Vinos “made in China”: ¿Se harán un hueco en los restaurantes del mundo?

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Las bodegas españolas respiran con alivio tras cerrarse el conflicto comercial entre UE y China.

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NegocioLas bodegas españolas respiran con alivio tras cerrarse el conflicto comercial entre la Unión Europea (EU) y China por el vino, lo que da paso a una fase de cooperación beneficiosa para ambos bloques y que supondrá, de manera inevitable, el acceso de productos chinos a lineales y restaurantes foráneos.

Clave para el fin del proceso ha sido el papel de compañías seleccionadas para cooperar con China en la investigación “antidumping y antisubvención”, como Félix Solís Avantis y Cherubino Valsangiacomo, y de otras como Domecq Wines España, Abadía Retuerta, Finca Loranque y Vinícola de Tomelloso, elegidas por Pekín para analizar si habían dañado a su industria local.

Alcanzado el acuerdo, Pekín se compromete a potenciar el consumo de vino en ese país y Europa le ayudará a desarrollar su incipiente industria vínica: una colaboración bilateral con mayúsculas.

Los expertos coinciden en apuntar que, a corto plazo, los vinos “made in China” no serán una competencia en los mercados internacionales para los europeos, pero no descartan que sí lo sean en el futuro, una vez que desarrollen todo su potencial; ahora el 90% del vino que consume China se produce allí y su industria sólo exporta un 10% restante.

Todos valoran las grandes oportunidades de negocio en China, que consume más vino tinto que Francia e Italia, tras haberse disparado más de un 175% entre 2007 y 2013, con lo que alcanzó un total de 1.865 millones de botellas durante el año pasado.

El repunte de las ventas lo notan operadores como las bodegas de la DOCa Rioja, que enviaron en 2013 unos 2,5 millones de litros a este destino asiático, cifra que supone haber quintuplicado el volumen en cinco años.

Firmas como Félix Solís Avantis, Bodegas Torres o Pernod-Ricard (Domecq Bodegas) han puesto “una pica” en el coloso asiático. Félix Solís fue pionera al entrar en 1998 con bodega propia, en la que ha movilizado fuertes inversiones para ampliar la capacidad de su planta de Shanghai y modernizar maquinaria y logística.

Por su parte, Bodegas Torres ya tiene más de 250 trabajadores en China, donde ha venido creciendo a doble dígito en los últimos años y cuenta ya con la tercera mayor importadora del gigante asiático, varias oficinas comerciales y una red de tiendas propias.

A través de Everwines, Torres gestiona las tiendas y el comercio electrónico y, tras irrumpir en Sanghai o Pekín, se enfoca hacia segundas y terceras ciudades donde nunca se ha hecho una cata. La firma catalana se alió, asimismo, con Grace Vineyard para producir vinos chinos, país que ya tiene vinos “respetables”.

Pernod Ricard Winemakers también se beneficia de los fuertes incrementos de ventas en China, donde coloca enseñas “premium” como Campo Viejo e Ysios, y tiene su propia bodega asiática, que elabora “Helen Mountain”, todavía para ese mercado, aunque no descarta que en el futuro se expanda a otras latitudes.

Un nuevo equipo comercial de Grupo Artevino tendrá desde mayo una base de operaciones en Sanghai desde la que abordará la expansión en segundas ciudades chinas, una apuesta asiática que también interesa a grupos marquistas como Eguren Ugarte y a gigantes como García Carrión, aunque a ésta última se le ha resistido hasta ahora.

Los vinos “made in China” también progresan, tras un desarrollo agronómico imparable; tiene 570.000 hectáreas de viñedos plantadas, un 90% más que en 2000, y supera a países como Turquía (517.000), Portugal (239.000), Argentina (221.000), Chile (205.000), Estados Unidos (407.000), Australia (169.000) o Sudáfrica (131.000), por ejemplo.

Mientras se confirma el potencial de este y otros destinos internacionales, en España continúa la corrección de los precios y la atonía de su consumo en hogares y restauración, lo que debe hacer reflexionar al sector sobre medidas para impulsarlo.

En el comercio a granel, los operadores internacionales saben que hay mucha oferta y compran al día en España, con caídas en la última semana de entre el 4,59 y el 7,87%, lo que sitúa a los tintos en 3,53 euros/hgdo y a los blancos, en 2,81 euros/hgdo, según datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Por su parte, los españoles adquirieron 430,04 millones de litros de vinos y espumosos en 2013, según el Panel de Consumo, y en tasa interanual cayó un 3,7%, lastrado por espumosos y cavas espumosos o cava (–9,3%), vinos sin indicación de calidad (–5,4%) y de licor (–1,9%), mientras que repuntaron algo los tranquilos (+0,1%) y los de aguja (+4,3%).