AVA reclama en Bruselas medidas urgentes para rescatar la rentabilidad del arroz valenciano

La organización agraria exige el etiquetado obligatorio del origen, una cláusula automática de salvaguarda y la actualización de los aranceles tras la peor campaña arrocera en décadas

La asociación también traslada a europarlamentarios españoles y el REPER que presionen en la UE para actualizar los aranceles después de 21 años estancados. / AVA ASAJA

Valencia Fruits. Redacción.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha trasladado a las instituciones comunitarias una batería de reivindicaciones para recuperar la rentabilidad del cultivo del arroz, tras la campaña más ruinosa de las últimas décadas. Una delegación presidida por Cristóbal Aguado viajó a Bruselas para mantener encuentros con europarlamentarios españoles y con representantes de la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (REPER).

Durante la visita, AVA-ASAJA expuso tres medidas prioritarias para presionar a las instituciones europeas: la obligatoriedad de etiquetar el arroz con su origen (UE/no UE); la aprobación de una cláusula de salvaguardia automática que se active al superar la entrada anual de 200.000 toneladas procedentes de países del tratado EBA (Todo menos armas), principalmente Camboya y Myanmar; y la actualización de los aranceles de importación, congelados desde hace 21 años, pese al impacto de la inflación.

Etiquetado de origen

El sector arrocero viene reclamando desde hace tiempo la obligatoriedad del etiquetado del origen, ya que –según denuncia AVA– muchos operadores han vendido arroz asiático como si fuera valenciano, utilizando imágenes tradicionales de Valencia y la Albufera que inducen a error a los consumidores.

En este contexto crítico para el cultivo, los representantes de la industria ya no se oponen al etiquetado UE/no UE, lo que, para AVA, representa una oportunidad única: “Debe aprovecharse el consenso alcanzado entre productores e industriales para regular esta medida, como ya ocurre en otros productos agrarios”, insistió la organización.

Cláusula automática

En relación con la cláusula automática del arroz, AVA reclamó en Bruselas que el mecanismo se active cuando las importaciones sin arancel de países EBA superen las 200.000 toneladas anuales, umbral que productores e industriales consideran el punto a partir del cual las entradas presionan a la baja los precios en origen.

Sin embargo, la propuesta impulsada por la presidencia danesa en el marco del Trílogo, que se reunirá el próximo 1 de diciembre, eleva el umbral de activación a 600.000 o 700.000 toneladas, una cifra similar o superior al volumen de importaciones procedentes de Camboya y Myanmar de este año, que han provocado una caída del 15% en las cotizaciones.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, criticó duramente esta propuesta: “Esa cifra es una tomadura de pelo, un caballo de Troya, porque tener una cláusula que no sirve para nada es mucho peor que no tener nada y poder seguir negociando un mecanismo operativo y útil para todo el sector”.

Aguado instó además a los países productores de arroz —Italia, España, Grecia, Portugal, Francia, Rumanía, Bulgaria y Hungría— a formar una minoría de bloqueo que permita renegociar el texto y adaptarlo a las necesidades reales de los arroceros europeos.

“Este ejemplo demuestra la falta de objetividad de la UE —añadió Aguado—, porque si los daneses tuvieran arroz, posiblemente su posición no sería esa. Que los países del norte pasen por encima de los productores es insolidario. A la UE le queda mucho recorrido para construir una Europa realmente unida”.

Actualización de aranceles

Por último, AVA exigió actualizar los aranceles de importación del arroz, establecidos entre 2004 y 2006 y que permanecen sin revisar desde hace 21 años, pese a que los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) permitirían duplicarlos automáticamente.

La organización reclama que dichos aranceles se ajusten a la inflación acumulada durante este periodo, recordando que las importaciones de arroz se han multiplicado por diez, hasta alcanzar 1.500.000 toneladas en la última campaña, de las cuales casi un millón entran libres de aranceles, la mitad procedentes de Camboya y Myanmar.

Aguado denunció la incoherencia de las políticas comunitarias, pues a su juicio, “no parece ni razonable ni coherente que Bruselas, por un lado, esté dispuesta a financiar guerras para defender la democracia y, por otro, sea tan defensora —hasta el punto de eliminar aranceles— de dictaduras como Camboya y Myanmar, que violan sistemáticamente los derechos humanos y la democracia. Los arroceros europeos no deberían pagar esta política inmoral y esquizofrénica de la Unión Europea”.