Tratamientos a la carta para dar impulso a una nueva era en la agricultura

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La digitalización ha permitido que la agricultura se abra a una nueva era en la que se imponen los tratamientos y manejos a la carta

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Ya hay tecnología disponible capaz de generar información precisa e instantánea que le llega al agricultor en su dispositivo móvil. / GVA

Juan Javier Ríos. Efeagro.

La digitalización ha permitido que la agricultura se abra a una nueva era en la que se imponen los tratamientos y manejos a la carta y adaptados justamente a las necesidades de cada terreno y cultivo que conllevan un uso más eficiente de recursos escasos como el agua.

Ya hay tecnología disponible capaz de generar información precisa e instantánea que le llega al agricultor en su dispositivo móvil o tableta y que le permiten hacer no sólo un uso más eficiente del agua, sino también de productos como herbicidas, conocer en qué punto exacto hay una rotura del canal de riego o dónde se ha detectado una plaga que afecte al cultivo.

En la empresa vallisoletana Smart Rural Agricultura Inteligente han apostado por ofrecer a los agricultores el uso de aplicaciones (app) a medida de las necesidades de cada uno, según expone a Efeagro su CEO, Sergio Rodríguez.

En estas aplicaciones a la carta el productor puede escoger diferentes módulos disponibles como uno de plagas que permite al trabajador notificar sobre el terreno y con posicionamiento geolocalizado la presencia de enfermedades en el cultivo o asuntos de mantenimiento como por ejemplo un incidente en la red de regadío y añade la opción de enviar fotos sobre el siniestro al propietario.

También pueden trabajar sobre un cuaderno de campo digital en el que el operario registra toda la información de las tareas que está desarrollando, como riegos o abonados.

Según Rodríguez, estas app “customizadas” se dirigen más a las “grandes explotaciones” y ya hay algunas implicadas en su uso como un gran grupo argentino vitivinícola.

Sin embargo, la tecnología más demandada hasta el momento en esta compañía es la “agroguía” que consta de una antena colocada en el techo de la cabina del tractor y una tableta que ve el productor mientras conduce la máquina.

En este caso, el dispositivo registra, por ejemplo, las pasadas que esté realizando para aplicar herbicida en un terreno, define las áreas ya tratadas y fecha y hora de las labores.

Con ello, se consigue optimizar el uso de productos fitosanitarios reduciendo volúmenes porque se aplican “justo donde la parcela lo requiere” sin solapar zonas.

Los beneficios en ahorro económico al agricultor y para el medioambiente, en línea con las exigencias de la Unión Europea, son evidentes, según señala Rodríguez.

Son, en todo caso, herramientas concebidas gracias a los avances en geolocalización, Sistemas de Información Geográfica y de visualización, remarca.

Para Rodríguez, el lema es que “lo que se puede medir, se puede mejorar” pero demanda para ello la necesidad de contar con buena conectividad en todas la zonas del campo.

En El Ejido (Almería) tiene su sede el grupo de origen israelí Naandanjain Ibérica desde donde comercializa todos sus avances en digitalización agraria para España, Portugal y el norte de África, según indica el jefe de Nuevas Tecnologías, Manuel Gómez.

Su actividad se centra en los emisores de riego (goteros, aspersores o microaspersores) y desde hace cuatro años decidieron desembarcar en el negocio de la agricultura inteligente aplicada precisamente al regadío.

En su portfolio de productos se han incorporado recientemente unos sensores que miden el potencial hídrico del suelo, es decir, el “trabajo que le cuesta a una planta extraer agua del suelo”.

En función de ese mayor o menor esfuerzo se recomienda al agricultor el volumen de riego necesario, según señala.

Otro avance “bastante puntero” en este campo es el de la interpretación de imágenes satelitales.

En concreto, comercializan un producto capaz de conseguir a diario imágenes por satélite de la finca deseada con la que se obtiene “una foto de la radiación” que emite el suelo y que sirve para interpretar las necesidades reales de agua que tiene en cada punto.

Los productores interesados tienen que aportar datos como tipo de cultivo y suelo o sistema de riego para recibir cada día la información que les haga recomendaciones.

Ambas tecnologías, indica Gómez, ofrecen la información a través de una página web o mediante una app instalada en el móvil “bastante intuitiva”.

De hecho, asegura que “normalmente” los datos que se ofrecen al agricultor son “muy simples” y hacen referencia a la necesidad o no de regar, cuándo hay que hacerlo y en qué cantidades (rangos máximo-mínimo de metros cúbicos por hectárea).

Destaca la importancia de estos avances para hacer un uso más eficiente del agua en un país con escasez hídrica.

Son avances que ganan terreno en la realidad agrícola del país y del resto del mundo y que están llamados a cambiar la forma de concebir las labores del campo.