Entrevista al CEO Bollo Natural Fruit, Antonio Alarcón
Raquel Fuertes. Berlín.
La campaña citrícola 2025/26 se desarrolla en un escenario marcado por la presión de terceros países, un consumo más retraído en Europa y tensiones en materia fitosanitaria. Alarcón analiza la evolución de la primera parte de la temporada, las perspectivas para los próximos meses y los retos estructurales de un sector para el que pide igualdad de condiciones con los competidores.
Valencia Fruits. ¿Qué balance hace de la primera parte de campaña?
Antonio Alarcón. En naranja, la campaña no ha estado mal hasta finales de diciembre. Las lluvias fuertes provocaron problemas puntuales y dejaron a muchos almacenes desabastecidos. Nosotros, afortunadamente, estábamos bien preparados y no hemos sufrido en exceso.
En mandarina, sin embargo, la situación ha sido distinta. Sudáfrica ha estado presente hasta noviembre con muchísimo volumen, algo poco habitual. El sector no lo esperaba y nos ha cogido con el pie cambiado. Se produjo una falta de sintonía complicada entre precios de campo y precios de venta. Se hicieron muchas compras en agosto sin tener en cuenta que venían los sudafricanos a llevar Europa de mandarinas.
No creo que haya sido positivo lo que ha ocurrido. A finales de noviembre la fruta sudafricana ya era fruta vieja. Puede haber momentos en que la mandarina de Sudáfrica sea buena —y este año han llegado Tango, Orri y Nadorcott en buenas condiciones—, pero cuando tienes una Clemenules española en su punto óptimo, no puede competir.
VF. ¿Ha influido también la calidad de la mandarina española al inicio?
AA. Sí. Se han sumado varios factores. Ha habido problemas de calidad en España y estábamos compitiendo con una fruta sudafricana en buena condición y con precios competitivos. Aunque fuera algo más cara, presentaba mejor estado en ese momento que la española de inicio de campaña. Eso ha complicado la situación.
Las expectativas iniciales no eran malas, sobre todo porque los aforos eran más bajos. Pero un aforo corto no siempre garantiza tranquilidad si el mercado se distorsiona.
VF. ¿Dónde se ha visto un comportamiento más positivo?
AA. El limón está siendo una campaña muy corta en volumen, pero se ha defendido bien en precio y con buena calidad. Además, ha habido menos industria, lo que también ha ayudado. Estamos en récord histórico de facturación y de beneficio en limón.
Más allá de los cítricos, en melón, el final de campaña fue bueno y hasta diciembre ha funcionado muy bien, pese a la fuerte sobreproducción en Brasil. Nosotros plantamos alrededor de un 15% menos de hectáreas y, aun así, hemos producido más que el año anterior. La calidad ha sido muy buena y nos ha permitido desarrollar nuestra marca Bodega.
En piña hemos lanzado la piña por avión y la piña fresca, con muy buena acogida. Y en cuarta gama hemos introducido nuevos productos con retailers españoles: granada, piña en trozos y naranja en rodajas. Estamos trabajando en ese desarrollo.
VF. ¿Qué se espera de la segunda parte de la campaña?
AA. Tenemos disponibilidad absoluta de fruta en almacén y no nos ha cogido por sorpresa como ha sucedido a otros. A pesar de la lluvia, estamos abastecidos. La fruta en árbol, a priori, no parece que vaya a verse gravemente afectada por las lluvias (esta entrevista se realizó la primera semana de febrero), aunque habrá que comprobarlo cuando se sequen los campos.
Lo que sí vemos es una demanda algo más floja en supermercados europeos, no tanto en España. En Europa percibimos cierta retracción del consumo y una falta de promoción del producto español a nivel global. Eso está afectando y hay otros orígenes que se están aprovechando.
La campaña de mandarina va a ser corta y la campaña terminará pronto. Va a haber un hueco en el mercado entre el final de nuestra campaña y la llegada de mandarinas de Sudáfrica.
La de limón será muy corta, porque hay muy poco Verna y la importación empezará antes de lo habitual. En naranja, la presión de Egipto estará presente.
VF. ¿Entonces prevé una presión fuerte de Egipto en naranja?
AA. Egipto ha aumentado producción y destina mucho volumen a industria. La calidad es buena y veremos producto en el mercado europeo. No sé si la presión será tan intensa como hace dos campañas, pero la habrá.
Ahora bien, cuando hay buena fruta española, el mercado la quiere. Estuve recientemente en Inglaterra y allí la referencia en términos de calidad sigue siendo la fruta española. Es el modelo. Necesitamos defender esa posición y apoyarla con promoción sectorial.
VF. ¿Es necesaria más promoción conjunta del producto español?
AA. Sí. Las marcas hacemos nuestro trabajo, pero el producto español necesita promoción sectorial. Hace falta más corporativismo. Tenemos una calidad excepcional y sabemos competir en primera división en cualquier mercado. Lo único que pedimos es que las reglas sean las mismas para todos.
VF. Bollo ha alcanzado acuerdos con una empresa sudafricana para trabajar con mandarinas de calidad 365 días. ¿Cómo encaja eso en su estrategia?
AA. Nuestro compromiso es no traer fruta si no tiene calidad. No vamos a forzar calendarios porque nos cargaríamos el proyecto. Queremos garantizar suministro a nuestros clientes sin fallarles y que tengan mandarina de calidad todo el año.
El crecimiento lo esperamos impulsar especialmente gracias al acuerdo con ClemenGold. Vamos a trabajar Tango y Nadorcott de máxima calidad y empezaremos con la variedad Leanri, que por lo que vemos en campo apunta a muy buena calidad.
En lo que respecta a limón, Sudáfrica es nuestro principal origen de importación. Con ClemenGold estamos trabajando en un esquema bidireccional: nosotros enviamos fruta española a Sudáfrica y ellos nos abastecen en contraestación.
VF. ¿Qué valoración hace del contexto fitosanitario y los controles en frontera?
AA. La ley está para cumplirla y la ley debe ser igual para todos. Los productos europeos y los que vienen de fuera deben jugar con las mismas reglas. Incluso somos más exigentes que otros países en la interpretación de la normativa. Tal vez nos estemos pasando de frenada.
Nosotros trabajamos con laboratorios homologados en cada país de origen y somos extremadamente exigentes, porque nos jugamos la marca. Francia, por ejemplo, exige reducción a cero de materias activas no permitidas, y Polonia también está endureciendo criterios.
El problema es que no todos los puertos aplican el mismo nivel de exigencia. Si haces muestreos del 5% y aun así se detectan irregularidades, imagina lo que puede no detectarse. Y mientras tanto, al productor español no se le permite el mismo margen. Eso no me parece correcto y deberíamos exigir la misma seguridad alimentaria.
VF. ¿Qué mensaje lanza al sector y a la Administración?
AA. El sector es sólido y no debe tener miedo a la competencia si se juega con las mismas cartas. Somos poco corporativistas y eso nos debilita.
España tiene un producto excepcional. Si las reglas son las mismas para todos, España es imbatible. El problema es cuando los acuerdos comerciales priorizan otros intereses y el producto agrícola se convierte en moneda de cambio. El sector genera empleo, produce algo tan necesario como alimentos y, por todo ello, es estratégico. Solo pedimos condiciones equitativas para competir.
Acceso a la entrevista en la página 30 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.
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