Entrevista al Delegado comercial en Nufarm España, Joan Carles Bataller

Joan Carles Bataller afirma que las plagas son uno de los principales problemas de la citricultura actualmente. / NUFARM
Alba Campos. Redacción.
Pese a los desafíos estructurales y sanitarios que afronta el sector, la citricultura española mantiene una posición de liderazgo internacional basada en la investigación, la profesionalización y la calidad del producto. El delegado comercial en Nufarm España, Joan Carles Bataller, analiza los principales retos actuales, desde la irrupción de nuevas plagas hasta la reducción de materias activas disponibles, y subraya la necesidad de optimizar las herramientas agronómicas, reforzar los controles fitosanitarios y avanzar hacia explotaciones más mecanizadas y rentables.
Valencia Fruits. ¿Cuál diría que es la situación en la que se encuentra la citricultura en España actualmente? ¿A qué retos se enfrenta?
Joan Carles Bataller. Tenemos la mejor citricultura del mundo, respaldada por investigadores y técnicos de referencia a nivel internacional. Sin embargo, el sector se enfrenta hoy a importantes desafíos. El acuerdo con Mercosur y el fuerte crecimiento de la producción en países como Egipto, Turquía y Sudáfrica nos obligan a ser todavía más competitivos. Un claro ejemplo es Sudáfrica, donde se prevé que la producción citrícola se duplique en los próximos siete años.
En España producimos cítricos de altísima calidad, y es fundamental seguir defendiendo este atributo como nuestro principal elemento diferenciador frente al notable aumento de la competencia internacional.
VF. Respecto a las plagas en cítricos, ¿qué avances e innovaciones se están llevando a cabo para luchar contra ellas?
JCB. La entrada continuada de nuevas plagas procedentes de otros países constituye uno de los principales problemas que afectan actualmente a nuestra citricultura. En los últimos veinte años se han introducido catorce plagas foráneas que están mermando la rentabilidad de las explotaciones, tanto por el aumento de fruta no comercializable como por el incremento de los costes de producción. A esta situación se suma la progresiva reducción del número de productos fitosanitarios autorizados. El control biológico, aunque imprescindible dentro de una estrategia de gestión integrada, no resulta, por el momento, suficiente para controlar eficazmente estas nuevas plagas. El uso de fauna auxiliar y feromonas puede contribuir al control de las poblaciones, pero, en la actualidad, estas herramientas, por sí solas, no permiten un control efectivo de todas las plagas. Por ello, es imprescindible optimizar el uso de los pocos productos fitosanitarios disponibles. Esta limitada disponibilidad conlleva un elevado riesgo de aparición de resistencias, lo que hace fundamental alternar tratamientos con distintas materias activas para retrasar o evitar este problema.
VF. Sobre todo, preocupa el nuevo trips de Sudáfrica (Scirtothrips aurantii), ¿de qué manera afecta esta plaga a los cítricos y cómo puede combatirse?
JCB. El trips de Sudáfrica constituye una grave amenaza para la citricultura española, con capacidad para provocar destríos superiores al 50% de la producción. Detectado por primera vez en España en 2019, en la provincia de Huelva, se ha ido expandiendo progresivamente y, en la actualidad, está presente en todas las zonas citrícolas del país.
Nufarm, en el marco de su firme compromiso con la citricultura, ha destinado importantes recursos humanos y materiales para afrontar este problema.
Tras varios años de investigación y ensayos, se ha determinado que el control eficaz de esta plaga requiere la realización de, al menos, dos tratamientos con acetamiprid u otra materia activa con eficacia contrastada. El momento de aplicación resulta determinante para obtener resultados satisfactorios.
Los ensayos realizados indican que el primer tratamiento debe aplicarse en caída de pétalos, mientras que el segundo debe realizarse entre 20 y 25 días después. Asimismo, es fundamental emplear volúmenes de caldo elevados, en torno a 2.500–3.000 litros por hectárea, para asegurar un control adecuado de la plaga.
Siempre que sea posible, el segundo tratamiento debe coincidir con el máximo de formas sensibles de la primera generación de piojo rojo, permitiendo así el control simultáneo de ambas plagas. Esta estrategia resulta clave para optimizar los tratamientos y contener el incremento de los costes, principal enemigo de la rentabilidad de las explotaciones citrícolas.
VF. En un contexto inflacionista, donde los costes de producción son elevados, ¿cuáles podrían ser las acciones que llevar a cabo para aumentar la rentabilidad de las explotaciones con producciones de calidad?
JCB. Sin duda, el uso de fitorreguladores en cítricos puede ayudarnos a incrementar las producciones y a reducir los costes de cultivo, al permitir evitar los aclareos manuales, especialmente necesarios en numerosas variedades como Tango, Esbal, Sando o Sanguinelli, entre otras. Asimismo, contribuyen a mejorar la calidad del fruto, ya sea aumentando su calibre final o mejorando la calidad de la piel, reduciendo alteraciones fisiológicas como el splitting o rajado y la clareta o creasing. Además, al disminuir la carga de fruta en el árbol en fases muy tempranas, se favorece una mayor vigorosidad y un mejor crecimiento vegetativo de los árboles.
No obstante, los fitorreguladores son productos muy técnicos. Su eficacia depende, sin ninguna duda, de una correcta aplicación: en el momento fenológico adecuado, con la dosis precisa y empleando volúmenes de caldo y velocidades de aplicación correctamente ajustados. Bien utilizados, estos productos pueden incrementar de manera muy significativa la rentabilidad de las explotaciones.
Nufarm España acumula más de 40 años de experiencia en el manejo de fitorreguladores y ha podido constatar que, por ejemplo, una aplicación correctamente realizada de su fitorregulador Clementgros puede aumentar la rentabilidad entre 2.000 y 14.000 € por hectárea, en función de la variedad y de los precios de mercado.
Por otra parte, resulta esencial promover el consumo de fruta para estimular la demanda y favorecer una mayor comercialización. Llevamos más de 17 años sin campañas efectivas de promoción del consumo de cítricos y, durante este periodo, el consumo per cápita en España ha descendido cerca de un 50%, lo que supone un desafío adicional para la sostenibilidad del sector.
VF. En el sector agrario también preocupan la escasa mano de obra y la falta de relevo generacional, ¿qué medidas habría que adoptar para combatir este problema?
JCB. Es imprescindible disponer de explotaciones citrícolas altamente mecanizadas y tecnificadas para reducir al máximo la dependencia de la mano de obra. Debe fomentarse el uso de menos mano de obra, pero, a la vez, más cualificada y adecuadamente remunerada.
En este contexto, las ayudas, tanto económicas como en materia de gestión de las explotaciones, resultan fundamentales para avanzar hacia una agricultura altamente profesionalizada, capaz de generar niveles de rentabilidad que hagan atractiva esta actividad para las generaciones más jóvenes.
Además, y aunque pueda resultar reiterativo, el uso de fitorreguladores puede contribuir de forma muy significativa a la reducción de los costes de cultivo, permitiendo prescindir del aclareo manual y mejorar la vigorosidad de los árboles mediante una única aplicación realizada en el momento adecuado.
VF. ¿Cómo diría que es el futuro de la citricultura española?
JCB. Magnífico. España cuenta con la citricultura más avanzada del mundo. Disponemos de los mejores investigadores, técnicos y productores, así como de algunas de las empresas comercializadoras de cítricos más competitivas a nivel internacional. A ello se suman unas condiciones óptimas de clima y suelos y una posición estratégica privilegiada dentro de un mercado europeo de alto poder adquisitivo.
En este contexto, aquellos jóvenes que apuesten por la producción citrícola desde un paradigma de alta profesionalización tienen, sin duda, un futuro muy prometedor.
La principal amenaza a la que nos enfrentamos en la actualidad es la posible entrada de nuevas plagas y, entre ellas, destaca de forma muy preocupante Diaphorina citri, vector del Huanglongbing (HLB), que supone un riesgo crítico para el futuro del sector.
D. citri ha devastado prácticamente la citricultura de Florida, donde la producción se redujo en más de un 80% apenas cuatro años después de detectarse la presencia de este psílido. En Brasil, las pérdidas superan ya el 50% de la producción y, actualmente, más del 60% del total de los árboles cítricos se encuentran infectados por HLB.
El futuro de nuestra citricultura depende, en gran medida, de la garantía de controles fitosanitarios serios, rigurosos y exhaustivos sobre las importaciones citrícolas en la Unión Europea, controles que, lamentablemente, no siempre se realizan con la diligencia y exigencia que la magnitud del riesgo requiere.
Acceso a la entrevista en la página 46 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.
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