Una campaña caracterizada por el equilibrio entre la oferta y la demanda

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El secretario general de La Unió, Carles Peris y el presidente de AVA Asaja, Cristóbal Aguado analizan la campaña citrícola y revelan cuáles son, en su opinión, las claves que deben marcar el futuro del sector

Carles Peris, secretario general de La Unió. / O. ORZANCO

Desde el inicio de la campaña citrícola 2019/2020 conociendo las posibilidades de producción que había, no solo en España sino en todas las zonas productoras de los dos hemisferios, Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja afirma que “se veía claramente que iba a haber una oferta muy equilibrada y por tanto, la estabilidad en los precios podía ser positiva. Esto motivó, que desde un principio, la demanda fuera muy activa y que los precios reputaran”.

A pesar de esta situación ‘positiva’ en los mercado, Aguado recuerda que solo en la Comunidad Valenciana “ha habido un millón de toneladas de déficit respecto a la campaña anterior” y precisamente este déficit generalizado “ha permitido el equilibrio entre oferta y demanda”.

El secretario general de La Unió, Carles Peris también destaca la fuerte caída de cosecha en la Comunidad Valenciana sobre todo en las variedades primera parte de campaña. De hecho desde la organización han calculado “un descenso del 40% en los cítricos estrella en la Comunidad Valenciana como la Clemenules en clementinas y la Navelina en naranjas”. En la segunda parte, con las variedades tardías, Peris explica que la situación es más equilibrada. “También hay bajada de producción pero no es tan acusada ya que se ha estimado entre un 15 y 18%”.

En cuanto a precios, con una cosecha más reducida, en torno a las 2.900.000 toneladas —un millón menos respecto a la campaña anterior— el secretario general de La Unió, destaca que “hemos sido capaces de salir al mercado de forma ordenada y los precios se han mantenido en nivel positivos prácticamente durante todo el año 2019”.

Con la llegada del nuevo año, con la Navidad en medio, la temporada continuaba desarrollándose correctamente hasta finales de enero, cuando la borrasca Gloria hizo acto de presencia en la Comunitat. “A raíz de estas fuertes tormentas, en las zonas más afectadas el porcentaje de destrío ha sido mayor y como consecuencia los precios se han estancado; mientras que en los campos donde la calidad no se ha visto afectada y el destrío es menor, las ventas mantienen fluidas y animadas”, confirma el presidente de AVA Asaja que asegura además que “los precios al consumidor y los precios al productos están siendo bastante interesantes”. Carles Peris también lamenta este mayor índice de destrío pero confirma que “la dinámica en general está siendo correcta”.

Volumen vs precios

En general, la presente campaña citrícola está siendo más tranquila y los precios, claramente, son mejores en comparación al año pasado, pero ¿esta subida podrá recompensar la caída de más del 30% de la cosecha de los productores de la Comunitat Valenciana? Según el secretario general de La Unió, “en las variedades que más tonelaje manejamos en la citricultura valenciana —Navelinas y Clemenules —, la bajada de producción ha sido tan acusada que difícilmente se podrá compensar con el precio más alto percibido este año”. En las variedades de principios de año (Clemenvilla, Hernandina, Tango y Nadorcot), “la merma de producción no ha sido tan fuerte y los precios se han comportado bien”. Ahora en las Navel tardías, —con la Lane Late como variedad estrella—, la bajada tampoco es tan fuerte y los precios se están manteniendo bien en las primeras compras realizadas. Si el mercado se mantiene así, es posible que la temporada no sea tan desastrosa como la Navelina y la Clemenules”.

Si bien habrá que esperar hasta el mes de mayo, con toda la cosecha recolectada, para tener datos más concretos del volumen real de cosecha, de las toneladas exportadas y del valor económico, Carles Peris tiene claro que “se va a repartir menos valor económico que en la campaña pasada”. A pesar de que la campaña pasada fue un desastre en precios, al haber tantos kilos, la suma final fue mayor. Este año, por el contrario, tenemos menos kilos a un precio más alto, y la suma, preveo, será muy similar a la anterior, incluso menor en las dos variedades más afectadas, con una caída productiva del 40% según nuestros propios sondeos”, razona Peris.

Cristóbal Aguado también confirma que los agricultores más afectados y que presentan un mayor déficit de cosecha, a pesar del incremento de precios, “no van a poder compensar económicamente esta pérdida de volumen”, es decir que “no van a ganar más que en una cosecha normal”. Por el contrario, para aquellos que no han tenido daños, “está siendo una muy buena campaña”.

Mirando al 2021

El presidente de AVA-Asaja tiene claro que una situación semejante “hace mucho que no se daba ya que el descenso productivo ha sido generalizado en todos los países productores, y es difícil que se vuelva a repetir esta coyuntura”. Opinión que también comparte Carles Peris que explica que si el “mercado ha respondido bien y ha funcionado de forma escalonada, no ha sido solo por una oferta citrícola española más baja, sino también porque los países terceros productores tenían menos cosecha, lo que ha hecho que la presión en los mercados haya sido menor”.

Llegados a este punto, el gran reto ahora es prepararse para la campaña 2020/2021 que, teóricamente, salvo inclemencias meteorológicas se presenta con volúmenes fuertes en todas las zonas productoras citrícolas a nivel mundial. Así las cosas, desde La Unió, su secretario general dice que “tendremos que ser capaces de ordenar la oferta, prever retiradas de producto en momentos puntuales para no saturar los mercados y buscar alternativas reales al mercado europeo que nos ayuden a descongestionar los envíos en fechas clave de la campaña”.

La temporada ha sido más tranquila, sin tantas tensiones y precios mejores.

Para Cristóbal Aguado, en una campaña en la que la oferta citrícola en los dos hemisferios ha sido menor y se ha logrado equilibrar la balanza entre la oferta y la demanda, el resultado ha sido “una temporada más tranquila, sin tantos riesgos ni tensiones y con mejores precios”. Esta es la prueba clara de la necesidad de autorregulación que tiene el sector además de adaptarse a la demanda real de mercado. En este punto, el presidente de AVA-Asaja opina que para poner en marcha mecanismos de autorregulación “es necesario reactivar la interprofesional”. Ya son varios meses que el sector citrícola trabaja en la reactivación de Intercitrus. Cristóbal Aguado se muestra optimista en este aspecto, “creo que vamos a poder avanzar y llegar a acuerdos. Si todos los que participamos en la interprofesional somos capaces de entender, que además de la promoción, es vital llegar a otros acuerdos de ordenación y actuaciones para el buen equilibrio de la oferta y la demanda citrícola, esta será la combinación que hará posible tener consecuencias positivas para el sector. Tenemos que ser capaces de dar pasos de madurez comercial, empresarial, productiva y desde luego organizativa”. Ha llegado la hora, según aguado de que el sector citrícola español “se ponga las pilas y alcance es gran acuerdo en los próximos meses”.

Mercados alternativos

Carles Peris aboga por buscar mercados alternativos reales que ayuden a no depender tanto de Europa. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. No resulta muy gratificante ver cómo España pierde peso en el mercado norteamericano. En opinión de Peris “vamos a perder definitivamente el mercado norteamericano”. Las 13.000 toneladas que se están enviando en los últimos años, “van a desaparecer por completo con los nuevos aranceles de Trump”. Otro duro golpe al que hacer frente junto al veto ruso.

Otro tema que también está creando incertidumbre es el Brexit. “Tras la ruptura con la UE, estamos en un periodo de transición y por el momento nuestras exportaciones no se han visto afectadas. De todas formas, hay cierta preocupación entre los citricultores al no saber cómo acabará todo este tema con un país que ocupa el quinto puesto en el ranking de exportación citrícola”.

Noticias así minan los ánimos del sector que busca sin descanso destinos alternativos fuera del mercado europeo. “El sector apuesta por la diversificación y por ‘cuanto más mercados, mejor’. La realidad es que tenemos muchas puertas abiertas gracias a los acuerdos internacionales, pero los protocolos de exportación de cada país, en muchos caso convierten en inviables estos envíos. No hay reciprocidad. La laxitud con la que gestiona la UE las importaciones choca con las barreras protocolarias a las que se enfrentas nuestras exportaciones citrícolas”.

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