Alerta roja en Berlín

Cancelaciones y retrasos de vuelos a la vuelta de Fruit Logistica

Raquel Fuertes. Berlín-Valencia.

Mientras media España vivía un temporal de borrascas sucesivas, en Europa la nieve, el viento y el hielo consiguieron que las cancelaciones y retrasos de vuelos, el cierre del metro o la aparición del black ice decretaran una alerta roja sobre Berlín que transcendió a lo atmosférico.

Hace años (algunos lo hacen coincidir con el periodo postpandemia) que venimos observando cómo Berlín pierde atractivo para los expositores españoles habituales (cada vez más se pasan al lado de los visitantes) y encontramos en feria más áreas de café y descanso.

Las cifras oficiales, sin embargo, no coinciden con esa percepción y tanto el número global de expositores como el de expositores españoles ha crecido en 2026 con respecto a 2025. Quedaremos pendientes de las cifras oficiales de visitantes para conocer si las sensaciones se corresponden con los números.

Y es que este año Berlín se convirtió en una ciudad inhóspita. La alerta meteorológica se tradujo en muchos vuelos desviados e incluso cancelados a la ida (por problemas en los aeropuertos de enlace) y verdaderas odiseas de retorno al quedar el aeropuerto de Berlín cerrado durante horas y colapsado después.

Está claro que los problemas ocasionados por la meteorología no tienen nada que ver con la organización de Fruit Logistica, pero la experiencia global de una feria es un todo y las penurias vividas en el metro, en las calles (con caídas incluidas) o luego para regresar a casa no dejan de formar parte de lo que es la semana de feria.

Por supuesto, para los alemanes era una situación más manejable que para muchos de los extranjeros. Pero incluso ellos se vieron desbordados y la sensación de que no iba todo rodado se trasladó a los participantes.

En feria todo fue como siempre, pero más relajado. Pocas aglomeraciones, mesas vacías, visitas más largas y algunos más satisfechos con el resultado porque pocos iban a la feria a pasar el rato (había que pensárselo mucho) y quienes iban tenían un interés real en hacer negocio.

En ese sentido, la feria ha sido provechosa para la mayoría de los asistentes (hablamos de sensaciones trasladadas en conversaciones, imposible traducir en cifra de negocio real) y sigue siendo un punto de encuentro esencial con los compradores.

Es difícil escapara a la comparación directa con Fruit Attraction. Las ferias son una inversión importante (tiempo y dinero) y las empresas tienen que tener claro el retorno para decidir si van a una o a las dos (sin olvidar otras citas importantes como Macfrut). El calendario, el coste, los resultados, el trato a expositores y visitantes y, en definitiva, la experiencia global marcarán el futuro de dos ferias que viven diferentes momentos de desarrollo: Madrid aún no ha tocado techo y Berlín quizás lo alcanzó hace ya algunos años.

A falta de cifras, si nos movemos sólo por lo vivido, vemos que Berlín está en alerta roja, más allá de lo meteorológico… En ese esfuerzo de reinventarse para ser rentable para el sector hortofrutícola estará la realidad del futuro de ambas como referente y punto de encuentro. 

La vuelta a casa

Nadie se libró de vivir una pequeña (o gran) aventura para volver a casa. Quizás los que vivimos menos vicisitudes fuimos los que volábamos en uno de los vuelos chárter directos a Valencia: nuestro vuelo salió desde Berlín y llegábamos sólo con 3 horas de retraso (ya en el aeropuerto tuvimos que esperar casi una hora y media las maletas por problemas de handling difíciles de explicar…), aunque salíamos hacia casa casi dos horas después, pero felices de “tocar mare”, como se dice en Valencia, y agradeciendo los desvelos de Sime que tenía bloqueadas habitaciones por si teníamos que prolongar la estancia…

El otro vuelo con destino Valencia tuvo que desplazarse a Dresde en autobús para poder despegar. En ese avión con decenas de representantes del sector tuvieron que buscar hueco a un president de la Generalitat que se quedó en tierra el día anterior al suspenderse la actividad en el aeropuerto de Berlín. Al aterrizar se sumaron al caos en la recogida de maletas, pero contentos por dormir en casa.

Similar suerte corrieron los vuelos chárter de Almería y Murcia. Con Almería coincidimos en la sala de embarque y los dejamos (esperamos porque algunos almerienses aterrizaron por sorpresa en Alicante) listos para salir, también con pasajeros extra que se sumaron buscando cualquier posible hueco para llegar a España ante la imposibilidad de llegar, por ejemplo, a Madrid. La delegación murciana, por su parte, tuvo que llegar en autobús a Leipzig para despegar alrededor de las 18 horas, quizás de los primeros…

Al margen de estos viajes, la imaginación ha propiciado trenes a Praga, autobuses a Países Bajos, viajes de regreso en coche… Por supuesto, una situación totalmente ajena a Fruit Logistica que servirá para alimentar el anecdotario personal de los que asistimos periódicamente a la cita.

El resultado final de la feria se verá en meses y sólo entonces podremos decir ya con la cabeza y no con las sensaciones si de verdad “al año que viene, no vuelvo”. Seguro que el sector encuentra razones para volver y la semana próxima, en nuestro dossier de Fruit Logistica, en Valencia Fruits contaremos mucho más sobre cómo se vivió la feria, más allá de todas estas vivencias que ya son parte de nuestra historia.