El 92% de los madrileños compra frutas y hortalizas al menos una vez por semana

El estudio presentado por Mercamadrid e Ipsos identifica la calidad (73%) y el precio (62%) como los principales factores de elección, mientras que el coste es también la principal barrera para aumentar el consumo

Consumo y los adultos independientes

El 57% de los consumidores adquiere semanalmente productos listos para consumir, una tendencia vinculada a la búsqueda de comodidad y ahorro de tiempo. / ARCHIVO

Valencia Fruits. Redacción. 

El consumidor/a de frutas y hortalizas en la Comunidad de Madrid mantiene una elevada frecuencia de compra, pero sus hábitos están evolucionando. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Radiografía del consumo de frutas y hortalizas en la Comunidad de Madrid, elaborado junto a Ipsos para el Observatorio de Tendencias de Mercamadrid y presentado en una nueva sesión de los Encuentros Empresariales de Mercamadrid.

El informe, basado en una muestra de 800 personas representativa por sexo, edad y ubicación, analiza los hábitos de compra y consumo, los criterios de elección y las nuevas tendencias que están condicionando la relación de los consumidores con las frutas y hortalizas. Los resultados muestran un consumidor/a que busca combinar calidad y precio con soluciones que faciliten la compra y el consumo, al tiempo que concede una importancia creciente al origen, la temporada y la proximidad.

La compra se concentra principalmente entre semana, con un 50% de las respuestas, mientras que la tarde es el momento elegido por el 37% de los consumidores

Una compra frecuente, pero con diferentes formas de planificar

La frecuencia de compra de frutas y hortalizas se mantiene elevada: el 92% de los madrileños/as las adquiere al menos una vez a la semana. Entre ellos, el 43% realiza una compra semanal, el 41% compra entre dos y tres veces por semana y el 8% lo hace a diario.

La compra se concentra principalmente entre semana, con un 50% de las respuestas, mientras que la tarde es el momento elegido por el 37% de los consumidores.

Estos datos conviven con distintos modelos de planificación y ayudan a explicar la diversidad de comportamientos que recoge el estudio, desde compras más planificadas hasta adquisiciones frecuentes vinculadas a la reposición de productos frescos.

Calidad y precio siguen marcando la decisión de compra

La calidad continúa siendo el principal criterio de elección para los consumidores madrileños: el 73% la señala como uno de los factores determinantes en su compra, seguida del precio, mencionado por el 62%. Ambos atributos se relacionan con aspectos concretos del producto como el sabor, la frescura, la textura, el punto de madurez, la apariencia o la procedencia.

El precio, además, aparece como la principal barrera para incrementar el consumo de frutas y hortalizas. Así lo señala el 39% de los encuestados. Le siguen el deterioro rápido de los productos frescos, mencionado por el 32%; la falta de tiempo para realizar la compra, por el 22%; y el tiempo necesario para su preparación, por el 17%.                                               

Estos resultados reflejan uno de los principales retos para el conjunto de la cadena: facilitar el acceso a productos frescos de calidad y, al mismo tiempo, responder a unos hábitos de vida en los que el tiempo disponible tiene cada vez mayor peso.

Precio, temporada y proximidad, entre las palancas para aumentar el consumo

Precisamente, los consumidores identifican distintas medidas que podrían favorecer una mayor compra y consumo de frutas y hortalizas. La principal es disponer de precios más económicos, señalada por el 69% de los participantes.

El conjunto de respuestas apunta a un consumidor que no abandona los atributos tradicionales del producto fresco, pero que demanda cada vez más opciones que permitan incorporarlo a rutinas de compra y consumo más flexibles

También adquieren relevancia otros factores relacionados con la oferta y con la adaptación a las nuevas necesidades. El 31% apunta a una mayor disponibilidad de productos de temporada y el 24% a una mayor presencia de productos de proximidad o kilómetro cero. Asimismo, un 20% valora los packs variados y un 16% los productos listos para consumir.

El conjunto de respuestas apunta a un consumidor que no abandona los atributos tradicionales del producto fresco, pero que demanda cada vez más opciones que permitan incorporarlo a rutinas de compra y consumo más flexibles.

Convivencia de canales: conveniencia, frescura y confianza

Los supermercados e hipermercados son el principal canal de compra de frutas y hortalizas para el 63% de los consumidores. Su elección está vinculada especialmente a la comodidad, la rapidez, la amplitud de horarios y la percepción de precios competitivos.

Junto a ellos, las fruterías de barrio y los mercados municipales mantienen un papel relevante, con un 30% de las compras, y destacan por atributos diferentes: frescura, calidad, cercanía, confianza y trato personal. Los mercadillos ambulantes representan el 3%, el 2% de las compras se realizan directamente a productor, un 1% a tiendas de alimentación y el 1% restante a tiendas de productos ecológicos.

Los resultados ponen de manifiesto la convivencia de distintos modelos de compra, en los que los consumidores valoran atributos diferentes en función de sus necesidades. Esta diversidad de canales forma parte de un sistema de distribución en el que productores, mayoristas, comercio y distribución organizada contribuyen a acercar los alimentos frescos al consumidor.

La conveniencia gana espacio en el consumo

La búsqueda de comodidad también se refleja en el crecimiento de los formatos preparados. Aunque el 63% de los consumidores continúa prefiriendo comprar frutas y hortalizas a granel o por piezas, el 37% combina esta opción o se inclina por formatos listos para consumir.

Además, el 57% afirma adquirir productos de este tipo al menos una vez por semana. Entre las principales razones se encuentran la comodidad y el ahorro de tiempo, junto con la facilidad de almacenamiento y conservación, la posibilidad de evitar desperdicio y la opción de consumirlos fuera de casa.

La conveniencia se configura así, como una tendencia que está modificando tanto los formatos como los momentos de consumo, especialmente entre los grupos de población con rutinas más dinámicas.

Mayor atención a la temporada y al origen

El estudio también refleja una mayor sensibilidad hacia el origen y la estacionalidad. El 74% de los encuestados considera importante consumir productos de temporada, mientras que el 73% concede relevancia a la proximidad o al origen local.

Esta preocupación, sin embargo, no se traslada con la misma intensidad a la compra de productos ecológicos. El 26% declara adquirirlos de manera habitual o frecuente, principalmente condicionado por su mayor precio y por la percepción de un mayor riesgo de desperdicio.

La combinación de estos datos evidencia que existe una creciente conciencia sobre el origen y las características de los alimentos, aunque factores económicos y prácticos continúan condicionando las decisiones finales de compra.

Una compra frecuente, pero con diferentes formas de planificar

La frecuencia de compra de frutas y hortalizas se mantiene elevada: el 92% de los madrileños/as las adquiere al menos una vez a la semana. Entre ellos, el 43% realiza una compra semanal, el 41% compra entre dos y tres veces por semana y el 8% lo hace a diario.

La compra se concentra principalmente entre semana, con un 50% de las respuestas, mientras que la tarde es el momento elegido por el 37% de los consumidores.

Estos datos conviven con distintos modelos de planificación y ayudan a explicar la diversidad de comportamientos que recoge el estudio, desde compras más planificadas hasta adquisiciones frecuentes vinculadas a la reposición de productos frescos.

Diferencias generacionales en los hábitos de compra

El análisis por grupos de edad muestra diferencias significativas en la forma de comprar y consumir frutas y hortalizas.

Los jóvenes de entre 18 y 34 años presentan una mayor inclinación hacia el supermercado, utilizado por el 64%, y una mayor predisposición al cambio de establecimiento, que alcanza el 36%. También muestran una mayor presencia de productos listos para consumir: el 25% los adquiere varias veces por semana. En este grupo, el consumo frecuente de productos ecológicos alcanza el 28%, frente al 19% de media, y existe asimismo una mayor receptividad hacia formatos como los packs variados o hacia la incorporación de información adicional sobre el producto.

En el caso de los mayores de 55 años, destaca una mayor fidelidad al establecimiento, que alcanza el 81%, así como una mayor preferencia por los productos de temporada y de proximidad. En este segmento, el consumo frecuente de productos ecológicos se sitúa en el 12% y es menor la presencia en tiendas especializadas.

Las diferencias entre generaciones muestran, por tanto, que no existe un único consumidor de frutas y hortalizas, sino distintos perfiles y necesidades que conviven dentro del mercado madrileño.

Cuatro perfiles de consumidor

El estudio identifica cuatro grandes tipologías de consumidores en función de sus hábitos y criterios de compra.

Los compradores flexibles, que representan el 30%, realizan adquisiciones más espontáneas y muestran una menor influencia de criterios de conciencia en sus decisiones. Los planificadores semanales, con un 31%, combinan criterios de conveniencia y conciencia. Los compradores de rutina matutina, que suponen el 28%, presentan una elevada frecuencia de compra y un mayor consumo de productos preparados. Por último, los planificadores de fin de semana, que representan el 11%, muestran una menor influencia de las tendencias actuales.

Esta segmentación permite observar cómo factores como la edad, la frecuencia de compra, la planificación o la búsqueda de conveniencia configuran comportamientos diferenciados y ofrecen distintas oportunidades para responder a las necesidades del consumidor.

Un consumidor/a que cambia y una cadena que se adapta

En conjunto, la Radiografía del consumo de frutas y hortalizas en la Comunidad de Madrid muestra un consumidor que mantiene una relación frecuente con estos productos, pero que está transformando sus hábitos. El 29% afirma haber cambiado de establecimiento en los últimos dos años, mientras que la calidad, el precio, la comodidad y la confianza continúan siendo elementos decisivos.

Para Mercamadrid, conocer esta evolución permite aportar información de utilidad al conjunto de la cadena alimentaria y favorecer una mejor comprensión de las tendencias que están condicionando el mercado. En este sentido, el Observatorio de Tendencias de Mercamadrid busca generar conocimiento sobre los cambios en los hábitos de los consumidores y ponerlo a disposición de las empresas y profesionales.

Como plataforma de distribución de alimentos frescos y espacio de actividad de cientos de empresas, Mercamadrid conecta diariamente producción, comercio y distribución, contribuyendo al abastecimiento de Madrid y su área de influencia. El conocimiento de las nuevas demandas del consumidor resulta, por ello, una herramienta más para acompañar la evolución y competitividad de las empresas del sector y seguir avanzando en un sistema alimentario capaz de responder a las necesidades de una sociedad en transformación.