite cuantificar la repercusión económica de la expansión de esta enfermedad a zonas olivareras todavía libres de la enfermedad.

El estudio se centra en Italia, España y Grecia, ya que estos tres países agrupan el 90% de la superficie de cultivo olivo de toda Europa. Este trabajo, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) concluye que, en ausencia de medidas de control, la propagación de la enfermedad supondría pérdidas económicas de miles de millones de euros en un horizonte de 50 años.

Según indican desde EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), las condiciones climáticas de las regiones olivareras de estos tres países son potencialmente favorables para la bacteria, es decir, cumplen el modelo de ideoneidad climática para la propagación del patógeno.

Para analizar el modelo de expansión de la enfermedad, un grupo de expertos coordinado por la EFSA simularon escenarios con diferentes velocidades de propagación de la bacteria. Incluso en un escenario de condiciones desfavorables, donde la enfermedad se extiende más lentamente, y contemplando además la posibilidad de replantar con variedades de olivo resistentes, los modelos estimaron un impacto económico de miles de millones de euros.

Según los modelos, la expansión de la enfermedad en Italia supondría un impacto económico de hasta 5.200 millones de euros. La replantación con variedades resistentes disminuiría este impacto a 1.600 millones de euros, mientras que reducir la velocidad de propagación de la enfermedad con medidas de control supondría un ahorro de 1.300 millones de euros. Por otro lado, la introducción y posterior expansión de la enfermedad en Grecia y España supondría un impacto económico de hasta 2.000 y 17.000 millones de euros, respectivamente.

Actualmente no existe ningún tratamiento eficaz que permita curar las plantas una vez infectadas por la bacteria. Se están realizando importantes investigaciones sobre el control de los insectos, que permitirán gestionar la enfermedad de una forma más eficiente. No obstante, la replantación de las zonas afectadas con variedades resistentes parece ser la estrategia más prometedora a largo plazo.

Las conclusiones del estudio ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las investigaciones sobre la resistencia de las plantas, así como la aplicación de las medidas fitosanitarias actuales, basadas en el control de la bacteria y la supresión del inóculo eliminando las plantas infectadas. Es importante señalar que este estudio económico no tiene en consideración el valor cultural de los olivos europeos, muchos de los cuales tienen cientos de años y son un patrimonio paisajístico y agrícola mundial.

Los resultados obtenidos demuestran la importancia de reducir la propagación de la enfermedad mediante medidas fitosanitarias, así como también la implementación de programas de adaptación y reconversión en las áreas afectadas.