Las plagas, los bajos precios en la parte central de la campaña y los costes de producción, entre las principales razones

El destrío ha sido más que evidente en esta campaña con una caída de la producción del 20% respecto a las previsiones que se tenían inicialmente. / Alba Campos
Alba Campos. Redacción.
A pesar de su buen comienzo y del optimismo inicial de los productores valencianos, la campaña de kaki, ya casi finalizada, no ha cumplido las expectativas previstas. Los bajos precios en la parte central de la campaña, la incidencia de plagas y el aumento de los costes de producción son algunas de las razones por las que las buenas perspectivas iniciales no han acabado materializándose. Una parte importante de la fruta se ha quedado sin recoger en los campos y el destrío ha sido más que evidente con una caída de la producción del 20% respecto a las previsiones que se tenían inicialmente.
Precios
Según explica el presidente de la Asociación Española del Kaki (AEKAKI), Pascual Prats, la campaña no ha ido como esperaban. “Venimos de un 2024 muy complicado por la DANA, y eso jugó en nuestra contra, ya que las perspectivas para este año, en comparación, eran mucho mejores. Sin embargo, la campaña no ha acabado siendo tan buena como esperábamos”.
Prats señala que las compras de kaki se realizaron “muy pronto y a precios muy altos, en torno a los 55 céntimos”, y añade que “es evidente que los comercios y las cooperativas no juegan en la misma liga”. Aunque el inicio fue positivo en cuanto a precios, “desde finales de octubre hasta principios de diciembre, durante unas cinco semanas en la parte central de la campaña, el precio cayó considerablemente, lo que resultó determinante, ya que no se compensaron los elevados costes de producción ni los precios percibidos por los productores”.
Plagas
Uno de los grandes retos de la campaña han sido las plagas. El cotonet, la mosca blanca y el trips sudafricano continúan afectando al cultivo, como en campañas anteriores, “y lo peor es que cada vez contamos con menos materias activas para combatirlos”. Esta afectación ha supuesto un considerable destrío en esta campaña.
Prats explica que la incidencia de plagas aumenta cada año y que, “con tan pocas herramientas para luchar contra ellas, la situación es todavía más complicada, especialmente en el contexto del acuerdo con Mercosur, donde se evidencia que no todos jugamos con las mismas cartas”.
Clima
La climatología, según el presidente de AEKAKI, no ha sido un gran problema este año. “Es cierto que hemos tenido algunos episodios de lluvia y algo de pedrisco que han afectado a determinadas zonas de la provincia de Valencia, pero el impacto no ha sido excesivo, ni en volumen ni en calidad”.
Costes
La inflación y el aumento de los costes de producción continúan sin dar tregua. Prats destaca que “el coste de las cámaras, los fungicidas, los fertilizantes y los salarios ha subido; ha aumentado todo, y esto repercute inevitablemente en los precios”.
En su opinión, la competencia es más interna que externa. “Competimos contra nosotros mismos y deberíamos buscar una estrategia de regulación de precios entre comercios y cooperativas para lograr una mayor estabilidad”. Este año, Turquía, uno de los principales competidores del kaki español, no ha supuesto un problema, “ya que las heladas de primavera elevaron mucho los precios y el producto de ellos estaba muy caro”.
Por ello, Prats insiste en que la competencia está más dentro que fuera y concluye que “debemos intentar regular el mercado y obtener precios justos para los productores, porque al final siempre somos los mismos los que acabamos bajando los precios”.
Pascual Prats concluye que el sentimiento general del sector del kaki es de decepción, ya que no se han cumplido las expectativas iniciales. “Al final, lo que deseamos no siempre acaba convirtiéndose en realidad”.
La Asociación Española del Kaki (AEKAKI) y la DOP Kaki Ribera del Xúquer analizan la campaña 2025/2026. Para la DOP: “Esta temporada se ha recuperado cierta normalidad en volúmenes comercializados”





