Retos en COP27: más compromisos de gobiernos y ayudas a pequeños agricultores

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Arranca la Cumbre del Clima con una clara advertencia sobre los efectos del calentamiento global

Un activista en la Cumbre del Clima de Sharm el Sheij (Egipto). Efeagro/EPA/Khaled Elfiqi

Belén Delgado. Efeagro.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) presentes en la COP27 de Egipto piden a los gobiernos más compromisos para construir sistemas alimentarios más sostenibles y ayudar a los pequeños agricultores de los países pobres que sufren el cambio climático.

Por primera vez en una cumbre del clima hay un pabellón dedicado a la alimentación, donde participan organismos internacionales, entidades sociales, organizaciones de productores y fundaciones, entre otros grupos que quieren elevar su voz en paralelo a las negociaciones.

En la 27ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático de Sharm el Sheij, que durará hasta el 18 de noviembre, los países no solo deben abordar la forma de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero en la producción de alimentos, sino también cómo hacerlo en el consumo y a lo largo de la cadena agroalimentaria.

Así lo resume, en declaraciones Cristina Rumbaitis del Rio, asesora en Adaptación y resiliencia del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) y asociada a la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo (FOLU).

Asuntos sobre la mesa

“Esperamos que haya más compromisos nacionales y acciones concertadas. La COP del año pasado quiso aumentar el grado de ambición, pero no vemos el nivel que nos gustaría”, apunta la experta, que destaca la necesidad de que los países ricos cambien de dieta y se ayude a los pequeños agricultores, que reciben menos del 3 % de las finanzas climáticas.

Entre las prácticas recomendables, Rumbaitis del Rio cita el regadío de precisión, la cosecha de agua de lluvia, el almacenamiento de carbono en suelos, el uso de variedades mejoradas e incentivos políticos para cambiar los usos agrícolas a mayor escala.

El presidente del Consejo de supervisión del instituto europeo EIT Food, Michiel de Ruiter, recalca que los países también deberán desarrollar un programa “comprensible” para la siguiente etapa del grupo de trabajo de Koronivia sobre agricultura, incluyendo dimensiones hasta ahora no contempladas como las pérdidas y el desperdicio de alimentos, o los productos acuáticos.

“Pedimos a los políticos concentrar los esfuerzos en facilitar la expansión de prácticas agrícolas y acuícolas sostenibles, regenerativas y resilientes que apoyen las economías locales, beneficien los ecosistemas locales y aumenten la seguridad nutricional a todos los niveles”, afirma.

Después de que la agricultura estuviera bastante ausente de la pasada COP, EIT Food reclama que se incrementen los fondos a los países y comunidades más afectados por el cambio climático, con al menos un 20 % de los nuevos compromisos financieros dirigidos a adaptación, resiliencia y compensación por los daños en los sistemas alimentarios.

De la teoría a la práctica

El fundador del laboratorio de ideas Clim-Eat, Dhanush Dinesh, echa de menos mayor claridad a la hora de llevar a la acción las discusiones sobre agricultura que se han llevado a cabo en las cumbres de la última década.

“Los países muestran mucho interés en agricultura, pero cuando se trata de llegar a puntos en común, todavía no se ponen de acuerdo en asuntos como la implementación, las finanzas o la mitigación”, sostiene Dinesh, que agrega que la sociedad civil suele aparecer fragmentada.

Otra de las organizaciones sin ánimo de lucro que participan en la cita de Egipto es The Good Food Institute, que trabaja por acelerar la innovación en el ámbito de las proteínas de origen vegetal.

El vicepresidente de este grupo en Brasil, Alexandre Cabral, anima a los gobiernos a invertir en la investigación de acceso libre para fomentar ese tipo de alternativas a la producción animal, responsable de parte de las emisiones contaminantes en medio de un aumento de la demanda global de carne.

Sobre las negociaciones, destaca que uno de los factores que influye en la disposición de los gobiernos a combatir el cambio climático es su orientación política, por lo que es posible que países sudamericanos como Chile o Brasil cambien de postura tras las últimas elecciones.

En Asia, Japón, Indonesia, Tailandia y Pakistán se han involucrado más en el debate por los efectos que está teniendo el cambio climático en sus programas de seguridad alimentaria, razón por la que también se han movilizado otros 17 países africanos en una alianza.

“Las acciones de los grupos ambientales, de seguridad alimentaria y de derechos de los animales tienden a movilizar a las empresas alimentarias y al resto de la sociedad civil para impulsar estas negociaciones”, concluye Cabral.