“Se puede convivir con el fuego bacteriano, pero el tratamiento tiene unos costes económicos y de tiempo”

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La 8ª Jornada de Sanidad Vegetal aborda en Lleida la enfermedad del fuego bacteriano y otras plagas en los cultivos de Poniente.

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Sanitat“No podemos hablar de control del fuego bacteriano, pero podemos asegurar que se puede convivir con él sin tener que llegar a la solución más drástica que es el arranque de árboles”. De esta manera se manifestaba Xavier Auqué, jefe de Sección de Agricultura y Sanidad Vegetal en Lleida, en la 8ª jornada de Sanidad Vegetal desarrollada el viernes en la Feria de Lleida.

Auqué explicó que desde que el 1 de marzo las comarcas del llano de Lleida afectadas por el foco de esta bacteria —Segrià, Noguera, Pla d’Urgell, Urgell y Garrigues— dejaron de ser zona protegida, los técnicos del departamento de Agricultura aconsejaron a los agricultores afectados que debían pasar a una segunda fase, ya que la enfermedad no se podía erradicar: la convivencia activa. “El protocolo de esta fase no obliga a arrancar los árboles enfermos, ni tampoco indemniza a los agricultores, pero están obligados a que la parcela quede limpia de fuego bacteriano mediante una serie de herramientas que facilitan los técnicos del departamento de Sanidad vegetal. El agricultor puede elegir qué sistema aplica a su plantación, considerando que el tratamiento y el control del foco tiene unos costes y que hay que invertir un tiempo”.

El departamento de Agricultura lleva un control exhaustivo de los árboles infectados, que este año han sido 5.070 en las cinco comarcas del llano de Lleida. De estos árboles se han arrancado menos de 10 hectáreas, mientras que el año pasado se tuvieron que arrancar 125. Xavier Auqué asegura que “estos datos demuestran que es posible convivir con el fuego bacteriano, tal como están haciendo en países como Bélgica desde hace más de 15 años”. Aún así, Auqué aconseja no bajar la guardia, porque las épocas de mayor propagación de la bacteria Erwinia amylovora son la primavera y los meses de septiembre y octubre, en que la meteorología —lluvia y pedrisco— puede favorecer nuevos contagios.

Hay que recordar que Cataluña sufrió un foco de fuego bacteriano en los años 1998 y 1999 en Corbins y Torre-serona, en el 2003 en la Cerdanya, y en el 2007 en la zona frutícola de Girona. Todos estos focos fueron totalmente erradicados. En los años 2013 y 2014, sin embargo, aparecieron varios focos en la zona frutícola de Lleida que ha provocado que las 5 comarcas citadas pierdan el estatus de zona protegida.

Por otra parte, Andreu Taberner, responsable de Buenas Prácticas Fitosanitarias y Cobertura Vegetal del DAAM, habló del control de las malas hierbas, concretamente de la presencia de teosinte en campos de maíz en Cataluña; de la detección de poblaciones de Sorghum halepense resistentes a herbicidas inhibidores de la ALS (sulfunilureas, imidazolinonas, triazolopyrimidinas) en Cataluña, con indicaciones para su gestión, y de las últimas novedades en resistencia de las malezas a los herbicidas.

Taberner ha dado prioridad sobre todo al control integral y ha aconsejado a los agricultores que no se basen exclusivamente en la aplicación de herbicidas, sino que lo combinen con métodos alternativos como por ejemplo, en el caso de los cereales, con la rotación de cultivos, el retraso de la siembra y el trabajo del suelo.

La jornada también ha abordado temas como el desarrollo de nuevos fitorreguladores, así como también la gestión integrada de plagas y el uso sostenible de los productos fitosanitarios.