¿Por qué se ha disparado el precio de los alimentos?

Hispatec otoño 2022
Laiguant Lainco
Bioibérica CT

Los costes de producción, la sequía y la gripe aviar parecen ser los principales factores que han provocado esta situación

El impacto de la larga sequía en las cosechas, la prolongada crisis de precios, como los de la energía, que encarece toda la cadena de valor . / ARCHIVO

Efeagro.

Los alimentos y las bebidas no alcohólicas se encarecieron en octubre un 15,4 % frente al mismo mes de 2021, subida que supone un nuevo récord desde 1994. La pregunta de por qué los alimentos siguen su propio camino inflacionista hay que buscarla en las particularidades de esta cadena sometida no solo a las tendencias globales económicas, sino también al impacto de la meteorología y de la sanidad en sus producciones.

La mayor subida de los precios al consumidor se ha producido en el azúcar, con un alza anual del 42,8% y el coordinador de servicios agronómicos de la azucarera Acor, Javier Narváez, ha explicado a que “la industria azucarera no se está beneficiando” de ese alza tan abultada. La ha achacado a varios factores, entre ellos, “a la distribución” y al “repunte del precio europeo de este producto entre un 19% y un 20% desde este verano”.

Ha añadido que en Europa hubo la pasada campaña una menor producción remolachera, con rendimientos más bajos, y este año ha sucedido lo mismo por la sequía y altas temperaturas, lo que ha reducido el volumen disponible. “Esa es la razón por la que las ventas ‘spot’ u ocasionales de última hora por parte de pequeñas empresas que elaboran productos con azúcar —que no suman ni un 1 % de las totales— se han encarecido, no así las ventas a los grandes grupos de alimentación, que se programan y fijan con gran antelación”, ha indicado. Sobre el “azúcar de boca”, ha comentado que las cadenas de distribución son las que fijan su precio final.

Desde la otra gran productora española, AB Azucarera Iberia, han considerado que “tiene que ver con la subida del coste energético, del coste logístico y del coste de la producción”. Su director comercial, Luis Salvo, ha indicado que el coste de producción del azúcar “se ha disparado debido al incremento sin precedentes de algunos de sus componentes de coste principales. El más llamativo es el coste de la energía en el que el gas ha experimentado un incremento de precio superior al 500%”.

Adicionalmente, ha añadido, la materia prima que es la remolacha azucarera se ha visto afectada por los “altos precios de los cereales por lo que, de cara a mantener el cultivo de la raíz, Azucarera se ha visto obligada a incrementar el precio que paga a los agricultores en más de un 75%. Por último, el incremento del coste del combustible ha duplicado el coste de transporte para nuestro producto que tiene que recorrer cientos de kilómetros desde nuestras fábricas a los clientes.”

Frutas y hortalizas

La segunda categoría de alimentación que más ha subido ha sido la de legumbres y hortalizas frescas, con un 25,7 % anual mientras que las frutas frescas anotaron incrementos del 12,8 % anual.

El responsable del sector hortofrutícola de COAG, Andrés Góngora, cree que “es incomprensible” lo que ha ocurrido con el IPC en el caso de las hortalizas, ya que en octubre, el volumen de producción fue muy elevado por las altas temperaturas, que han acelerado su maduración en el campo.
“No entiendo qué hacen los supermercados, que mantienen los precios altos y no estimulan el consumo de hortalizas y frutas que está en descenso, lo que está agravando la mala situación del productor”, ha sentenciado.

La federación hortofrutícola Fepex ha expuesto que la subida de las frutas “se ha debido a la climatología, que ha provocado un fuerte descenso de la producción”.

Huevos y de leche

Los huevos están ahora un 25,5 % más caros que hace un año y la directora de la asociación de productores de huevos (Aseprhu), María del Mar Fernández, achaca esa subida principalmente a la escasez de huevos a nivel global por el impacto de la influenza aviar en las granjas europeas y norteamericanas en los últimos meses.

Solo en Europa se calcula que faltan unos 13 millones de gallinas para reemplazar a los animales muertos o sacrificados con el fin de contener los focos. También sigue afectando, según ha indicado, la subida de los costes de las materias primas y el resto de los insumos que han encarecido el producto especialmente durante la primera mitad del año.

La cuarta categoría más inflacionista en alimentación ha sido la leche (+25%) y en este caso se debe a que el encarecimiento del precio de los piensos (se han duplicado en un año), unido a los costes energéticos han llevado a un encarecimiento del valor del producto a lo largo de toda la cadena, desde el campo a la mesa.

El sector ya apuntó hace meses que se estaban sacrificando más vacas lecheras de lo normal ante la falta de rentabilidad y eso se traduciría en una escasez de producto en otoño con su consiguiente encarecimiento y parece que se cumplen los pronósticos.

El presidente de la principal asociación de lecheros de España (Agaprol), Francisco Fernández, ha indicado que incluso los lácteos menos demandados se han dejado de fabricar ante la falta de leche nacional y extranjera.

Hace un año el litro de leche se vendía a una media de 59 céntimos en los supermercados y ahora está rondando ese precio pero en el primer eslabón, es decir, el de venta del ganadero a la industria, lo que puede dar una idea del encarecimiento aplicado. A pesar de ello, el ganadero, según Fernández, sigue con un margen de rentabilidad justo porque paga el doble que hace un año por un saco de pienso.